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Las historias detrás de la cifra de fallecidos con Covid-19 en Ñuble

AFP

Los cuatro meses transcurridos de la pandemia por Covid-19, han cobrado la vida de 60 ñublensinos. La crisis sanitaria nacional aún no da esperanzas de cuánto tiempo más se pueda extender, cuántas personas más contraerán la enfermedad ni cuántos de ellos perderán la batalla contra la muerte.

Al principio de la emergencia, cuando se registraron los primeros fallecidos, se conocía un poco más de esa persona que dejaba el plano terrenal, pero hoy día, producto de los diversos cambios adoptados por las autoridades para entregar los reportes, sólo se accede a cifras diarias, es decir, las víctimas del coronavirus pasaron a ser solo un número más, desconociendo sus edades, género o lugar de residencia.

Para las familias que han perdido a un ser querido durante esta pandemia, resulta ser un proceso doloroso en el que se sienten expuestos, por lo que consideran oportuno que sólo se proporcionen los datos necesarios.

“Por la situación que estamos viviendo es mejor que se sigan informando de los fallecidos solo como una cantidad, porque la gente no está preparada ni informada para enfrentar esto. Escucho cuestiones del bono Covid-19 y ayuda para las personas, pero a nosotros nadie nos ayuda, tenemos que enfrentar esta situación solos”, dice Jessica Sepúlveda, quien perdió a su padre, Jorge Sepúlveda Muñoz, el pasado 18 de abril en el Hospital de Bulnes, tras permanecer más de 20 días internado.

Su progenitor falleció a los 76 años debido a causas asociadas al Covid, además padecía un cáncer colorrectal. Desconocen el origen del contagio del virus, pero creen que fue intrahospitalario.

Jorge era un hombre conocido, respetado y querido en la comuna. En medio de su partida, el grupo familiar debió lidiar con información que circuló por las redes sociales.

“Mi papá fue el primer fallecido de la pandemia en Bulnes y fue una situación bien complicada, porque estábamos en el cementerio en plena sepultura y ahí nos dimos cuenta que habían publicado su ficha médica en las redes sociales, decía que la causa era por Covid-19 más otra patología, no aparecía su nombre pero era obvio que se trataba de mi papá”, relata Jessica.

La información, de índole privada, fue divulgada en una página cazanoticias de la comuna, por lo que los cuatro hijos de Jorge decidieron tomar acciones legales y presentar una demanda.

“Se está haciendo ahora una demanda en contra del Hospital de Bulnes, porque de allí salió esa información que debía ser completamente reservada. Hicimos esta demanda por el honor de mi papá porque él no se merecía esto, nosotros hemos sido tan correctos como él, pero más que nada es para que no le pase lo mismo a nadie nunca más. Todos merecemos respeto, no hay un fin de sacar provecho”, agrega.

Destaca que mientras su papá estuvo hospitalizado, se las ingeniaron para hacerle llegar sus muestras de amor y apoyo.

“Cuando le íbamos a dejar cosas que necesitaba, le dejábamos dibujos con mensajes de ‘papá, te queremos, te amamos, te esperamos, fuerza’. Le rogábamos que conectara su teléfono, era un teléfono antiguo sólo con llamada y queríamos que sintiera nuestro apoyo”, señala Jessica.

A tres meses del fallecimiento de su padre, lo recuerda como un hombre que siempre prestaba colaboración a quien lo necesitara, que se desempeñó como mecánico y fue durante varios años el presidente del Club de Caza y Pesca de Bulnes.

“Era muy buena persona, a quien pudiera le hacía un favor o lo ayudaba en lo que necesitaba, tenía muchos amigos, era muy conocido. Mientras estuvo hospitalizado siempre preguntaban cómo evolucionaba su salud”, añade su hija, quien lamenta que durante el último adiós, la carroza fúnebre no pasara por la antigua casa, donde Jorge siempre vivió.

Familia contagiada

El coronavirus golpeó fuerte a la familia Boggie Delgado, quien vivió una dolorosa experiencia tras la partida de uno de sus integrantes, José Agustín Boggie Guerrero (71), quien no resistió al virus tras luchar por 41 días en el hospital de Chillán en una condición crítica.

La vida del funcionario del Colegio Seminario Padre Hurtado se apagó el 11 de mayo pasado en medio del dolor de sus cercanos, quienes también sufrieron la fase más oscura de la enfermedad. Su hijo José Ignacio y su esposa Gloria, permanecieron 30 y 33 días, respectivamente, hospitalizados y lograron salir de la Unidad de Cuidados Intensivos. A diferencia, de Nicolás, quien se mantuvo por menor tiempo en el complejo asistencial y respondió rápidamente al tratamiento en la Unidad de Medicina.

La fe les ha permitido sobrellevar lentamente este capítulo amargo que ha marcado la historia familiar, y por el que hoy Nicolás está dispuesto a recordar, aún con el corazón herido por la partida de su papá, quien los días antes de ser notificado con el virus y trasladado al hospital, tuvo un encuentro muy especial con ellos que caló hondo en su vidas.

“Por todo lo que estaba pasando, mi papá hizo una oración muy bonita, nos pidió perdón y eso fue algo muy impresionante para mi. Nos dijo que él siempre quería lo mejor para nosotros y que todo lo hacía con amor para que nosotros aprendiéramos, para que fuéramos personas de bien, porque el mundo era muy complicado. Nos dijo que todo lo hacía por nosotros y que lo perdonaramos, si nos había fallado”, rememora Nicolás, quien hoy interpreta esas palabras como la despedida de su padre.

El joven, de 30 años, detalla que su hermano mayor José fue el primero en sufrir los síntomas de la infección, luego su papá y finalmente él y su madre.

Como si fuera hoy reconstruye el momento del último adiós de su padre en una videollamada antes de ser conectado a ventilación mecánica en la UCI, donde pese a los esfuerzos médicos, de los cuales la familia se siente agradecida, no logró sobreponerse al Covid-19. Sus antecedentes previos de hipertensión arterial agravaron su condición.

“Cuando mi padre ingresó a la UCI pudo hablar con mi madre a través de una videollamada, donde él le dijo: “viejita hasta aquí no más la acompaño”, además le dijo que la amaba mucho y que lo perdonara porque nos iba a dejar solos, pero mi madre le dijo que no, que solo Dios tenía la última palabra”, manifiesta.

José Agustín Boggie fue la víctima número 19 de un total de 60 que a la fecha ha registrado la Región de Ñuble durante la pandemia. Al inicio de la crisis sanitaria, las autoridades regionales entregaban los datos de la edad, procedencia y antecedentes clínicos de los fallecidos, hoy tras los diversos cambios aplicados a nivel nacional en la entrega de información, solo se conoce la cantidad total defunciones en su reporte diario.

“Estoy de acuerdo que se informe solo la estadística, más que nada para tranquilidad de la familia, porque se sufre un cuadro muy estresante. Es mejor que se mantenga así, porque igual se sufre mucho. Es una situación muy delicada que amerita reserva, además uno en esos momentos no quiere exposición como familia”, opina Nicolás.

Tomar conciencia

Para Nayaret Garrido, quien sufrió el fallecimiento de su esposo, Daniel Aqueveque (36), una de las víctimas más jóvenes del Covid-19 en la región de Ñuble, le parece adecuado que la información sobre fallecidos incluya solo un rango de edad y que no sean divulgados otros antecedentes como las enfermedades previas de la víctima.

“Creo que se debería informar solo rango de edad, porque de alguna manera sirve para que la gente vaya tomando conciencia. Si bien está bien que no se entreguen mayores antecedentes, por lo menos para mí es fuerte que te digan, por ejemplo, que el rango de edad, va entre 17 a 50 años, en las últimas 24 horas, porque tú dices es una persona que recién está empezando a vivir y ya no está. Hay gente que ha estado hospitalizada muy joven”, dice.

En la actualidad, alejada de las noticias de la pandemia, la joven de Quillón y madre de un hijo, de 5 años, se encuentra dedicada ciento por ciento a la crianza y al negocio familiar, que significó años de sacrificio y entrega de Daniel, quien luchó hasta el último día de su vida por el bienestar de sus seres queridos.

“Estoy netamente enfocada en mi bebé, este proceso le ha costado mucho. Ahora ha vivido el duelo de otra forma. Al principio, yo lo encontraba muy valiente porque no hacía nada, pero ahora empezó a sentir miedo, le cuesta dormir solo en la noche, antes le encantaba la oscuridad. En cuanto a mi vida, estoy tratando de retomar un poco, y viendo en qué ayudar en cuanto al trabajo que hacía Daniel en la Funeraria. Eso nos ha ayudado bastante y me aferro a lo que mi esposo más amaba, me sirve como una terapia, lo recuerdas de otra forma”, cuenta.

Texto: Antonieta Meleán| Susana Núñez

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