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Seis ollas comunes se despliegan en diferentes sectores de Chillán

Satisfacer las necesidades de vecinos que lo están pasando mal porque no tienen dinero para llevar el pan a sus hogares, es el objetivo de las ollas comunes que funcionan en distintos puntos de Chillán.

Cristian Díaz es pensionado y junto a su esposa se ganan la vida con un carrito de completos en la villa Nevados de Chillán. Durante la pandemia con mucho esfuerzo han levando una olla común para alimentar a las familias más necesitadas que hoy sufren una merma en sus ingresos.

Desde hace tres meses Cristian junto a su señora comenzaron a entregar platos calientes a sus vecinos en el pasaje cerro Constancia 586, gracias a las donaciones de amigos que se sumaron a la iniciativa que hoy permite beneficiar a más de 100 usuarios en dos comedores que levantaron. Sin embargo, pretenden aumentar esa cifra para atender las necesidades de otros vecinos.

“Abrí tres comedores, en Villa Nevados de Chillán, Santa Rufina y Villa Lagos de Chile. Éste último lo tuve que cerrar lamentablemente. Llegué a tener en un momento a más de 300 personas en total, entonces, no alcancé a suplir la necesidad de todos, porque no me llegaban más aportes. Hoy estoy solamente con el comedor de Santa Rufina y Nevados (197 almuerzos), pero mañana viernes voy a abrir otro comedor cerca de Los Domínicos, porque ya conseguí ayuda, ahí serán 100 personas más”, sostiene.

Cristian recalca que cualquier vecino que requiera alimentación puede llegar hasta sus comedores, sin importar su lugar de origen.

“En mi caso los comedores los tengo abiertos para cualquiera persona que necesite”, expresa.

Sector rural

En el sector Litral, en cercanías de Quinchamalí, desde hace un mes y medio comenzó a funcionar una olla común organizada por el Comité de Adelanto y Desarrollo del sector.

“Como vivimos en un sector rural la gran mayoría de nuestros esposos, que son temporeros, quedaron sin trabajo y lo entiendo por el tema del coronavirus”, manifesta la dirigente Susana Herrera.

Es por esta razón que han realizado solo dos “ollas comunes”, ya que en este momento no cuentan con dinero para continuar su propósito, ni tampoco han recibido ayuda para alimentar a sus vecinos.

“Sabemos que hay casos extremos que no tienen nada para echar a la olla, por lo tanto, nos hemos organizado para ayudar a esos vecinos lo que más podamos, pero somos igual que ellos, no tenemos tanto. Ojalá podamos hacer todos los días colaciones”, dice.

Primera olla común

Este sábado 30 de mayo, a las 13:30 horas será la primera olla común en la parroquia Divino Maestro de la población Vicente Pérez Rosales. Esperan alimentar a cerca de 120 vecinos necesitados. La abogada Fernanda Salinas es una de las ocho organizadoras del comedor, y relata que la iniciativa surge por la situación precaria que viven los personas del sector.

Agrega que también “nace en honor a dos abuelas maravillosas, mi abuela y la mamá de mi madrina. Cuando era muy chica y la población aún era una toma, ellas tenían un comedor para niños con un policlínico en la misma parroquia Divino Maestro. Tratando de rescatar esto, un grupo nos juntamos y tratamos de organizarnos. Estoy todavía es algo chiquitito, pero la idea es que vaya creciendo porque sabemos que la población de la Vicente Pérez es harta”.

La realización de tres rifas les permitió reunir los fondos para efectuar la primera olla común. “Con eso juntamos el dinero para partir este sábado y asegurarnos por lo menos para dos semanas más. Además, se dio a conocer el lanzamiento de este comedor y nos ha ido llegando ayuda de muchos angelitos”.

El comedor espera funcionar los días martes, jueves y sábado de cada semana. “La idea es hacer comidas que también ayuden a paliar el frío. Entregarles té, café y leche caliente para los niños; frutas y verduras para que se puedan mantener durante los otros días también”, agrega.

Fernanda destaca que hasta el momento, con las ayudas conseguidas han podido organizar la olla común, pero advierte que de seguir creciendo la iniciativa y la cantidad de personas a favorecer, requerirán mayores colaboraciones.

Otros sectores de Chillán, en los que sus vecinos han organizado ollas comunes es en la cancha de la población Luis Cruz Martínez, funciona de lunes a sábado, atendiendo hasta a 200 personas por día.

En la villa Santa Rufina se entregan, de lunes a viernes, 100 almuerzos diarios a las familias afectadas por la actual pandemia. Asimismo, en la esquina de Diagonal Las Termas con avenida Alonso de Ercilla, cada sábado y domingo pequeños emprendedores del sector realizan una olla común para alimentar a 100 personas.

Texto: Susana Núñez / Antonieta Meleán

 

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