25 años de evolución del poder adquisitivo regional

Por: Renato Segura 2017-08-08
Renato Segura

Latinoamérica está constituido por un conjunto de países que han vivido gran parte de su vida independiente bajo la influencia del sistema de economía de mercado, imperante en América del Norte. En términos simples, esto significa que uno de los principales factores de bienestar social -si no el principal- es la evolución del poder adquisitivo que subyace sobre el ingreso del hogar.

Para la medición del poder adquisitivo regional y, consecuentemente, de la evolución de la calidad de vida de los hogares de la Región del Bío Bío, se utilizarán los datos de las encuestas Casen de 1990 y 2015 del Ministerio de Desarrollo Social y la calculadora IPC del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Las variables utilizadas, así como los resultados obtenidos, consideran valores per cápita promedio de hogares no pobres, extrayendo el decil más rico (para evitar distorsiones). Los criterios utilizados para medir el poder adquisitivo son básicamente dos: (i) comparar la variable ingreso autónomo per cápita corregida por IPC y por el cambio en la brecha de ingresos y (ii) comparar la evolución del gasto en educación (media o inferior) per cápita.

El poder adquisitivo del ingreso autónomo promedio a nivel país, corregido por inflación, aumentó entre 1990 y 2015 en 40%. Para la Región del Bío Bío, bajo igual condición, el ingreso se incrementó en 25%. Por otra parte, la brecha de ingreso entre los hogares país y los hogares de la región aumentó desde 12% en el año 1990 hasta 23% en el año 2015. Por lo tanto, corrigiendo el comportamiento de los ingresos reales por brecha de ingresos, el aumento del poder adquisitivo regional en términos efectivos se incrementó en 25 años en 10%, lo que equivale a un cuarto de los valores registrados a nivel promedio país.

En lo que respecta al gasto en educación, mientras en el país el poder adquisitivo evoluciona, en la región involuciona. Los datos revelan que tanto a nivel país como en la región, la proporción de estudiantes en colegios particulares pagados y subvencionados, aumenta. Sin embargo, el crecimiento de la matrícula en el país se ha concentrado principalmente en colegios subvencionados, mientras que, a nivel regional, la mayor incidencia está en los colegios particulares pagados. Este fenómeno ha significado que, mientras el gasto en educación de los hogares del país se ha reducido en 19%, en los hogares de Bío Bío se ha generado un aumento del gasto de 5%.

En resumen, en 25 años la evolución del poder adquisitivo de los hogares de Bío Bío ha sufrido un notorio detrimento relativo en términos del ingreso y una disminución absoluta considerando el gasto en educación. Frente a esta realidad, la región ha vivenciado el fenómeno migratorio de los jóvenes más calificados (búsqueda de lugares del país o el extranjero que tengan mejores y mayores oportunidades) y la caída en los ingresos producto de la opción de otorgar un mejor nivel educacional para sus hijos.

Por ello que, crear nuevas y mejores oportunidades para incrementar el ingreso familiar, es el mayor desafío que las actuales y futuras autoridades de la región deben acometer como primera prioridad. Recuperar el poder adquisitivo de los hogares de Bío Bío es un acto de justicia para una de las regiones que ha contribuido en apalancar el desarrollo y la prosperidad que el país vivió durante los últimos 25 años.

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