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Resistir en tiempos de total incertidumbre

A pesar de todo, hay una salida. En esta ya larga noche política y pandémica, sólo hay de dos sopas para la cena: o avanzar con sereno asombro re-construyendo ética y solidariamente la esperanza; o bien retroceder quejándonos, llenos de ira individualista, amargos de neurotismo violento, apatía vergonzante, rabia y cinismo nihilista: “Aquel que no está ocupado naciendo, está ocupado muriendo”, cantaba hace unos años Bob Dylan.

La Naturaleza nos están expulsando por ensuciar el agua de la vida. Nos está expulsando por querer cambiar las leyes de la generación. Nos está expulsando por no cultivar la planta del sentido y pisotear la semilla espiritual del significado. Nos está expulsando por no plantar el árbol de la eternidad.

Como una fruta que se desgaja y suelta del árbol al sazonarse con la llegada de la plena madurez, Zarathustra nos insta y recuerda : “muere a tiempo”. Nos dice “sé libre para la muerte!, algo muy distinto a que a otro obscuro poder nos expulse. He aquí un mapa para esa desconocida libertad. Y ya que estamos en pleno viaje a otro mundo, en este confinamiento, de improviso nos hicieron bajar en una estación intermedia.

Y ello es por algo, porque como ya lo sabíamos, no queríamos hacernos cargo de la emergencia respecto a lo mal que estaba nuestro país y nuestro mundo. Aunque no nos guste, hemos de comenzar a hacer el recuento y asumir cuántas cosas, pertenecientes a nuestro antiguo mundo que no volverán. Porque con esta gran crisis, se desmorona no solo una época, sino un mundo de asuntos, una cultura de las cosas habituales que conocíamos bien, pero que ahora comienzan a moverse hacia estaciones muy lejanas. Pero no nos desanimemos, porque aquí mismo hay unas grandes lecciones que podemos aprender definitivamente.

Nos subieron a un tren no deseado, pero con sobriedad pero sin angustia, hay que inspeccionar los carros que ya se están moviendo hacia esa tan insegura estación del futuro. Por eso, recapitula y resignifica su contenido, extrae sin drama y hasta con alegría lo esencial de ello, agradece los servicios prestados y…listo. Despídete, ponle una dirección final, y despacha sin nostalgia a esa locomotora.

Pero a pesar de todo, aún disponemos de un mapa para guiarnos sobre esta nueva tierra que está naciendo. Mas que religión, hoy necesitamos espiritualidad. Definitivamente llegó la hora de la religión íntima, de la fe personal generada por las fuertes certezas que durante la vida se han ido experimentado como “magnalia Dei”, como las “grandezas del Señor” en la historia personal.

Llegó la hora en que la persona se vuelva pastor de Sí mismo, solitaria-solidaria y autoresponsable, como Jesús herido por el pecado del mundo camino del Calvario. Y justamente, a través de las mismas redes sociales que tanto nos enferman y enloquecen, allí hay relatos sanadores que nos dan una llave para salir del Infierno de la psicosis del miedo. Nos muestra la angosta puerta para labrarnos el Paraíso.

Sea lo que sea que estés viviendo, quisiera advertirte, que a pesar de que te hayan sido tan habituales, créeme, el abandono de aquellas modernas cosas -más a la corta que a la larga- no te van a significar gran pérdida. Porque lo que humanamente tendremos que empezar a construir tu y yo, los lazos humanos perdidos y reencontrados en la nobleza de la Madre tierra, ni de lejos se van a comparar con lo que estás despachando.

En este momento, en verdad solo queda lo que tu has creado y soñado. Y todo cabe en una mochila pequeña, la que te permitirá andar ligero y saltar por sobre los impedimentos de tu camino. Solo ruego que -una vez que enterremos el teléfono porque el descaro del espionaje y del policial control digital ahogue todo libertad- ya hayamos subido una alta antena vibratoria y conectarnos a la 5G de Dios, a la internet divina. Porque ella sí que de verdad nos permitirá estar conectados en tiempo real y en alma presente, todas la veces que queramos, con las amadas personas luminosas del Otro Mundo ya ido. La contraseña es el password : “resistir con conciencia y virtud”. 

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