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Mala memoria

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Nos movemos en un relativismo total alrededor de la pandemia y sus efectos. Y no es para menos. Mientras unos piensan que si el problema sanitario se agrava, será necesario regresar al confinamiento que Chillán tuvo durante cuatro semanas en marzo-abril, otros defienden la apertura de los centros comerciales y sostienen que si algo se ha aprendido en estos primeros tres meses de crisis sanitaria, es que cerrar la economía le provocará más daño a la ciudad y a todo Ñuble. En lo que sí existe completo acuerdo es en que la crisis tendrá un altísimo costo, y que será mayor en regiones como la nuestra, con una economía primaria poco diversificada.

Tampoco se puede afirmar que el confinamiento nos haya servido para hacernos mejores personas o nos haya obligado a ponernos en el lugar del otro. De hecho, duró poco la prevención y el autocuidado. A diario vemos las calles más llenas de personas que no respetan el distanciamiento, que caminan libremente sin mascarilla, que realizan actividades deportivas sin la precaución indicada e incluso de aquellos que organizan reuniones religiosas y sociales.

El incremento en el porcentaje de casos activos en la región ya es una realidad. Según datos del último informe epidemiológico, revelado ayer por el Minsal, la región tiene 400 casos activos, cifra mayor a los anteriores reportes y que se acerca al peak de contagios que experimentó Ñuble en marzo pasado, cuando se implementó la cuarentena. Chillán (156), San Carlos (60), San Ignacio (35) y Quillón (34) encabezan las comunas con más personas con capacidad de transmitir el virus.

Y, aunque ello podría explicarse en razón de que el covid-19 circula entre una comunidad cada vez más expuesta por la “normalidad” de actividades cotidianas, se debe señalar que la pandemia sigue su curso con pronóstico muy incierto en Ñuble, donde las comunas -sobre todo aquellas que tienen más casos activos- merecen especial atención.

Y si bien el Gobierno ha sido claro en que cualquier decisión se debe tomar sobre la base de indicadores que hasta la fecha han dado margen de maniobra, informes sanitarios del propio ministerio de Salud y proyecciones recientes de científicos de prestigiosas universidades, en base a información oficial, encienden las alarmas antes de que Chillán tenga que echar pie atrás y retornar a un confinamiento obligatorio y general, con todas las complicaciones que sabemos conlleva.

Hace 105 días, cuando se anunció el primer caso de Covid-19 en Chillán, todos acudimos a comprar mascarillas, gel, alcohol, a buscar el aislamiento, hoy tenemos 1.929 casos y 24 fallecidos, y simplemente se nos olvidó todo, o simplemente lo tomamos como una anécdota, sin recordar que estamos jugando con nuestra vida y la de nuestros seres queridos.

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