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“Mi casa la transformé en un verdadero gimnasio”

A comienzos de marzo la atleta chillaneja del Club Atlético Quilamapu, alumna del Colegio Alemán y campeona sudamericana, Rafaela González, confesaba sus objetivos deportivos para el 2020.

“Quiero seguir mejorando en mi nueva categoría, creciendo paso a paso, para poder subirme al podio en los nacionales y llegar a los Juegos de la Araucanía, confesaba.

Sin embargo, el 15 de marzo la pandemia del Covid-19 penetró en Chillán y ella, como muchos deportistas, debió confinarse para seguir entrenando en casa, para no correr riesgos de contagio.

“Mi casa está hecha un mini gimnasio. Acá no sólo entreno yo. Entrena mi hermano Juan de los cadetes de la UC de Santiago. Yo acá por Atlético Quilamapu y gracias a mi colegio puedo entrenar. Entreno en el garaje de mi casa y por videollamada con mi entrenador Emiliano del Pino quien me ha apoyado mucho”, confiesa Rafa.

No fue fácil para la campeona sudamericana sub-14 del lanzamiento de la bala 2019 en Paraguay, adaptarse a su nueva rutina.

“Arranqué desmotivada porque pensaba en qué iba a pasar a futuro. Con los torneos, con la pandemia, pero me ayudó mucho mi psicóloga, Emiliano y mi familia. Han sido un apoyo y contención emocional importante”, reflexiona.

A motivarse

“Al final me motivé, esta pandemia me sirvió para potenciar aspectos que no potenciaba. Para sacar lo mejor de uno. Es una oportunidad más que nos da la vida para demostrar que tan buenas personas somos y que nos servirá en la vida”, revela.

Rafaela confiesa que su debilidad es la parte sicológica porque se pone “nerviosa” y “ansiosa” en competencia, por eso la ha reforzado.

“Los que más nos vamos a potenciar con los deportistas que se han esforzado en esta cuarentena. Para aprender a conocernos como atletas y personas”, argumenta la deportista que nació en una familia donde el deporte es un eje central.

Añora competir

La campeona sudamericana revela que extraña la competencia porque “los atletas lo llevamos en el ADN”.

Confiesa que le costó asumir que no habrá torneos esta temporada.

Por eso se desmotivó y ahora solo se fija objetivos a largo plazo.

“Es una buena manera para en vez de pensar en competencias de ahora, me concentro en el futuro y barajo los torneos que podrían darse en el mañana”.

La apasionada lanzadora aprendió a no decaer en medio de la pandemia y asume que su amor por el atletismo le ayudó a seguir adelante.

“Yo decidí ser deportista, por eso, haya lluvia, relámpagos, truene, se vengan nuevas pandemias, haya terremoto o lo que sea, seguiré entrenando porque lo llevo en el ADN. Para mí entrenar es mucho más que una entretención. Es mi responsabilidad. Porque si no trabajo, me siento sin rumbo, sin objetivos, sin nada que hacer. Por eso con o sin pandemia lo voy a hacer. Mis objetivos son grandes porque sin objetivos no funciono”, remata Rafaela, quien tiene todo dispuesto en su casa para seguir entrenando, porque lanzar es la pasión que la motiva para levantarse cada día en medio de la pandemia que sacude al país.

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