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Productores de berries forman cooperativa para mejorar retornos

Luego de sostener reuniones con los seremis de Agricultura, Fernando Bórquez, y de Economía, Roger Cisterna, un grupo de pequeños productores de berries de la región comenzaron las gestiones para conformar una cooperativa.

El vocero del grupo, Wilson Palma Jelves, productor de moras y frambuesas orgánicas en Niblinto (Coihueco), expresó que la decisión se tomó debido a las dificultades que han enfrentado para lograr mejores precios por su producción.

Según explicó Palma, los precios que pagan las exportadoras son muy bajos en comparación con los valores que alcanzan estos productos en los mercados internacionales, y si bien existen varias plantas agroindustriales, como Alifrut, Frutícola Olmué, Comfrut, Alfaberries y San Francisco, entre otras, dicha competencia no se traduce en mejores precios, de hecho, los precios no varían mucho entre una empresa y otra.

Frente a esta situación, donde un pequeño productor no tiene poder de negociación, “la alternativa que vemos es la asociatividad, que en otros rubros ha demostrado ser una herramienta útil, no solo para sumar grandes volúmenes y negociar mejor e s precios con la industria, sino que también para exportar directamente y saltarnos los intermediarios”, planteó el agricultor.

“En este proceso también nos ha apoyado el gobernador de Punilla, Cristóbal Martínez, Corfo, Sercotec y ProChile”, subrayó el dirigente, quien recordó que la primera reunión se concretó en noviembre, en la que participaron 15 productores, tras lo cual se han ido sumando más interesados.

En diciembre, en una segunda cita, se conformó la mesa de trabajo entre los productores y las autoridades de Gobierno.

“Nos dieron el apoyo evidente para participar en una mesa de trabajo futuro. Nos recibieron de muy buena forma, pusieron todas las herramientas a nuestra disposición, para iniciar los trámites y formar una cooperativa” , indicó Palma.

Por su parte, Cristóbal Martínez, destacó que “levantamos las problemáticas de pequeños agricultores de berries (…) Estamos viendo la posibilidad de apoyarlos principalmente en la asociatividad de tal manera que obtengan valores mucho más competitivos”.

En la última reunión, que se realizó en INIA Quilamapu el 10 de enero, asistieron cerca de 60 productores, y la expectativa es ir sumando más, comentó Palma, quien aseguró que hay cerca de 400 agricultores dispuestos a participar, ya sea integrando la cooperativa o bien vendiendo su producción. “Distintos Prodesal, como el de Coihueco, están informando a los productores sobre esta alternativa, y estamos optimistas”.

En dicha convocatoria se conformó una directiva provisoria de la cooperativa, liderada por Palma, y que además integran Óscar Avendaño, Eduardo Bustamante, César Valenzuela, Rome Kaltenbach, Andrés Navarrete, Cristian Penroz, Jaqueline Decap y Daniel Oñate.

Palma detalló que se trata de productores pequeños, de Coihueco, San Carlos, Chillán y Bulnes, e incluso de otras regiones, con plantaciones de frambuesas, arándanos, moras y frutillas, orgánicas y convencionales, con superficies que van desde 5.000 metros cuadrados hasta 7 hectáreas, todos con sistemas de riego eficiente.

En ese sentido, aseguró que la constitución legal de la cooperativa debiera estar concluida en los próximos tres meses, de manera que durante la próxima temporada puedan vender su producción en conjunto, que según cálculos conservadores ascendería a 1 millón de kilos.

Consultado por malas experiencias anteriores en la conformación de cooperativas, el productor destacó que el grupo que lidera responde a una generación más joven, con formación profesional y con mayor disposición a formar alianzas. Precisó que un 80% tiene entre 30 y 45 años de edad, principalmente agrónomos y técnicos agrícolas, algunos de los cuales se desempeñan como asesores.

Certificación orgánica

Otra de las problemáticas de los productores es el arancel que cobran las certificadoras de orgánicos.

El dirigente detalló que hay apenas tres firmas con presencia en la zona que realizan esta labor, y que los valores son muy altos para los pequeños agricultores.

“Los que somos productores orgánicos tenemos que pagar 1 millón 300 mil pesos por la certificación, independiente del tamaño del predio, lo que es excesivo para mí, por ejemplo, que tengo 1,5 hectáreas de mora y frambuesa, y esa certificación se tiene que renovar anualmente”.

En esa línea, explicó que la apuesta es reunir grupos de productores y negociar precios con las certificadoras. “Queremos acceder a valores más convenientes, porque hoy no es rentable hacerlo con los actuales aranceles”, manifestó. “En el caso de la mora, el valor de la convencional es de $650 por kilo, mientras que por la orgánica están pagando $700, por lo tanto, la diferencia no cubre el costo de la certificación; en el caso de la frambuesa, el kilo de convencional se está pagando a $1.000 versus los $1.300 por la orgánica”, ejemplificó.

También criticó la lentitud de la tramitación. “Yo presenté los papeles en 2016, y el certificado me llegó en 2017, lo que me impidió exportar como orgánicos en esa temporada. Entiendo que eso se debió a que las certificadoras aceptan más solicitudes de las que pueden atender con eficiencia, y en eso creo que el SAG no ha cumplido adecuadamente con su rol, que tiene que fiscalizar a las empresas certificadoras, si hiciera la pega, no habría tanta demora. Es más, la ley faculta al SAG para certificar predios orgánicos, pero como en Chile todo está privatizado, prefiere descansar en estas empresas”.

Asociatividad

En tanto, el seremi Fernando Bórquez manifestó que la asociatividad es la llave para negociar mejores precios y para reducir costos en la compra de insumos, tal como se ha logrado con agrupaciones de viñateros del Valle del Itata y se está comenzando a hacer con productores apícolas y de castañas de Ñuble.

“Cuando me reuní con los productores, que habían formado una asociación gremial, los insté a que optaran por el cooperativismo, y les conté el ejemplo que hemos tenido con los viñateros a través de la asociatividad. El año pasado tuvimos una experiencia fantástica, juntamos a cinco cooperativas de productores de uva y logramos un precio sustancialmente mejor que los que vendieron por su cuenta. Llegamos finalmente a $100 por kilo y el promedio en el Valle del Itata estuvo en 70-80 pesos; y lo que ha pasado es que hay intermediarios que todavía les están debiendo algunas cuotas, mientras que las cooperativas les pagaron a los 15 días. Y este año vamos a sumar tres cooperativas más, para llegar a ocho. El año pasado se comercializaron de manera asociativa 6,6 millones de kilos, y este año debiéramos duplicar esa cifra, y con mejores precios, porque hay gente que no se atrevió el año pasado y ahora quiere sumarse”.

En esa línea, la autoridad manifestó que “como pequeños productores no tienen ninguna capacidad de negociación, pero es muy distinto si, asociados, ofrecen un volumen importante. Ninguna empresa va a querer perder gente que le entregue un buen producto”.

Bórquez también subrayó que los productores cooperados podrán comprar insumos más baratos, con mejores condiciones de pago, así como la contratación de servicios, como la fumigación, e incluso la certificación orgánica. Por otro lado, de manera asociativa también se pueden introducir nuevas variedades, que requieren el pago de royalties que no son baratos.

Respecto a la meta de exportar directamente que se han autoimpuesto los productores de berries, el seremi expuso que ninguno podrá hacerlo de manera individual, porque necesitan volumen. “Entonces, en una primera etapa, deben comenzar a vender en conjunto, luego ir creciendo, mejorar la calidad, y finalmente hacerse de un nombre en el mercado y ver la opción de pagar servicios de packing y salir a los mercados externos”, detalló.

En esa línea, apuntó a la necesaria profesionalización de la cooperativa, con su respectivo gerente, mirada que es compartida por los productores.

“En ese sentido, está todo dado, ProChile está dispuesto a apoyar en las prospección de mercados, mientras que Sercotec y Corfo van a apoyar con financiamiento en la conformación de la cooperativa”, afirmó Bórquez, de hecho, hay líneas de apoyo en Sercotec y Corfo que permitirían cofinanciar la administración (remuneraciones, por ejemplo) durante los primeros dos años de funcionamiento de la nueva empresa.

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