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Maria Emilia Undurraga: “Hay una desigualdad territorial que ha sido invisibilizada”

María Emilia Undurraga Marimón es ingeniera agrónoma con mención en Economía Agraria de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), máster en So-ciología de la PUC y en Políticas Internacionales de Desarrollo de la Universidad de Duke.Con trayectoria en el sector público y privado, asumió el 31 de agosto de 2018 como la primera directora nacional de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) del Ministerio de Agri-cultura elegida por el sistema de Alta Dirección Pública.

Esta semana visitó Chillán para participar en el seminario internacional “Producción ganadera y comercialización de carne”, organizado por Aprocarne Ñuble.-Desde que se creó la Región de Ñuble uno de los principales obstáculos ha sido la escasez de información estadística.

¿Cómo va avanzando Odepa en la superación de ese proble-ma, entendiendo además que hay un Censo Agropecuario pendiente (el último se realizó en 2007)?

-Para la Odepa la información es parte central de su función, es el servicio llamado a tener información para la mejor toma de decisiones, y eso en todo nivel. Afortunadamente, tenemos un censo que se va a levantar el próximo año 2020 y ahí Ñuble va a contar con información, porque no solo es importante tener una foto de lo que ocurre en el momento, que es lo que nos entregan los censos, pero los censos tienen otra función, que es generar un marco muestral, que es la estructura que permite que todas las encuestas que hagamos entre censos -diez años- nos permitan tener información de calidad.

-¿Por qué no fue importante para el Gobierno hacer el Censo Agropecuario en 2017, cuando correspondía hacerlo?

-El tema rural ha ido poco a poco perdiendo la relevancia que tiene en la agenda pública. Nos han convencido de que la modernidad es sinónimo de ciudad y nosotros, desde el Ministerio de Agricultura, estamos conscientes de que la modernidad va mucho más allá, sino que está en poder desarrollar las capacidades de cada uno y tener iguales oportunidades en los distintos territorios. Creemos que hay una desigualdad terri-torial que ha sido invisibilizada por las políticas públicas y esto responde también a ello. Yo no quiero culpar a un Gobierno en particular, pero sí, la decisión que se tomó en 2015, con el aplaza-miento del Censo Silvoagropecuario, porque se priorizó hacer de nuevo el Censo de Población, y ésa es la realidad.

-¿Y qué ocurrirá con el nuevo Catastro Frutícola de Ciren-Odepa en la Región de Ñuble?

– El último se realizó en 2016 y el sector es tan dinámico que las cifras se quedaron cortas.-Los catastros se realizan todos los años, pero dados los recursos que se requieren para el levantamiento, se van aplicando en distintas regiones. Este año corresponde aplicarlo en ocho regiones, entre ellas Ñuble, por lo que cada tres años completamos el país. Los resultados de Ñuble esperamos tenerlos a fines de este año.-Ñuble es la región con mayor tasa de ruralidad, por lo que las políticas públicas en este tema tienen un impacto relevante en toda la región.

¿Hacia dónde están enfocados los esfuerzos de este Gobierno en materia de ruralidad?

– La ruralidad es justamente mi pasión, y ahí yo haría una división. Uno son las políticas agrícolas que impactan en el mundo rural, y ahí podemos ver todos los esfuerzos que se están haciendo en asociatividad, mo-dernización, fomento productivo, en las mesas público-privadas que son por rubro; pero hay otra gran vertiente, que es la del desarrollo rural. Ese desarrollo no está compuesto por políticas agrícolas, sino que está intrínse-camente ligado a la coordinación que tiene que existir entre los distintos ministerios para que la acción de cada uno de ellos sea pertinente, coodinada y eficiente para el mundo rural. Nosotros queremos mejorar la calidad de vida en el mundo rural, donde las necesidades van mucho más allá de las políticas agrícolas: tú necesitas agua, caminos, transporte, acceso a salud, educación, todas ellas acciones que no provienen del Ministerio de Agricultura, es por ello que el ministro Antonio Walker ha tomado como uno de sus cuatro pilares el desarrollo del mundo rural, se creó un comité de ministros para este fin; para nosotros, que somos ruralistas, ver a 12 ministros discutiendo sobre políticas para el mundo rural es emocionante, y lo vemos como una oportu-nidad. Pero para poder discutir sobre ruralidad, tenemos que ser capaces, como sector, de mostrar esta ruralidad como un espacio de oportunidades, porque cuando uno la muestra como sinónimo de pobreza, que por cierto la hay, la forma de salir de ahí muchas veces es esta visión desde la ciudad, que es traigamos a la gente del campo a la ciudad, o la visión asistencialista.

-Pero cuando el inversionista apuesta por el mundo rural con monocultivos, como plantaciones forestales y frutícolas, que terminan forzando la migración campo-ciudad, no se está apor-tando al mundo rural.

-No estamos ayudando al mundo rural, no solamente por los monocultivos. Yo creo en un mundo rural que incorpora los distintos tamaños, los distintos actores, que incorpora la visión medioambiental y conservacionista con la visión productiva, creo que también ese mono-cultivo da empleo, tiene otras externalidades que sí tenemos que ser capaces de aprovechar. Y ahí no es estar a favor o en contra de las forestales, yo creo que ellas han cumplido un rol importante en nuestro país, por cierto en algunos casos no han estado de la mano con el desarrollo local, y eso tenemos que ser capaces de mirarlo, de ver cómo se puede hacer respetando, principalmente a las personas y al medio ambiente. Ningún ecosistema es rico cuando tenemos un solo cultivo, necesitamos diversidad, pero en esta diversidad también caben los monocultivos en ciertos espacios, pero la forma de ordenar territorialmente eso también va a afectar en este desarrollo que tenemos que pensar.

-Un monocultivo que ha contribuido a forjar la identidad del Itata son las centenarias viñas, sin embargo, según cifras oficiales su superficie ha ido retrocediendo debido a las dificultades económicas que enfrentan los viñateros, como los problemas de precios en el mercado interno.

-Cuando uno ve este tema desde una sola perspectiva, pierde la oportunidad de tener respuestas o estrategias que sean más integrales. Cuando ve que el problema está entre los viñateros y lo que le paga el poder comprador, pierde la posibilidad de ver las oportu-nidades de solución que son mucho más amplias, y eso creo es un rol que tienen todos los actores de la cadena, no es culpa del grande, del chico o del Gobierno, creo que estas instancias donde uno pueda poner de su parte, porque otro no nos va a solucionar el problema. Yo creo que la riqueza de las cepas ancestrales tiene que ser parte de la solución, y no enfrascarnos en una discusión exclusivamente de precios, por cierto tenemos que vivir y no quiero minimizar el problema, pero en el fondo es cómo nos sentamos a la mesa con la problemática para poder proponer formas, cómo nos encadenamos y entendemos que esto es una cadena completa, a dónde queremos llegar con esto, a lo mejor la solución no va a estar en Ñuble, o en Chile, a lo mejor está en otro país, pero cuando logramos levantar esta mirada, podemos solucionarlo entre todos.

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