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Productos inspirados en los avellanos de Pinto

En la década del noventa, Carmen Rosa Ponce vio en los avellanos de su padre una oportunidad de emprender y de iniciar una nueva vida, tras la crianza de sus hijos en Chillán.

En el camino a Recinto posee un campo que tiene alrededor de 200 ejemplares y gracias a ellos puede producir harina, mildo, café y aceite de avellanas.

Bajo el nombre de procesadora y envasadora “Doña Carmen,” sus productos se comercializan a pedido y sus clientes pertenecen a distintos puntos del país, entre ellos, Coquimbo, Santiago, Talca, Chillán y Concepción.

“La respuesta ha sido buena, yo no quiero crecer en forma industrial, porque lo que estoy haciendo es conservar la calidad del producto y no vender para convertirme en millonaria. El producto que tiene mayor demanda es la harina, que se puede utilizar en muchas cosas ya sea en gastronomía, salud y pastelerías”, comenta.

En el caso particular del aceite, lo elabora hace cinco años en formatos de 30, 250 y hasta 500 ml. Sus propiedades son múltiples, ya que puede ser utilizado tanto en cosmética como en la alimentación.

“No tiene ningún tipo de aditivos, tiene vitamina E, magnesio y es un antioxidante. La gente no lo consume mucho, porque no lo conoce. Consumen más la harina y la avellana tostada, por eso quiero introducirlo en el mercado. El proceso del aceite es prensado en frío y es un producto mucho más caro que el resto, porque se necesita más materia prima”, explica.

En el kilómetro 37,5 del camino a Recinto se encuentra su taller, donde cuenta con infraestructura y herramientas que obtuvo con el apoyo del Prodesal Indap y el Fosis, lo que ha permitido mejorar el rendimiento de su producción.

“Mi plan es continuar con este proyecto y seguir entregando este alimento que es sano y natural. Por lo menos, los avellanos que están donde yo vivo, están limpios y libres de todo tipo de químico, porque no hay fumigaciones. Entonces, si hoy estamos abogando por una alimentación saludable en Chile, esta avellana es ideal. Aquí no se prepara ningún producto con aditivos y apunto a mejorar mi maquinaria para que el proceso sea más rápido y así abarcar más clientela. Siempre (venta) particular, no entregar a negocios”, destaca.

Ponce destacó como una oportunidad de crecimiento su participación en ferias, donde ha podido obtener conocimiento para mejorar su desempeño.

“He trabajado bastante en ferias y la experiencia ha sido muy buena. He podido conocer gente e intercambiar experiencias con otros productores, he aprendido muchísimo, porque para esto nadie me ha capacitado, todo lo he aprendido sola y gracias a mis abuelas”, aclara.

En la actualidad, las mayores preocupaciones de Carmen son la sequía y la tala irregular del bosque nativo, ya que ambas ponen en peligro no solo su entorno, sino también su emprendimiento.

“Este año hay mucho menos producción de avellanas. Tal vez es porque los árboles dan año por medio y el clima está incidiendo. La temporada 2017-2018 fue buena y la 2019-2020 no tanto. En mi caso, hay algunos avellanos que no tienen ni una sola avellana, hay otros que tienen la mitad de la producción que dan otros años. Además, la flor no está dando néctar, está seca, dando polen, y eso significa que falta agua. Lamentablemente, no podemos regar los avellanos, si son tantos, y el recurso también está escaseando”, advierte.

Quienes deseen ponerse en contacto con Carmen Rosa Ponce lo pueden hacer a través del teléfono +56 995624806.

Foto: Cristian Cáceres

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