Chillán: menos árboles, peor salud

Por: Claudio Martínez Cerda 2017-09-12
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

El anuncio de la Municipalidad, de reducir severamente la meta de inversión para la mantención de áreas verdes en Chillán, se suma al último Informe del Estado del Medio Ambiente del Ministerio del área, que señala que desde 2005 a la fecha las áreas verdes arbóreas han registrado una caída desde un 51,6% a un 33%. Sin duda dos malas noticias.

El volumen del arbolado es, según los especialistas, un factor relevante en la calidad del aire que respiramos. “Ya que estos son de suma importancia para enfrentar el cambio climático”, según el ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena, quien agrega que estas áreas verdes asoman “como una posibilidad de tener una ciudad más resiliente ante el cambio climático”. Chillán fue parte de un programa de 800 puntos distribuidos en una muestra de 13 ciudades a lo largo de Chile. Fue la ciudad que más pérdida tuvo en áreas verdes arbóreas. Éste develó que Chillán vio disminuida su capacidad de remoción de contaminantes. Dejó de remover más de 2 mil kilos de PM 10, esto es, partículas de diámetro menor o igual a 10 micrones. Por su tamaño, el PM10 es capaz de ingresar al sistema respiratorio del ser humano. Asimismo, dejó de remover más de mil kilos de PM 2,5, el más peligroso para la salud humana y que parece ser el mejor indicador de la contaminación urbana. Dicho en castellano, los habitantes de Chillán, han respirado progresivamente a partir de 2005, partículas en suspensión que son altamente peligrosas para su salud. 

Hemos reprobado si queremos una ciudad con mejor calidad de vida en materia medioambiental, con el agravante que afecta directamente nuestra salud. Por ello es necesario tomar conciencia de la gravedad del problema, desde las autoridades locales hasta los ciudadanos. En Chillán este tema es particularmente sensible por los periodos de emergencia ambiental. 

No se trata de superficie de áreas verdes sujetas a mantención, sino que del volumen de árboles, los que a través de un sofisticado indicador, nos indica la relación directa entre estos y la mejor calidad del aire que respiramos. Por ello, debemos poner el acento y hacernos cargo del problema de manera urgente. 

La disminución severa de las áreas arboladas no sólo refleja una deficiente gestión de las mismas, sino que hace necesario una investigación rigurosa de carácter técnico y de planificación urbana para identificar las causas de este fenómeno.

Nos preguntamos si la Municipalidad estaba informada de la instalación de estos puntos de análisis de evolución de las arboledas en la ciudad. O si durante este periodo (10 años) hubo indicadores parciales que habrían permitido advertir la trayectoria negativa de los mismos. Lo cierto es que el resultado de los déficit de la gestión local en las áreas arbóreas y la descoordinación o desinformación por parte de los organismos centrales, las pagamos todos, a costa de nuestra salud. De ahí la gravedad de la situación. Las responsabilidades tendrá que hacerlas pesar quien corresponda. Como ciudadanos, esperamos con urgencia que se construyan los puentes necesarios con los organismos técnicos, para que se elabore y ejecute un plan que revierta la situación en el menor tiempo posible. En materia de calidad de vida y de salud de los chillanejos, no se puede esperar diez años más. Puede ser tarde.

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