Penoso

Por: Rodrigo Oses 2018-11-04
Rodrigo Oses
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El final no pudo ser más patético. Penoso. Vergonzoso. Impresentable. Antideportivo y reprochable.


Ñublense y Copiapó, enterados de la derrota parcial de San Marcos de Arica ante Wanderers en Valparaíso, implícitamente, establecieron un pacto de no agresión en los últimos 10 minutos de la refriega, para timbrar un empate 1-1 que dejó a ambos equipos en Primera B y condenó al cuadro ariqueño a los potreros de la Segunda División Profesional.


De la peor forma, sumido en la mediocridad futbolística y en la impotencia propia para ganar un partido, en superioridad numérica, Ñublense mantuvo la categoría, decepcionando a su hinchada que repudió la “forma” en la que timbró su salvación.


Sí, porque tras el pitazo final, los diablos rojos debieron esperar casi cuatro minutos en cancha, el término del duelo en la Quinta Región, donde en los descuentos Arica logró el empate 2-2 y rozó el 3-2, resultado que habría enviado a Ñublense al infierno.


Así, jugando con fuego hasta el final, incapaz de plasmar una superioridad futbolística en casa, Ñublense despidió una temporada nefasta en la que el club agudizó su crisis deportiva con otra gestión que incurrió en errores a la hora de conformar un plantel por asegurar un “negocio” o abaratar costos.


Si el gerente deportivo Rubén Espinoza no deja el club y Patrick Kiblisky sigue permitiendo fichajes desastrosos, amparando el negocio y no la buena salud del proyecto deportivo, nada mejorará en esta institución donde hace rato algo huele muy mal.


Si la Corporación no asume su culpa y cambia su pasiva postura ante la dictadura de la S.A, la hinchada seguirá relegada y sin conexión emotiva con el club.


Si Kiblisky no tiene la real voluntad de dar paso a una cirugía profunda en la gestión y administración de Ñublense, propiciando la participación de gente entendida e identificada con el club, ni la incondicionalidad de los hinchas podrá salvar un proyecto que siguen socavando desde su esencia.

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