Necesidad de unidad de los trabajadores

Por: Monseñor Carlos Pellegrin 2017-05-08
Monseñor Carlos Pellegrin
Obispo de Chillán

Entró a la S.V.D y desde 1978 hasta 1980 realizó estudios de Filosofía, como miembro de la Congregación del Verbo Divino, en el Seminario Pontificio Mayor de Santiago. Entre los años 1981 y 1985 hizo estudios teológicos en el Instituto de Misiones de Londres, anexo de la Universidad de Lovaina.

El 25 de marzo de 2006 el Santo Padre Benedicto XVI lo nombró Obispo de San Bartolomé de Chillán, para suceder a Monseñor Alberto Jara Franzoy que había presentado su renuncia por razones de edad.

Monseñor Carlos Pellegrin asume la Diócesis de Chillán a los 47 años, el sábado 29 de abril de 2006, con el deseo de servir a esta Iglesia Diocesana con todo el corazón, en el espíritu de Jesucristo nuestro Señor y fiel a las enseñanzas de la Santa Iglesia.
El Obispo de Chillán, monseñor Carlos Pellegrin Barrera el año 2007 fue electo presidente del Área de Educación y miembro de la Comisión Pastoral (COP) de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh). Asimismo, fue electo Presidente de la Organización Internacional de la Educación Católica (OIEC).

El 1º de Mayo, en todo el mundo, de diversas maneras, se conmemoró el Día Internacional del Trabajo, una evocación de todos los hombres y mujeres que en el mundo de hoy sacan adelante sus vidas y sus familias, en la gran misión de hacer de este mundo un lugar de mayor amor, solidaridad, fraternidad, bienestar, unidad y paz.

Para los creyentes, el ejemplo de Jesús, nos invita a reconocer que desde nuestra propia realidad concreta y personal estamos llamados a convertir el mundo por medio de nuestros esfuerzos en un lugar maravilloso. En la visión de fe, el Creador nos llama a darle su profundo significado, y sublime valor, al trabajo humano, a integrar nuestros esfuerzos y sudores a la gran obra de redención que Dios tiene para toda la humanidad, y que encuentra su culminación cuando sus hijos e hijas tienen todo lo necesario para vivir en justicia y en paz.

Es esta significativa fecha, en que se conmemoran las luchas del mundo laboral, en especial este año 2017, constatamos dolorosamente, en el mundo de los trabajadores, la falta de unidad, poco protagonismo ante las decisiones que los afectan, escasa presencia de dirigentes nacionales ante las autoridades gubernamentales y parlamentarias. Habría que estar ciego para no reconocer estas graves deficiencias, que van directamente en contra de los beneficios que los trabajadores pueden obtener cuando están unidos en torno a un ideal de servicio. 

La realidad de los trabajadores ha estado siempre en el corazón de la Iglesia, que en su magisterio comparte una gran herencia sobre el trabajo humano y su profundo significado. La encíclica Laborem Exercens, del Papa Juan Pablo II, insiste en “la necesidad de promover movimientos de solidaridad que le regale una forma y una fuerza especial a los trabajadores, particularmente en situaciones de degradación social, explotación de los trabajadores y en zonas donde la miseria y el hambre están particularmente presentes”. San Juan Pablo II, conocía muy bien la realidad de Polonia de su tiempo, oprimida por el régimen que no logró ofrecer la solución que prometía a los pobres y a los trabajadores. En innumerables documentos oficiales, la Iglesia está profundamente comprometida con la causa de los trabajadores, la considera su misión, su servicio, en fidelidad a Cristo que optó por los más pobres y excluidos de su tiempo. En su magisterio, “proclama sin cesar el primado del hombre sobre la obra de sus manos, y recuerda que todo -el capital, la ciencia, la técnica, los recursos públicos e incluso la propiedad privada– tiene por finalidad el verdadero progreso de la persona humana y el bien común. 

Tras el reciente 1º de Mayo, se hace urgente reconocer la necesidad de unidad de los trabajadores, pues en su más noble sentido es una fuerza constructora de comunidad y no de división, como algunos temen. Esta fecha nos permite unirnos y reiterar el llamado a las autoridades y a los empresarios para recordarles que nunca se deben restar de apoyar la organización de sus trabajadores, para que asuman con responsabilidad el hecho de su organización y cumplan con su misión al servicio del bienestar y la paz de las familias que están detrás de cada trabajador. 

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