Autores del homicidio en la Nueva Río Viejo tienen 15, 16 y 19 años

Por: Felipe Ahumada Fotografía: : Fernando Villa Quilodrán 08:05 PM 2016-12-20

Autopsia confirma que lo mataron con puñaladas, golpes de palos y de pie.

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Según su confesión, la víctima no les entregó droga por la que minutos antes le habían pagado y se rehusó a devolverles el dinero.

La realidad del mundo de las drogas que se vive en Chillán cristalizó toda su esencia en un par de minutos, la madrugada del domingo, en las inmediaciones de la Población Nueva Río Viejo.


Una de las primeras aristas de este marco, al que pareciera aún no tomársele el peso real, es que fue una menor de edad la única testigo presencial de la paliza que recibió esa noche Víctor Manuel Baeza Riquelme, de 27 años,  y que le generó tal masacre que el informe del Servicio Médico Legal sentenció que “habría sido imposible salvarle la vida”. 


Y si esta adolescente fue la única testigo, es porque era ella quien estaba acompañando a Baeza Riquelme mientras vendía drogas, en el pasaje Marta Colvin de esa población apodada “La Legua Chica”, por el parecido de sus viviendas con la populosa población de Santiago. 


El segundo factor que hace un magro diagnóstico de esta realidad social se desarrollaba en la casa de un vecino llamado Patricio, en donde varios jóvenes del sector se encontraban bebiendo alcohol, entre ellos los menores F.M.A. y M.G.A., de 15 y 16 años, respectivamente.


De ese grupo nació la idea de volver a comprar más alcohol, por lo que el menor de 15 años acompañó a una persona sindicada como Julio Casas Vásquez a ir por más bebidas en su moto.


Al pasar por fuera del pasaje Marta Colvin, vieron a Baeza Riquelme y le pasaron 5 mil pesos para que, mientras compraban alcohol, les fuera a buscar pasta base, siempre con la menor de edad de testigo.


El problema se desató cuando ambos volvieron por la droga y como respuesta recibieron un burlesco “no, ya fue. Ya me la fumé toda” por parte de Baeza Riquelme, quien además se negó a devolverles los 5 mil pesos, argumentando de nuevo que “ya fue, ya”.


Y el tercer hecho que hace de radiografía a esta cotidianidad fue la consecuencia de lo anterior.


Los engañados por el vendedor de drogas fueron por refuerzos al lugar de la fiesta. Ahí se les unieron el otro menor de 16 años y Fernando Raúl Campos Plaza, quienes premunidos de palos acompañaron al dueño de la moto, Julio Casas -quien llevaba un cuchillo- a responder el agravio.


Fue así que la testigo los vio llegar y comenzar la golpiza con un palo en la cabeza a Baeza. Y luego otro y otro, hasta que -según la confesión de quienes serían posteriormente detenidos- Julio Casas comenzó a apuñalarlo.


En el suelo, los golpes de pie y los palos continuaron. La menor, asustada y refugiada detrás de un árbol, aguardó hasta que el cuarteto abandonara la escena para tratar de levantar a su “tío Víctor”, sin embargo, el grupo volvió y el ataque tuvo su bis.


No hubo llamado a carabineros, ni al SAMU, ni nada. El joven de 27 años, y que según los vecinos de ese barrio “era tranquilo y no tenía problemas con nadie” quedó tirado en la calle hasta que ya al amanecer, los transeúntes lo vieron y llamaron a Carabineros.


Se entregaron y confesaron
No había muchas más vueltas que darle al asunto. La menor que vio en primera fila como mataban al microtraficante le dijo al personal del a Brigada de Homicidios de la PDI  que uno de los autores del asesinato era el “Pepe Chico”, en referencia al joven de 15 años.


Era cosa de tiempo para que la PDI se dejara caer en las casas de los sospechosos, pero los dos adolescentes y Campos Plaza se entregaron en compañía de sus madres a la PDI en la tarde de ayer y confesaron todo, delatando además que Casas Vásquez fue el autor de las puñaladas.


Formalizados por el fiscal jefe de Chillán, Pablo Fritz, el tribunal decretó la prisión preventiva de Campos Plaza y la internación provisoria de F.M.A., ambos autores de los golpes con palos.


El menor de 16 años, autor de golpes de pie, quedó con arresto domiciliario total. 


La PDI intenta dar con el paradero de Casas Vásquez.

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