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Vendimia cerró con aumento de 20-40% del precio de la uva en el Valle del Itata

Luego de una temporada seca, con heladas en primavera y altas temperaturas en verano, la vendimia se adelantó dos a tres semanas este año y comenzó a inicios de marzo con la preocupación de los viñateros por la demora de los poderes compradores en instalarse en el Valle del Itata -con el riesgo de cosechar una uva deshidratada y por lo tanto, más liviana- y la incertidumbre por los precios.

A ello se sumó la pandemia, que generó preocupación entre los viñateros por el riesgo de contagio, al tiempo que el cordón sanitario en torno a Chillán obstaculizaba el traslado de trabajadores temporeros. También se agregó incertidumbre frente a eventuales cierres anticipados de acopios y acelerado ritmo de la cosecha por el temor al contagio.

Finalmente, se pagaron entre 120 y 135 pesos por el kilo de uva corriente en Itata, específicamente de las cepas Moscatel y País, las que predominan en la región. Esta cifra representa un aumento de 20 a 40% en comparación con los 80-100 pesos que se pagaron en la temporada pasada.

Rendimientos
En cuanto a los rendimientos, el comportamiento fue dispar dependiendo de la zona geográfica, pues aquellos viñedos con riego y aquellos ubicados en vegas, como las de Quillón, no sufrieron severamente la escasez de agua, sin embargo, aquellos del secano costero e interior exhibieron una caída de hasta 30% en los rendimientos.
Juan Carlos Lagos, vicepresidente de la cooperativa Coovicen, de Quillón, aseguró que los rendimientos estuvieron normales, gracias a que los viñedos están en zonas húmedas, pero reconoció una baja en la uva País producto de las heladas primaverales, aunque dicha cepa tiene una baja presencia en esa comuna.

En el caso de las comunas del secano, Yenny Llanos explicó que “algunos comités han reportado 35% menos y otros incluso, 40% menos, pero eso depende del sector y la comuna, por ejemplo, tuvimos alta disminución en Trehuaco, Portezuelo y Quirihue, entre otras comunas, debido a que las uvas comenzaron a deshidratarse con los golpes de Sol y la falta de lluvia, porque la apertura de los poderes compradores partió tarde, y también bajaron los rendimientos como consecuencia de la sequía y las altas temperaturas”.

Mayor precio
Para explicar el alza del precio, sin embargo, no hay consenso. Según el vicepresidente de Coovicen, se puede atribuir al comportamiento del precio internacional de vino como también al comportamiento de los grandes poderes compradores de uva en la zona, como la Viña Concha y Toro, la más grande del país. En esa hipótesis coincide la dirigente Yenny Llanos, de Portezuelo, quien disparó sus dardos contra “la falta de transparencia del mercado y la pasividad del Estado frente a las prácticas monopólicas de Concha y Toro, que si bien no compra directamente a los productores de Itata, sí lo hace a través de intermediarios, que se aprovechan de la gente pagando precios de hambre”.

“Esto es un juego de la Concha y Toro y de los grandes industriales, aquí los precios que se pagan por la uva a productor no tienen ninguna relación con las variables reales del mercado, la producción este año fue la misma que la del año pasado, no hay una explicación lógica para la variabilidad de los precios”, sentenció la dirigente, quien enfatizó que “30 o 40 pesos más es la misma pérdida, porque los costos de producción también subieron, como el azufre, que se incrementó de 9 mil a 12 mil pesos en un año”.

Juan Carlos Lagos expuso que en el centro de acopio de la cooperativa, que actuó como intermediaria, pagaron $120 por el kilo de uva corriente Moscatel, es decir, 20 pesos más que el año pasado, y comentó que algunas viñas pagaron $130 por el kilo de uva corriente País, anotando un alza de $30 en comparación con 2019.

Al respecto, el dirigente afirmó que si bien es un alza importante, ese precio está muy lejos de cubrir los costos de producción que tienen los viñedos en esta zona. “Lamentablemente, siempre vamos a estar dependiendo de cuatro o cinco poderes compradores, que nos van a estar poniendo precios bajos aduciendo razones de mercado, por eso nosotros tenemos claro que nuestro camino es escalar en la producción y elaborar vino, este año llenamos toda la bodega, cuya capacidad es superior a 350 mil litros, tal como lo hicimos la temporada pasada”.

En ese sentido, reconoció que tienen el desafío urgente de ampliar la capacidad de vinificación, pues la cooperativa en total compró 4 millones 700 mil kilos de uva a los pequeños productores de la comuna -un 50% más que el año pasado-, de los cuales apenas 500 mil se destinaron a vinificación propia para la venta a granel y la gran mayoría (4,2 millones) se vendió a tres bodegas graneleras de la región del Maule (Requingua, Patacon y RyR Wine) en forma coordinada con otras seis empresas asociativas del Valle del Itata que también son apoyadas por el Indap.

Venta asociativa

Según destacó la directora regional de Indap, Tatiana Merino, durante la vendimia siete empresas asociativas lograron vender en forma conjunta, con el apoyo de Indap, 10,7 millones de kilos de uva corriente a $130, lo que representa un 25% de la producción de uva del Valle del Itata, y si bien calificó el proceso como exitoso, coincidió con Lagos en que la solución de fondo para los bajos precios que se siguen pagando por la uva es la vinificación, la venta de vino embotellado y la exportación.

“Gracias a las gestiones comerciales que apoyó Indap Ñuble a fines del año pasado, esta vendimia se inició con el 100% de la uva contratada con tres importantes bodegas de la región del Maule, con quienes se definieron contratos formales por un valor mínimo garantizado de $100/kg de uva, reajustables semanalmente al mayor precio que haya estado pagando el mercado. Este año, la uva alcanzó un precio máximo de $130/kg”, subrayó la autoridad.

Merino recordó que con financiamiento de Indap, en 2019 se implementaron dos nuevos centros de acopio en las comunas de Ninhue y Quinchamalí, los que junto a Ecoparras (Portezuelo), Coovicen (Quillón) y Viñas de Guarilihue (Coelemu) comercializaron alrededor de 7 millones de kilos de uva durante la temporada pasada. Este año, en tanto, se sumaron Centinelas del Itata, de Ránquil; y Moscin, de Coelemu, todos las cuales recibieron uva entre el 6 de marzo y el 30 de abril.

Para la directora de Indap, “lo logrado este año con estas siete asociaciones es un hito a nivel nacional y un ejemplo a seguir para otros productores, por primera vez se logra concretar una venta tan grande, que permite negociar precios en mejor pie, porque aún existe un porcentajeje importante de productores que venden a 60, 70 y 80 pesos a intermediarios inescrupulosos, quienes hacen contratos con mucha antelación y anticipan una parte del pago con esos precios tan bajos. También es importante mencionar que existe un número importante de productores que son estafados por intermediarios, que el año pasado ofrecieron $90/kg pero que aún no reciben su pago. Este año, algunos intermediarios aún no pagan a sus proveedores, en cambio, los nuestros tienen el 100% de los pagos ya ejecutados. Lo que hemos logrado este año es un avance significativo”.

Abusos

En opinión de Yenny Llanos, sin embargo, no hubo un avance significativo, pues “los precios siguen siendo extremadamente bajos, no alcanzan a cubrir los costos de producción y son determinados por un oligopolio que lidera Concha y Toro, con prácticas abusivas y vemos que el Gobierno no hace nada por detener esto, nosotros hemos denunciado numerosos vicios, sin ningún resultado y mientras tanto el Indap sigue metiendo plata en un pozo sin fondo, sin lograr un aumento de los precios y favoreciendo siempre a los mismos”.

Llanos recordó que en esta vendimia los poderes compradores “se atrasaron, los grandes se instalaron a partir del 18 de marzo, lo que gatilló un banderazo que hicimos, incluso presentamos un reclamo al SAG para saber qué pasaba con la apertura de los poderes compradores, porque la uva estaba madura”.

También recordó que antes del inicio de la temporada la uva estaba contratada en el Valle del Itata a precios entre 100 y 130 pesos por kilo, “pero luego que el Indap publicó que había suscrito contratos por $100 como una gran cosa, porque el año pasado habían logrado entre $80 y $90, entonces eso hizo que todos se alinearan con $100, pese a que el mercado ya estaba entre $100 y $130, lo que nos jugó en contra. Eso después saltó a $120 en su mayoría y no subió más, pero algunos intermediarios al final terminaron pagando diez y hasta 15 pesos más en la reliquidación, es decir, hasta $135”.

En esa línea, fiel a su estilo, la dirigente de la Coalición Nacional de Viñateros afirmó que “no es efectivo que los acopios de Indap pagaron $130 por kilo, pues la producción que se vendió a RyR Wine se pagó a $120; ellos están mintiendo, así como también mienten cuando dicen que los acopios comenzaron a recibir uva el 6 de marzo, pues sabemos que eso ocurrió dos semanas después”.

A mayor abundamiento, Llanos subrayó que en la región del Maule se pagaron precios superiores por la uva corriente -la País se cotizó en $150 por kilo y la Moscatel hasta en $190-, pese a que no cuentan con centros de acopio financiados por Indap.

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