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Proyecto UdeC mejora genética de pavos criollos para aumentar su productividad

La FAO proyectó que la demanda de carne de cerdo, aves y huevos para consumo crecerá hasta un 64% al año 2030. Con ese antecedente, veterinarios de la Universidad de Concepción (UdeC) iniciaron una innovación que permite mejorar el valor genético de los pavos criollos – cuya crianza está concentrada en mujeres campesinas– a través de un proceso de selección.

El proyecto, impulsado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) del Ministerio de Agricultura y financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad Regional FIC-R de Ñuble, consiste en identificar genética superior de pavos locales para la reproducción; mediante la identificación, registro de crecimiento, características de canal y postura en parvadas; con el objetivo de aprovechar su resiliencia, rusticidad y adaptabilidad a condiciones ambientales del secano interior de Ñuble, contribuyendo a conservar una población patrimonial in situ y en condiciones productivas.

“En cada generación evaluamos entre 15 y 20 machos, de los cuales unos cinco o seis los transformamos en reproductores. Ellos, se cruzaron con hembras tomadas de la población, incubando unos 300 huevos. Ese proceso se repitió dos veces más en el núcleo, de manera que las aves que se entregaron a las campesinas como reproductoras son la segunda generación obtenida por selección. En el marco del proyecto alcanzaremos a producir una tercera generación”, dijo el académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UdeC y coordinador general del proyecto, Mario Briones.

“La innovación permite generar una estructura de mejoramiento genético en una población criolla. En toda población ganadera sustentable debe haber una base productiva y un segmento donde se haga mejoramiento. Sin apoyo externo para eso, el rubro del pavo criollo podría desaparecer sin acceso a material genético”, explicó el investigador.

Para el ministro de Agricultura, Antonio Walker, “este tipo de innovación representa a muchas mujeres que hoy aportan ingresos a la pequeña agricultura familiar campesina, que, con trabajo y esfuerzo, se preocupan y ocupan de conservar tradiciones patrimoniales, como es la cazuela de pava. Además, queremos invitar a que las personas de nuestro sector se abran a la tecnificación y conocimiento para mejorar la competitividad en la producción de alimentos nacionales y entregarles las herramientas necesarias para seguir potenciando su actividad”.

Entre los objetivos específicos del proyecto —que aún se encuentra en desarrollo— está también analizar el impacto de la intervención genética sobre la sustentabilidad del sistema campesino, la biodiversidad y la seguridad alimentaria. Sobre el tema, se refirió el director ejecutivo de FIA, Álvaro Eyzaguirre. “Una de las líneas estratégicas de FIA es que los procesos de innovación perjudiquen lo menos posible al ecosistema. Sabemos que la avicultura en sí misma es una práctica con baja emisión de gases invernadero, más cuando los procesos son naturales y con menor uso de agroquímicos”.

“Son muy pavos, los pavos”

La investigación, que comenzó en 2016, se realizó en la región, según el estudio preliminar, porque “en comunas del secano interior de Ñuble existen numerosas parvadas de pavos que la cultura campesina utiliza tradicionalmente como fuente de ingresos extra. Un 88% a 96% de los sistemas están manejados por mujeres”. Una de ellas es Sandra Fuentes Rodríguez (48), integrante del sindicato de trabajadores Tejiendo Sueños, de San Carlos.

“Para mí, los pavos tienen un vínculo generacional. Mi madre vendía pavos y yo decidí hacerlo. Nací entre pavos, pero pavos bien pavos. De esos que uno cría dándoles trigo partido, entonces no eran mucho lo que se alimentaban…Así que este proyecto viene a reeducarnos en la crianza de los animales para que nosotras podamos vender un producto de mejor calidad y sabor, con pechuga redonda, sin que se le noten los huesos”, argumentó Fuentes.

También el proyecto contempla la participación de familias de San Nicolás, específicamente, quienes dan vida al Comité Coordinador. En total son casi 30 familias beneficiadas.

A modo de cooperación en terreno desde Ñuble; además del representante FIA Gonzalo Rueda, participa el seremi, Juan Carlos Molina. “Estamos acompañando a FIA y a la Universidad de Concepción con un proyecto bastante interesante del mejoramiento genético de los pavos de campo (…) La verdad es que el campo no puede parar. En este caso FIA tampoco para y seguimos adelante con lo con lo que nos encarga nuestro ministro de Agricultura y el presidente Sebastián Piñera: Seguir adelante para poder equiparar y mejorar las condiciones de vida de la pequeña agricultura familiar campesina”, cerró Molina.

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