No rotundo a la maledicencia y chismeo

Por: José Luis Ysern de Arce 2017-02-13
José Luis Ysern de Arce

Sicólogo, Sacerdote; Licenciado en Teología; Diplomado en Psicología Clínica; Master en Psicología; Doctor en Psicología. Docente Jornada Completa de Psicología Universidad del Bio-Bio. Asesor Nacional de AUC

No rotundo porque nos hace mucho daño. Esa del chismear, acción que consiste en llevar y traer chismes, es costumbre muy extendida y universal, muy frecuente en nuestra cultura, y hay que desterrarla no solo porque nos hace daño, sino porque no es propia de gente de bien. Las personas decentes, seguras de sí mismas, íntegras y honestas, no caen en esta vileza, en esta conducta despreciable. Buenos estudios psicológicos confirman que el chisme es una especie de violencia y que el chismoso es una persona violenta, aunque no lo parezca a primera vista. Cualquiera puede recordar el daño que se hizo a una persona adolescente por culpa de la maledicencia de alguno de sus compañeros en el colegio. Aquel chisme o cuento que alguien echó a correr produjo un enorme daño en la autoestima de cierto jovencito o jovencita. ¿Quién puede reparar el daño causado? Daño causa también quien en situaciones de emergencia, como en los incendios forestales, inventa y echa a correr falsas alarmas sin fundamento alguno. Cuántas personas sufren graves síntomas depresivos por culpa de un chisme que alguien irresponsable puso en marcha. Aparte del daño personal causado por la maledicencia y murmuración hay que tomar en cuenta también el que se produce en los espacios sociales, comunitarios, laborales. Esta mala costumbre envenena los ambientes y los hace irrespirables, insoportables. 

Cuántas personas han sido psicológicamente asesinadas por culpa de una calumnia que hizo el efecto de un puñal envenenado, clavado arteramente en el honor y honra de alguna persona ante la opinión pública. Ya lo tuvo en cuenta Calderón de la Barca cuando le hace decir al alcalde de Zalamea que “el honor es patrimonio del alma, y el alma es solo de Dios”. Es decir, el honor es tanto como la vida y por eso algunos consideran que es preferible la muerte antes que vivir sin honor. En la misma línea va la frase que atribuyen a Santo Domingo de Silos, abad del siglo XI, cuando el rey de Castilla le exigió algo que el santo varón consideró abuso de autoridad. Se opuso a las exigencias y amenazas del rey con la conocida frase: “Señor, la vida podéis quitarme, pero más no podéis. Y es preferible morir con honra a vivir con vilipendio”.

Ante cotilleos, cuentos y chismes es bueno, es signo de madurez psicológica, poner en marcha la teoría del triple filtro, atribuida a Sócrates entre otros. Conviene preguntar al portador del chisme: 1)¿Estás seguro de que lo que me vas a contar es verdad? Si no estás seguro no me lo cuentes. Vete primero a verificar tus fuentes; no quiero hacerme cómplice de tus mentiras y engaños. 2)¿Estás seguro de que lo que me quieres contar nos hará bien a los dos? Si no estás seguro no me lo cuentes. No quiero que tú o yo vayamos a sufrir algún daño, dolor o tristeza por dar espacio a malos pensamientos acerca de alguien. 3) ¿Crees que esto me será de alguna utilidad? Si no me va a servir para nada no me lo cuentes; prefiero ignorarlo, no me hace falta saberlo.

He aquí la triple regla de la Verdad, Bondad, Utilidad. No cumplirla, asumir la actitud del cuento y cotilleo que va y viene, es como tirar la piedra y esconder la mano. Un comportamiento así, “Tirar la piedra y esconder la mano no es humano, eso es delincuencia”, dice el Papa Francisco en entrevista al diario El País de España, del 22 de enero. 

Sí, para construir y reconstruir Chile necesitamos acabar con cuentos, vilezas y maledicencias. Necesitamos mucha decencia y creer más en el otro.

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