Mala señal

Por: Rodrigo Oses 2017-05-15
Rodrigo Oses

En Ñublense conviven dos relatos.

Uno de uso público y otro de uso privado.
En el primero, algunos dirigentes insisten en aclarar que en el Torneo de Transición el club irá por el “título” y el ascenso, “con todo”, para así dejar expectante y tranquila a la sufrida pero exigente hinchada chillaneja.

Y en el segundo, el que se fragua entre cuatro paredes, detrás de un celular o computador, el objetivo es no invertir lo suficiente para armar un equipo poderoso, guardar la inversión mayor para el año 2018 y rayarle la cancha a Emiliano Astorga, para que no se dispare el presupuesto.

¿Cuál será el que estará imperando en materia de negociaciones y que mantiene algo intranquilo a Emiliano Astorga?

La señal es mala. O por lo menos, se contradice con el primer discurso ganador.

Es que si de la columna vertebral que solicitó Astorga ya hay dos jugadores descartados, el volante mixto Octavio Pozo, y el goleador de la Primera B Michael Silva, todo indica que Astorga no podrá contar realmente con los elementos que consideraba imprescindibles en el plantel.

Una vez más el criterio economicista está, desde el arranque, socavando el proyecto deportivo, impidiendo que Ñublense arme un plantel competitivo en el que el suplente tenga real jerarquía para suplir al titular.

¿A qué vino entonces Emiliano Astorga? ¿Un técnico que acostumbra a armar planteles competitivos podrá tolerar un reajuste presupuestario que le impida contar con las piezas que necesita para lograr el objetivo mayor?  ¿Por qué se dice que se va con todo por el título, pero en la práctica no se hacen los esfuerzos por traer a jugadores de calidad para la Primera B?   Mala señal otra vez.

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