Nueva Región y Pymes

Por: 2017-08-12

En distintos sectores productivos de la futura Región se observa como un paso necesario y urgente la internacionalización. Ello, debido a que el acceso a los mercados externos trae aparejado, como consecuencia natural, mayores retornos por la producción, aunque ello se logra gracias a un esfuerzo que supone agregación de valor, inversión en tecnología, exploración de mercados, capacitación del capital humano y en el caso de las Pymes, muchas veces, asociatividad y apoyo estatal. 

En ese sentido, los rubros maderero y agroalimentario son los que exhiben mayores ventajas comparativas a la hora de evaluar su incursión en los mercados internacionales, pero antes deben superar enormes brechas productivas y de comercialización, las que se expresan en dos grupos de empresas, pues por un lado están las grandes, que ya tienen un camino recorrido en materia de internacionalización, con altos retornos, y con mayores niveles de agregación de valor, profesionalización e incorporación de tecnología; y por otro, un alto número de Pymes que tienen dificultades para acceder a financiamiento del capital de trabajo y capital fijo, con bajos niveles de profesionalización, pues se trata principalmente de empresas familiares, productoras de commodities con escasa o nula agregación de valor, y que comercializan su producción principalmente en el mercado nacional, que está altamente concentrado. 

Y es en este último grupo donde se debe poner especial atención, no solo porque representan la mayor fuente de empleos de la zona, y por lo tanto, tienen una importancia social innegable, sino porque las perspectivas de crecimiento son enormes, con la virtud de que un modelo de agregación de valor, y por lo tanto, de generación de riqueza, basado en encadenamientos productivos y en la asociatividad de las Pymes, tiene un mayor impacto en las comunidades. 

Lamentablemente, el camino para lograr la internacionalización es largo y no solo depende de la disponibilidad de recursos, sino que también es clave la capacitación de los emprendedores, que en muchas ocasiones, debido a los escasos niveles de profesionalización, no tienen los conocimientos suficientes en áreas como administración, marketing, contabilidad e idiomas.

Otro aspecto deficitario en este segmento lo constituye la asociatividad, un paso clave para llegar a mercados externos con volúmenes atractivos y a precios competitivos, gracias a las economías de escala. Valores como la sustentabilidad, la responsabilidad social empresarial y la innovación, deben ser los pilares sobre los cuales construir un modelo de desarrollo para la nueva región. 

El desafío para las Pymes de Ñuble es grande y variado, por lo tanto, una estrategia de desarrollo para la región, así como su materialización en iniciativas concretas, debe poner especial acento no solo en la generación de instrumentos de apoyo o en la identificación de vocaciones productivas, sino que en la capacitación y profesionalización de las Pymes, de manera de ir construyendo riqueza a partir de la agregación de valor en un proceso llevado a cabo con las comunidades, a través de encadenamientos productivos y creación de valor compartido, y no a partir de la extracción de materias primas y producción de commodities, que tradicionalmente ha tenido como principales consecuencias el empobrecimiento de las comunidades y alta vulnerabilidad ante las fluctuaciones de precios.

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