Avalancha de turistas

Por: 2017-06-17

Pese al contexto económico de menor crecimiento y de pesimismo entre los chilenos, para esta temporada invernal se prevé un importante aumento en el número de visitantes en la cordillera de Ñuble. 

Las nevazones registradas estas últimas semanas vienen a confirmar los positivos pronósticos meteorológicos, que anticipan una temporada con abundante nieve, lo que tiene optimistas a los empresarios del Valle Las Trancas y de las Termas de Chillán, y determinó que Nevados de Chillán, la empresa concesionaria del dominio esquiable, anunciara la apertura de la temporada para el próximo jueves 22 de junio. 

La firma espera recibir esta temporada a más de cien mil turistas, contrastando con lo ocurrido en 2016, cuando no superó los 45 mil visitantes debido a la escasez de nieve que acortó la extensión de la temporada en 30 días. De hecho,  es considerada  la peor temporada de los últimos ocho años, en un contexto en que el temor por una eventual erupción del volcán Chillán también redujo el interés de los turistas. 

Pero este año la situación es completamente distinta y las proyecciones de demanda son optimistas no solo para  Nevados, sino también para otros operadores, que a la fecha ya tienen un 70% de sus instalaciones reservadas. 

Esta “avalancha” de turistas que comenzarán a llegar a la zona a partir de la próxima semana, representa un desafío para los empresarios, pues es clave que el servicio que entregan cumpla con los más altos estándares, de manera que cada visitante se vaya con el deseo de volver y de recomendar la zona, pero también, como desafío de largo plazo, es importante avanzar en materia de sustentabilidad. 

Las Termas de Chillán y el valle Las Trancas constituyen un patrimonio natural único y, como tal, un atractivo turístico insoslayable que representa un recurso fundamental para el desarrollo local. Y aunque el éxito turístico se mide en la cantidad de personas que visitan un lugar, es imprescindible llevar a cabo cambios que permitan un desarrollo sustentable, de modo que sus atractivos no sean dañados por la “industria sin chimeneas”. 

En efecto, si el crecimiento no es acompañado de un mantenimiento de las condiciones naturales que hacen atractivo el lugar, se percibirá un menoscabo en el nivel de satisfacción de los visitantes. Constatar, por ejemplo, que el agua para consumo humano del principal complejo turístico de la Región proviene de una maraña de precarias captaciones de vertientes y afluentes del río Renegado; o que no existe alcantarillado para la evacuación de aguas servidas y que el manejo de los residuos depende de un destartalado camión cuya frecuencia es incierta, constituyen la peor publicidad posible, por más que haya un esfuerzo genuino y concreto por entregar una mejor atención.
Se trata de incorporar una visión estratégica que exige mirar más allá de la coyuntura, y planificar el territorio para una actividad que requiere un mayor compromiso de sus autoridades y de los privados que allí invierten para evitar su degradación.

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