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La aventura de migrar buscando nuevos desafíos

Antonia, Guillermo y Camila son tres chillanejos que emigraron de la región de Ñuble en búsqueda de nuevas experiencias y oportunidades de crecimiento personal.

Antes de la pandemia decidieron cruzar las fronteras de Chile para abrazar la interculturalidad, mejorar el dominio del idioma inglés y desempeñarse en labores ajenas a su competencia.

A miles de kilómetros de su tierra natal, estos jóvenes reflexionan sobre sus motivaciones para cambiar el rumbo y el nutrido bagaje que han alcanzado en sus recorridos por Estados Unidos, Irlanda y Australia.

Antonia Sandoval, de 26 años, es psicopedagoga y en el último año de su carrera decidió dar un giro a su vida. La exestudiante del Colegio Seminario Padre Hurtado incursionó en un programa de intercambio, a través de una agencia, para encontrar trabajo como “Au Pair” (niñera) con una familia anfitriona a la que conoció mediante entrevistas donde hicieron “match”.

Desde 2021 hasta el día de hoy, la joven chillaneja vive en Estados Unidos.

“Esta familia es de Orlando, en Florida. Ser Au Pair es venir a trabajar como ‘babysitter’. Eres contratada por una familia anfitriona. Estás a cargo de los niños y nada más que eso. Y es parte de un programa de intercambio que lo conocí por la agencia Intrax Chile y tienes que tener un conocimiento de inglés medio porque las entrevistas son con familias norteamericanas. (…) Tú puedes estar por lo mínimo un año con ellos y si quieres puedes tener la posibilidad de extender seis, nueve ó 12 meses”, explica.

Para la joven su incursión en el extranjero responde a una necesidad de crecimiento personal más que laboral, de alcanzar mayor independencia y madurez antes de enfrentar la vida profesional.

“Siento que en mi generación Z llega un punto en nuestras vidas, en que de verdad queremos cambiar la rutina, porque nos pasamos estudiando del colegio a la universidad, y pasa que uno después no quiere irse a la vida laboral altiro, o por lo menos la mayoría quiere vivir algo distinto antes de comenzar la vida laboral y qué mejor que irse a otro país. Hay esas ganas de romper esa rutina. Para ser Au Pair no puedes exceder los 26 años, entonces, era como la oportunidad. Estoy joven y sin hijos, nada que me esté atando a Chillán. Tengo a mi madre, pero me dejó volar”, sostiene.

A la fecha, Antonia suma casi dos años al cuidado de un niño, de 10 años, y una adolescente, de 15 años, con parálisis cerebral, trabajando de lunes a viernes. Con ella ha aplicado parte de sus conocimientos como psicopedagoga, a través de la estimulación cognitiva.

“Ha sido todo muy conveniente y una experiencia muy completa. Por lo mismo, quise extender con ellos, porque la confianza que se creó entre nosotros fue muy linda. Mi mamá anfitriona, mi jefa, es un amor. Siempre me pregunta si estoy bien o si necesito algo para comer. Cuando tenga algún problema o extrañara la familia y sintiera que necesitaba un abrazo que le avisara, porque ella me dijo le importaba el bienestar de la Au Pair y eso era una muy buena señal. Con casi dos años se termina creando una muy linda relación. Ellos me llevaron de vacaciones a un crucero y me regalaron un pase anual para ir a Disney cuando quiera”, relata.

Como raya para la suma, la joven chillaneja, cuenta que la experiencia ha sido satisfactoria, destacando que en el país abundan las oportunidades laborales y bien remuneradas, siendo un país atractivo para migrar.

“Aquí hay más oportunidades de trabajo. No tienes que hablar mucho en esos empleos, entonces, no importa que hables mucho inglés. Hay de todo (…) A la gente que trabaja en Uber le va muy bien igual, no tiene que hablar mucho en inglés. (…) Mucha gente viene a trabajar de lo que sea y pagan bien. (…) La babysitter es bien pagada en comparación a Chile, pero aquí la vida es en dólares así que se hace un poquito justo”, expresa.

“Siento que una de las cosas que más destaco de esta experiencia de intercambio, son las conexiones que uno hace, tanto con tu familia anfitriona como haciendo amigos, etc. Conoces a gente de diferentes partes, yo hice amigas uruguayas, argentinas, mexicanas y colombianas”, añade.

Optar por reinventarse

El chillanejo Guillermo Ampuero es sociólogo y se encuentra en Irlanda desde poco antes de la pandemia hasta el día de hoy. En Chillán era académico en la Universidad del Alba y en Inacap, además se dedicaba a desarrollar investigaciones, estudios de mercado y de opinión, a través de una empresa.

La necesidad por expandir sus conocimientos más allá de Chile, lo motivaron a cruzar las fronteras.

“Si bien Chillán es una ciudad en crecimiento, que tiene hartas oportunidades, una buena conexión, está cerca de la capital y de Concepción que es una ciudad importante, creo que llega un momento en que es muy fácil tocar techo, en términos profesionales, y la verdad es que en el extranjero uno puede seguir creciendo. A nivel nacional, la educación está súper centralizada en Santiago y en la medida que un profesional quiera seguir expandiendo su conocimiento, si no es en Santiago, es fuera del país”, explica.

En un inicio su objetivo en Irlanda era perfeccionar su inglés. Sin embargo, producto del Covid-19, su estancia en el país terminó extendiéndose más de lo planeado, por lo que decidió continuar estudios en programación y Data Analytics. Para mantener ese ritmo de vida tuvo que trabajar en oficios y ahora espera dar un paso más en el ámbito profesional.

“La vida en Irlanda en un principio fue bien compleja. El cambio, sobre todo, que tenía un buen trabajo en Chile, que me dedicaba a hacer otras cosas. Acá hay que empezar de abajo y la verdad es que empecé lavando platos en restaurantes. La principal fuente de trabajo acá tiene que ver con el turismo, es decir, con restaurantes u hotelería, y de ahí fui aprendiendo otras cosas. La verdad es que las oportunidades acá igual son importantes. La gente cree en ti cuando cumples con tu labor. Recibí un training en determinado momento para trabajar como chef y he estado durante el tiempo de estudios dedicándome a la cocina. Ha sido algo bastante nuevo, interesante. En general, es una buena oportunidad, se aprende mucho y me ha tocado conocer gente de muchos países”, comenta.

En palabras del chillanejo eligió Irlanda porque “era una de las opciones en Europa para aprender inglés, pero me pareció que era un país más pequeño que Inglaterra, por lo tanto, se me ocurrió que la gente iba a ser más amable y la verdad es que fue un acierto. La gente es muy cercana. Es un país como cualquier otro, pero es mucho más fácil la llegada, la gente está acostumbrada a la migración”.

Guillermo revela que en el presente se encuentra buscando trabajo profesional. Aunque reconoce que no será una tarea fácil, es optimista.

“Está complicado todo el sector tecnología a nivel internacional, debido a que las grandes compañías, principalmente que están acá, han tenido que despedir mucha gente debido a los cambios pospandemia, pero aún así se ve un panorama favorable. En determinado momento me gustaría volver a Chillán, a lo que hacía antes también. Me he dedicado a hacer clases también en la universidad y ha sido una experiencia tan enriquecedora vivir acá, que eso también puede nutrir mi experiencia profesional”, valora.

Atraída por nuevas culturas

Por estos días la relacionadora pública e ingeniera en Administración de Empresas, Camila Morales, se encuentra de vacaciones en Chillán, su ciudad de origen. Próximamente volverá a Australia, país en el cual reside los últimos cuatros años y donde ha desempeñado diversos trabajos relacionados con la cocina y la limpieza. Paralelo a ello, ha forjado un emprendimiento de artes visuales.

Fiel a su esencia inquieta y exploradora, Camila explica que la necesidad de conocer otros lugares y conocer nuevas realidades la llevaron a cambiar el rumbo.

Vivir fuera de Chile siempre fue un sueño desde que era muy chica. Yo creo por ser inquieta y querer siempre conocer otras cosas, como tener esa ambición de conquistar el mundo. Así que cuando se dio la oportunidad, partí, el universo conspiró y empezaron a aparecer buenas alternativas para la aventura. Conocer diferentes culturas, otros idiomas, personas de diferentes partes, otros paisajes, temperaturas, la naturaleza, relacionarte de una manera completamente diferente a lo que uno está acostumbrado, según como uno crece, ha sido súper mágico y bonito”, expresa.

La joven destaca que la experiencia ha sido enriquecedora, ya que le ha permitido crecer en diversos aspectos.

“Elegí Australia porque había muchos amigos que habían ido hace uno o dos años y estaban todos felices. A nivel económico es un lugar tentador para poder trabajar de lo que fuera y te daba la libertad para poder viajar. Las playas y los paisajes son espectaculares, puedes viajar dentro de Australia sin miedo, hay seguridad. Había un montón de cosas que me habían comentado y yo había averiguado. Me gustaba que fuera un país multicultural y el paisaje era increíble, además. Se juntaban varias cosas. Antes de eso había recibido una visa aprobada de Canadá, pero cuando apareció la posibilidad de irnos a Australia decidí inmediatamente, porque Canadá era muy helado y Australia tenía unos climas espectaculares”, detalla.

Estudio

Según la encuesta Barómetro Regional de Ñuble 2022, del Centro de Estudios Ñuble de la Universidad del Bío-Bío, aplicada a habitantes de la región respecto de la posibilidad de irse a vivir a otro lugar, los resultados muestran que, según el nivel de estudios, de las personas que reportan no tener estudios, solo el 5,8% le gustaría irse a vivir a otro lugar. De aquellos con formación universitaria completa, un 11,7% le gustaría cambiar de lugar para vivir.

A su vez, de las personas que tienen formación universitaria incompleta, un 46,8% optaría por cambiarse de lugar. Le siguen las personas con formación profesional o técnica incompleta, con un 37%, que ha respondido que sí le gustaría irse a vivir a otro lugar.

¿Cuál es el principal motivo por el que se iría a vivir a otro lugar? Por mejores oportunidades laborales y económicas (31,6%), le sigue por vivir en un lugar más seguro (21,76%), mayor protección contra el Covid-19 (17.48%) y por mejor acceso a la salud (7.2%).

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