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Municipio prepara cambios al Pladeco pero ediles y expertos sugieren esperar

Cristian Cáceres

La pandemia por coronavirus y los cambios sociales que  ha generado a nivel local ha llevado a que al interior del municipio chillanejo se comience a analizar la necesidad de reformular el Plan de Desarrollo Comunal (Pladeco), que es la carta de navegación de gestión municipal.

Este instrumento, elaborado por la Universidad del Bío-Bío, fue aprobado en diciembre de 2018 por el Concejo Municipal, con el fin de guiar las acciones del consistorio hasta el año 2024, planteando 162 iniciativas prioritarias, tanto en materia de inversiones como programas, en 12 lineamientos estratégicos.

El coronavirus ha modificado sustancialmente la planificación del consistorio, de tal manera que muchas propuestas incluidas en el documento no se han podido ejecutar, han sido aplazadas o algunas de ellas corren el riesgo de no ver la luz.

En el Proyecto de Presupuesto ideado por el municipio, donde se presentan los recursos con los que contará la entidad para el año 2021, se realiza una revisión de la matriz de proyectos en cada una de los 12 ejes prioritarios para el sexenio y muchos de ellos aparece con nulo avance (0%).

Esto llevó a que desde el concejo se planteara la necesidad de actualizar este instrumento de planificación para la capital regional, con el fin de incorporar las nuevas variables que inciden en la vida de la comunidad local.

El concejal Jorge Vaccaro (RN) precisó que “llama la atención que en el estado de avance de algunos lineamientos importantes del Pladeco, estén en cero por ciento y algunos extremadamente bajos. Es por ello que surge la inquietud de actualizar el Pladeco pues, ¿qué sentido tiene un Pladeco que ya no tiene relación ni vinculación con el problema que tiene la comuna en pandemia?”.

Según la información que maneja el concejal de RN, hay proyectos priorizados como generar un Secador de Leña Comunal, el Diseño de la Red de Parques, diseño del Baipás Oriente, el Plan Comunal de Infancia y Adolescencia, el Plan de Fomento al Emprendimiento, Cesfam para el sector Las Mariposas, entre otros que no tienen avance alguno.

El alcalde Sergio Zarzar mencionó que “efectivamente tenemos que readecuar y actualizar el Plan de Desarrollo Comunal”.

La autoridad agregó que “ese es un tema que se ha encomendado a la Secretaría de Planificación (Secpla), porque indudablemente que con todo lo que estamos viviendo se tiene que reformular absolutamente muchas de las directrices que estaban establecidas en nuestro Pladeco”.

El alcalde subrayó que “se está trabajando para que podamos entregar entonces estas directrices reactualizadas”.

Necesario

El concejal Juan López Cruz indicó que “es absolutamente necesario que se modifique un Pladeco, que no tiene relación con lo que viven y vivirán los ciudadanos en el corto y mediano plazo. Este plan, tal como está, va a quedar archivado y no será de ninguna utilidad para nadie”.

Además, sostuvo, que no sería adecuado que “con los problemas que tiene esta administración comunal se imponga a la ciudad una fórmula de desarrollo e ideas que puede que no sean mayoritarias en la comunidad”.

En tanto, el concejal Camilo Benavente indicó: “me parece bien que este instrumento de planificación sea modificado, pues efectivamente hay muchas propuestas que no se van a ejecutar porque responden a otra realidad, pero el cambio a un Pladeco de futuro para Chillán debe ser realizado por las nueva autoridades que asuman el próximo año, tras las elecciones municipales”.

¿Se justifica?

La construcción de un nuevo modelo de desarrollo para la capital regional es un tema del cual deberán pronunciarse profesionales de diversas áreas del desarrollo social, económico, arquitectónico, entre otros, pues dependiendo de los efectos que genere la pandemia se deberán implementar estrategias probablemente novedosas o que no estaban consideradas hasta ahora en la ciudad.

Cuan pertinente será por ejemplo, invertir en el futuro en grandes centros culturales o de eventos, piscinas o edificios de elevada altura, en una sociedad que probablemente quiera ajustarse a otros modelos de convivencia social, es una pregunta que deberán formularse el municipio, gremios y expertos urbanistas.

El ingeniero civil Renato Segura Domínguez planteó que en la actualidad aún no se justifica totalmente comenzar a trabajar en un Pladeco que reemplace al que está en vigencia desde el año pasado.

Para el director del Centro de Estudios de la Realidad Regional, “la crisis sanitaria es un evento que termina con la vacuna. Y en el caso del Pladeco, amerita un plan de contingencia para este período, pero no es el momento de acometer un nuevo Pladeco. Si este amerita un cambio, debiese ser realizado una vez terminada la crisis y evaluados los efectos permanentes que puedan afectar el plan en ejercicio”.

“Me imagino que el Pladeco actual consideraba una mayor integración urbana con la comunidad. Tal vez bastaría poner más énfasis en ciertos lineamientos estratégicos de mayor pertinencia con los posibles efectos post pandemia, sin tener que realizar un nuevo Pladeco. En todo caso hablar hoy de un nuevo Pladeco, ad portas de cambio de alcaldes, me parece inconveniente”, subrayó el especialista.

En tanto, el arquitecto Claudio Martínez Cerda, presidente de Ñuble Transversal, es partidario de posponer el debate del instrumento de planificación que requerirá la ciudad por los próximos años.

“Plantear la modificación o actualización del Pladeco, en un escenario de gran incertidumbre producto de la pandemia, y por otro con autoridades municipales con fecha de término y con un municipio paralizado por los casos de corrupción, creo que carece de sentido”, remarcó.

El profesional indicó que en las actuales condiciones, “lo más sensato es elaborar un plan de contingencia para el corto y mediano plazo, para que una vez que salgamos de la pandemia seamos capaces de proyectar la ciudad para los años venideros”.

Lo que propone es elaborar una hoja de ruta, donde sean incorporados no solamente la modificación de aquel documento, sino que otros instrumentos de planificación como el Plan Regulador, con metas anuales y no exclusivamente quinquenales, de modo que estas planificaciones no queden en el papel, como suele ocurrir.

El próximo año, plantea Martínez, “se renovarán prácticamente todas las autoridad del país, probablemente tendremos una nueva Constitución en marcha, de modo que cualquier planificación a futuro debe considerar esos factores”.

Resaltó que tanto el Plan Regulador como el Pladeco, son instrumentos que en su desarrollo requieren mucho tiempo, “por lo que creo más efectivo que en vez de modificar el Plan Comunal, se haga un plan de contingencia y el caso del Regulador, se modifique en un área determinada, el centro de la ciudad, con un fin específico, cual es regular las alturas. Eso se puede hacer en tres meses congelando durante ese período los permisos de edificación en altura. Un nuevo Plan Regulador debe hacerse con más tiempo y una vez que sepamos cómo quedamos parados después de esta crisis”.

El actual Pladeco fue diseñado con el fin de transformar a la ciudad en capital regional, lo cual consideraba dotarla de las herramientas de gestión necesarias para que este tránsito sea ecológico y sano para los ciudadanos y que permita en paralelo aprovechar de la mejor manera todas las oportunidades que este nuevo escenario les depara y fortalecer a Chillán en aquellas áreas que se encuentre débil.

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