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Positivo cambio de mirada

La ejecución presupuestaria de 2022 alcanzó a 99,8%, superando el promedio nacional que llegó al 98,5%. Se trata de la cifra más alta en el gasto devengado que ha logrado Ñuble desde que es región. Pero no es el único logro, pues el 69% de esos recursos se focalizó en iniciativas locales, lo que marca un importante cambio no solo respecto de la magnitud de las transferencias a municipios más pequeños, sino también en la forma en que el Gobierno Regional se relaciona con las comunas y sus autoridades.

La creación de la Región de Ñuble, hace 5 años, generó grandes expectativas entre los habitantes de sus 21 comunas, sobre todo por la posibilidad de aumentar los recursos disponibles para inversión, dejando atrás décadas de centralismo en que la mayor parte de la inversión pública y privada se concentró en Concepción.

Sin embargo, los primeros años de la nueva unidad político-administrativa se transformaron en una decepción, pues el bajo número de funcionarios especializados en comparación con otros gobiernos regionales, y además, las limitaciones humanas de la mayoría de los municipios para postular proyectos bien formulados técnicamente y con alta rentabilidad social, hicieron que la mayor parte de los recursos de decisión regional se destinaran a transferencias a ministerios y servicios centralizados. De hecho, fue el factor clave que permitió al exintendente Arrau alcanzar altos niveles de ejecución presupuestaria, pese a tener un bajo número de proyectos.

El Índice de Desarrollo Comunal, instrumento que mide la gestión territorial en función de una serie de factores como salud, educación, economía, viene a confirmar el temor de los alcaldes de las comunas más pequeñas por una eventual repetición del paradigma centralista que ha caracterizado la gestión de los recursos públicos en la historia de Chile, y que fue precisamente el germen que motivó el anhelo de los ñublensinos de separarse de la Región del Biobío.

Pero el cambio de autoridades trajo una nueva perspectiva y estilo de gestión. La elección del gobernador regional y de un nuevo cuerpo de consejeros ha favorecido

la coordinación con los municipios y un levantamiento de necesidades cuya satisfacción permita a las comunas más rezagadas mejorar sus indicadores críticos.

Ese trabajo recién comienza, pero ya está dando sus primeros resultados. La ejecución presupuestaria de 2022 alcanzó a 99,8%, superando el promedio nacional que llegó al 98,5%. Se trata de la cifra más alta en el gasto devengado que ha logrado Ñuble desde que es región, lo que significa que 47.372 millones 677 mil pesos se destinaron a obras y programas realizados en el territorio. Pero no es el único logro, pues el 69% de esos recursos se focalizó en iniciativas de carácter comunal, lo que marca un importante cambio no solo respecto de la magnitud de las transferencias a municipios más pequeños, sino también en la forma en que el Gobierno Regional se relaciona con las autoridades comunales.

Desde esta tribuna lo venimos diciendo durante una década: la creación de la Región de Ñuble no es la panacea, ni constituye una solución en sí misma a todos nuestros atrasos, pero es, sin duda, la gran oportunidad que tenemos para lograr un desarrollo armónico del territorio, y así no replicar el funesto modelo centralista que tanto daño le ha hecho a esta zona y al resto del país.

Y si bien la apuesta de concentrar una alta proporción del gasto en convenios funcionó los primeros años, es clave perseverar en esta nueva mirada y confiar en las capacidades locales para formular proyectos, de manera que las iniciativas de progreso surjan desde los propios territorios.

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