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Votar por lista y no por persona: el desafío que plantea el método D´Hondt

El cuestionado e incomprendido sistema electoral D’Hondt, creado por el jurista belga Victor D’Hondt en 1878, y que se utilizará para elegir a los convencionales constituyentes en abril próximo, seguramente será tema de conversación de aquí hasta los comicios. Y después.

Éste consiste en un método matemático para la asignación de escaños, o en este caso, cupos de constituyentes, en proporción a los votos obtenidos por cada lista o pacto.

En Chile, en el año 2015 con la Ley 20.840 se cambió el sistema electoral binominal, que estaba redactado en la Constitución vigente, por el método D’Hondt. Se basa en un sistema electoral proporcional a los votos alcanzados, a través de la distribución entre los pactos electorales (listas donde se agrupan partidos políticos, movimientos y personas con afinidades políticas e ideológicas), subpactos (partidos políticos autónomos) y candidatos independientes (que estén fuera de algún pacto, ya que igualmente los independientes pueden ser parte de un pacto).

Lo que hace este modelo es sumar los votos por cada lista y compararlos. Obviamente, el primer escaño va a la lista que obtiene más votos, y después se comienza a repartir proporcionalmente al resto de las listas.

Por ejemplo, en un distrito que elige 5 constituyentes (como el 19, de Ñuble), si concurren tres listas para repartir los escaños, el total de votos obtenidos por cada lista se dividirá por la cantidad de cargos a elegir. Los números resultantes de esta división se ordenan en orden decreciente hasta el número de cargos a elegir en cada distrito.

Sin embargo, para repartir los escaños a los candidatos más votados se deberá considerar la paridad: aunque el candidato X obtenga más votos que la candidata Y de la misma lista que eligió dos en este ejemplo, para que se cumpla la paridad, la candidata Y -miembro de su misma lista- tomará el quinto escaño.

Solo serán elegidos constituyentes los candidatos de las listas que superen cierto umbral de votos. La primera conclusión de esto es que se debe elegir una lista que interprete, pero que sea competitiva, si no, no habrá representación.

La compañía del candidato(a) es tan importante como el candidato mismo. Si se vota por el candidato A de una lista, y en ella va una candidata B que a usted no le gusta, es muy probable que con su voto contribuya a que salga electa la candidata B (por la corrección de género). No obstante, una lista/pacto sí puede elegir candidatos del mismo sexo, pues la corrección de género opera a nivel distrital, no de lista

Importancia de la lista

Según el abogado y académico de la U. de Concepción, Alfonso Henríquez, “este mecanismo busca incentivar la conformación de coaliciones políticas más o menos amplias. Por tanto, bajo este sistema, para que algún candidato salga elegido, será necesario que la lista de la cual forme parte reúna una gran cantidad de votos. Lo anterior genera una consecuencia importante. En efecto, el votante deberá tratar de no dejarse llevar solo por aquello que un candidato proponga de manera aislada, o por las simpatías que éste genere, sino que también deberá fijarse muy bien en el resto de sus compañeros de lista, y en lo que ésta formule como programa constitucional. En otras palabras, al apoyar a un candidato determinado, nuestro voto también beneficiará a la lista en su conjunto, aumentando las posibilidades de que el resto de sus compañeros de alianza puedan resultar elegidos”, afirmó.

Y ejemplificó: “Supongamos la existencia de un elector que votó Apruebo, y que, por tanto, espera que la nueva Constitución incorpore algunos cambios relevantes en materia de salud, educación, pensiones o medioambiente. Si esta persona vota por algún candidato de la lista que estuvo a favor del rechazo, en el fondo estará aumentando las posibilidades de que esta agrupación elija más convencionales, y con ello, que salgan elegidas personas que no se encuentren comprometidas con un proyecto político transformador. Desde luego, lo mismo sucede en el caso contrario. Así, antes de apoyar a un candidato determinado, deberemos prestar mucha atención en lo que propone concretamente su lista en materia constitucional, en especial en aquellas áreas que se relacionan con las demandas más urgentes de la población, pero también en los proyectos que ha apoyado su coalición en el pasado, o en la relación que ésta tenga con el poder político o económico. Todos estos son factores relevantes, dado que determinarán en buena medida, qué iniciativas apoyarán sus candidatos durante la discusión de la nueva Constitución”, resaltó.

Corrección de género

El abogado Ricardo Robles agregó que “una gran cantidad de independientes en listas separadas contribuye a la dispersión del voto y la escasa posibilidad de salir electos esos independientes. Las listas que presentan los pactos políticos representan una visión de la sociedad en ideas económicas y políticas de cómo debe ser organizada la sociedad, de tal forma que es más importante la lista electoral que el candidato en este sistema. Así las cosas, saldrán electos, en primer lugar, el candidato más votado de la lista más votada, y luego saldrán electos los candidatos que por la cifra repartidora den el número hasta completar el cupo respectivo, pero con la correción de género, lo que en algunos casos significará que un candidato que salga segundo, puede que tenga que ceder su cupo al tercero más votado de otro sexo. También hay otro factor que altera la votación normal, que son los constituyentes que representan a pueblos originarios en ciertos distritos”, manifestó.

Lógica transformacional

Para la politóloga y académica de la U. de Concepción, Jeanne Simon “la convención constitucional seguramente será una instancia excepcional en la historia política. Con el rechazo de la convención mixta, la ciudadanía expresó su rechazo hacia la designación de miembros desde las cúpulas partidistas. Así, no es sorprendente que un gran número de personas buscara lograr patrocinio y el voto de sus co-ciudadanos/as a través de listas de independientes”, sostuvo.

A primera vista, planteó, “debido al hecho que no tienen afiliación partidista, las candidaturas independientes aparecen como proyectos personales o de organizaciones individuales. No obstante, reconociendo que el sistema electoral se basa en listas, se empezaron a organizar distintas listas, visibilizando algunas diferencias ideológicas. El sistema D’Hondt funciona mejor cuando el electorado vota según la posición programática / ideológica de la lista. Implica que el electorado tiene que plantear sus expectativas e informarse sobre las propuestas que tienen las listas. No funcionan bien cuando hay candidaturas personalistas”, aseveró.

Y aconsejó: “Para asegurar que su voto cuente, sugiero votar por una lista donde confíe en varias candidaturas. Así, aunque gane otra/o candidata/o de la lista, igual estará conforme. Mientras, si vota por una lista donde hay una sola candidatura atractiva, hay mayor probabilidad de perder el voto. Así, el sistema D’Hondt funciona mejor cuando el voto no es una lógica transaccional, sino una lógica transformacional. Lo ideal es que los y las convencionales busquen transformar la lógica transaccional que ha dominado la política chilena en los últimos 15 años”, sentenció.

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