[Editorial] Potencial hidroeléctrico

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 2017-03-20

La futura Región de Ñuble tiene un gran potencial para el desarrollo de proyectos hidroeléctricos, principalmente centrales de pasada. Actualmente, la cartera de inversiones en esta área llega a US$717,8 millones (15 proyectos y una capacidad de generación de 319 MW), además de existir un potencial de 519 MW en la cuenca del Itata, donde se ha estimado que se podrían construir 58 centrales, principalmente medianas y pequeñas.   

Para el Gobierno, esta millonaria inversión proyectada es motivo de satisfacción, pues muestra el buen resultado de las políticas de fomento que impulsa el Ministerio de Energía. 

Sin embargo, esa positiva mirada no es totalmente compartida por los empresarios del rubro, que advierten problemas y contradicciones en la política oficial. Dicen que mientras algunos organismos incentivan la explotación del potencial hidroeléctrico de la zona, otros son demasiado burocráticos y desalientan las inversiones. 

Tomando a Ñuble como referencia, los empresarios podrían tener razón, pues de las 15 iniciativas que existen, solo dos están en ejecución y de las 13 restantes, 11 ya cuentan con su aprobación ambiental, la mayoría hace más de dos años, sin embargo, aún no comienzan sus obras construcción. 

Las razones de tales postergaciones en realidad son variadas y muchas tienen que ver con decisiones estratégicas de los agentes económicos, pero también es innegable que la burocracia estatal pone frenos. Instituciones como la Dirección General de Aguas (DGA) y Vialidad son las que más quejas acumulan por retardar el desarrollo de proyectos de generación, contrastando con otras reparticiones públicas que también tienen que ver con esta materia y que se han modernizado para gestionar esta nueva dimensión de su quehacer. 

El optimismo del Ejecutivo sobre el futuro de las centrales de pasada también contrasta con factores coyunturales que han reducido el interés por invertir en proyectos pequeños, partiendo por la baja en el precio de la energía y las restricciones de transmisión eléctrica que aún existen en el país. De hecho, hoy, la principal piedra de tope para la concreción de estos proyectos es la falta de infraestructura para evacuar la energía al sistema, puesto que se trata de cuantiosas inversiones que en muchos casos hacen inviables las minicentrales. 

Lo anterior está significando la adaptación de muchos actores del  mercado eléctrico, que han encontrado en la planificación territorial y la asociatividad una respuesta a través de economías  a escala, como ocurre con los siete pequeños proyectos de VHC Ingeniería en Yungay, en los ríos Trilaleo (5) y Dañicalqui (2), cuya potencia individual no supera los 3 MW, pero que en conjunto permiten rentabilizar el negocio. 

Es de esperar que a la brevedad se entreguen señales positivas desde el Ejecutivo para solucionar los temas que traban la inversión en hidroeléctricas de baja escala y en otras fuentes de energías renovables que se necesitan para avanzar hacia una matriz energética menos contaminante y más diversificada.

Comentarios