Respeto y democracia

Por: 2017-09-13

Por supuesto que en Chile existe libertad de expresión, es un principio fundamental de la democracia, así como también la tolerancia a las distintas opiniones, pero el respeto también es un valor que se debe defender. Lamentablemente, en los últimos días el país ha sido testigo de hechos que se alejan de los principios democráticos, con el agravante que sus protagonistas son autoridades que debieran predicar con el ejemplo.

El Tedéum evangélico realizado el domingo recién pasado, en el que la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, fue ofendida en el ingreso al templo, donde se le lanzó el calificativo de “asesina” y posteriormente atacada por el pastor y candidato a diputado, Eduardo Durán, parecía más bien una convención política que un acto de acción de gracias, donde la instancia de oración de carácter republicano fue aprovechado por el ex gobernador de Ñuble en su alocución, para conseguir tribuna y votos, sin considerar que le causaba un grave daño a las iglesias evangélicas que por décadas lucharon por ser escuchadas.

Y es que tal como lo afirmó el ex Presidente Ricardo Lagos, la acción de Durán y de los fanáticos religiosos representa un agravio a la figura de la Presidencia, más allá de la persona que ocupa el cargo, una institución a la que algunos parecen haberle perdido el respeto. Afortunadamente, entre los obispos evangélicos se han escuchado voces condenando el actuar del pastor, quien tiene todo el derecho a expresar sus críticas a la agenda valórica del Gobierno, pero en las instancias apropiadas.

Igualmente lamentable ha sido la complicidad e incluso, el respaldo que el descriterio de Durán ha encontrado en las filas de la derecha, en un claro ejemplo de aprovechamiento político en época electoral.

Como si la situación referida no hubiese sido suficiente, al día siguiente, en una fecha tan cargada de simbolismos y recogimiento, como la conmemoración del Golpe de Estado de 1973, el diputado y candidato presidencial José Antonio Kast, invitado por la Presidencia a un homenaje al ex Presidente Salvador Allende en el Palacio de la Moneda, fue increpado por la diputada Denise Pascal, sobrina de Allende, acusándolo de “cínico”, por su propuesta de retirar las imágenes del fallecido Mandatario por la división que genera en la sociedad.

Conviene destacar que Kast fue el único representante de la derecha que participó en el acto, y la razón que esgrimió para asistir refleja el sentido de la democracia que algunos quieren horadar: “La Moneda es de todos y no de un sector”.

Se podrá estar o no de acuerdo con las ideas de la Presidenta Bachelet o del diputado Kast, pero en una democracia las diferencias se expresan con respeto, el mismo que permitió avanzar en el proceso de transición a la democracia en los años noventa y el mismo que le permite hoy a Chile mirar el futuro con confianza.

Bienvenidas las diferencias, las críticas constructivas y el debate de ideas, pero es fundamental que se den en un marco de respeto por las personas y las instituciones, en el lugar y momento adecuados, pues se trata de una condición mínima para el ejercicio de la democracia, una democracia que deben cuidar todos los miembros de la sociedad, especialmente sus líderes. 

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