Con certezas y con agua

Por: Mario Arzola Acuña 2018-04-03

Mario Arzola Acuña

Constructor Civil

Pontificia Universidad Católica de Chile

Ingeniero Constructor, Universidad Tecnológica Metropolitana.

“La agricultura se hace con certezas y con agua”. Así lo ha manifestado el Sr. ministro de Agricultura; comparto esa opinión en todas sus partes.

Considerando la firme convicción del Sr. ministro frente a un tema tan sensible para la principal actividad económica de nuestra zona, tal vez sea de su interés y también de las nuevas autoridades del agro en la región, detenerse a revisar la realidad que ofrece  el proyecto Embalse La Punilla cuyo origen está basado en la necesidad de paliar el déficit hídrico en temporada de riego. Sin embargo ha derivado en sentido contrario a lo esperado porque las condiciones establecidas para su ejecución provocan incerteza para los agricultores  y hacen que el aporte proyectado carezca de relevancia para el regadío, toda vez que  el modelo de operación contemplado en las bases de licitación, y en el contrato de concesión, presenta  inconsistencias que afectan negativamente los derechos e intereses de los regantes, de manera que en definitiva no se cumplirá el objetivo propuesto originalmente.

En ese sentido cabe considerar en primer término, que el proyecto reconoce como derecho de aprovechamiento de aguas de los regantes actuales, un caudal inferior al que les pertenece legítimamente según sus títulos de dominio, condición  sobre la cual existe un dictamen de la Contraloría General de la República a través del que recuerda  que conforme al artículo 19 Nº 24 parte final de la Constitución Política de la República, “los derechos de los particulares sobre las aguas reconocidos o constituidos en conformidad a la ley, otorgarán a sus titulares la propiedad sobre ellos”. Siendo así, ninguna autoridad, cualquiera sea su jurisdicción, tiene potestad o facultades para alterar los derechos que corresponden a los regantes, como sucede de hecho en este caso, provocando así  incerteza sobre el uso íntegro de los derechos.

En este mismo orden de cosas cabe también señalar que la regla de operación del embalse establece en una de sus partes, que las aguas a transferir por el Fisco a los actuales regantes serán entregadas por la concesionaria a pie de presa; sin embargo según acuerdo adoptado a través  de convenio suscrito entre la Dirección de Obras Hidráulicas y la Junta de Vigilancia, documento que forma parte de las bases de la licitación y del contrato, esas aguas serán entregadas una vez utilizadas por el concesionario en la generación de energía eléctrica. Entonces no se advierten razones valederas para establecer el pago por parte de los regantes  al concesionario por concepto del servicio de acumulación y administración de esas aguas, en circunstancias que previo a su entrega serán utilizadas por éste en su propio beneficio. 

Las aguas que se transferirán a los regantes serán entregadas solo cuando el río en régimen natural, no sea capaz de satisfacer la demanda de éstos últimos, la cual ha sido determinada previamente de manera ficticia en función de una matriz de cultivos supuesta  para estos fines y una tasa de riego que no se condice con la realidad, cuyo caudal dependerá de la cantidad de nieve acumulada en el período,  de manera que el aporte real del recurso hídrico será  incierto y carente de significación.

En consecuencia resulta imperioso introducir las correcciones del caso, a fin de resguardar lo que debería ser el objetivo prioritario del proyecto: certezas y agua para los agricultores. 

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