Copy paste

Por: Claudio Martínez Cerda 2017-10-04
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

Hace algunos años, en una entrevista cargada de cebolla farandulera, nuestra diva Cecilia Bolocco, entre sollozos relataba el término de su matrimonio con Carlos Menem, de pronto se repuso tomo aire y lanzó una frase para el bronce: “como dijo Nietzsche, lo que no te mata te fortalece”. 

Conociendo la trayectoria filosófica de nuestra reina, dudé que efectivamente fuese una lectora empedernida del filósofo alemán. Me fui a un navegador de internet, puse la frase y rápidamente me llevó a una página de citas célebres. Se trataba de un “copy paste”. 

Quienes ejercimos la docencia universitaria aprendimos a usar esta y otras técnicas para descubrir a quienes utilizaban esta mala práctica en sus trabajos e investigaciones. Como no se puede pretender que quien realiza una investigación sea necesariamente original, se les pide a los alumnos que se cite la fuente o se pongan las citas entre comillas, y que se utilicen siempre y cuando sean complementarias o de apoyo a una reflexión personal o punto de vista sobre un determinado tema. En ningún caso es el cuerpo principal del texto o informe, como ha sucedido con el escándalo suscitado con las asesorías externas a los parlamentarios. 

Parece ser que el plagio está disparado gracias a internet y las facilidades tecnológicas. Para muchos, pegar y copiar es sinónimo de investigar. Con un poco de paciencia se puede descubrir en un texto, cual es el párrafo plagiado. Si el plagio es total y casi total es muy fácil detectarlo. 

Por ello, lo ocurrido con los informes pagados por los parlamentarios parece no tener ninguna explicación, más allá de la negligencia, indolencia o flojera de los colaboradores (rentados por cierto) de los parlamentarios. Esto solo contribuye una vez más al desprestigio de la llamada clase política, que parece no tener un espejo donde mirarse y ejercer la autocrítica. Una excepción fue Camila Vallejos, diputada comunista que cuando se enteró de este hecho cortó de inmediato la relación contractual con el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz, vinculado al Partido Comunista. 

Los mecanismos de control de nada valen si no hay una verdadera autocritica de los incumbetes. En el caso de los copy paste de los informes, encontramos en varios casos que una sola persona es contratada como experta en transporte, seguridad, políticas electorales, minería, entre  otras disciplinas. 

A lo anterior se suma al travestismo político, en el cual militantes cambian de piel según su apuesta a futuro, la renuencia a legislar para poner límite a la reelección indefinida, el manejo de las asignaciones y la utilización de fondos y recursos fiscales para sus campañas. 

Son actitudes que la ciudadanía interpreta en el caso más benevolente como falta de escrúpulos y en los casos más extremos, simplemente los califica de delincuentes. Esta situación, sostenida en el tiempo, puede terminar por horadar la estructura y estabilidad democrática del país. 

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