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La lucha que se da en las calles de Ñuble contra el Coronavirus

Mauricio Ulloa

Visten de azul y rojo y recorren los diferentes puntos de la región de Ñuble con la misión de enseñar a la comunidad a vivir en modo Covid-19.

Se trata de los “monitores Covid” y del personal de “Cuadrilla Sanitaria”, quienes en terreno son los encargados de transmitir las estrategias de combate del Gobierno contra el virus.

No ha sido una tarea sencilla, ya que a veces deben lidiar con la resistencia de personas que aún no creen en la letalidad del virus o simplemente ya perdieron el miedo y asumen conductas temerarias, lo que ha llevado a la región a presentar cifras rojas de la pandemia y con un sistema de salud exigido, que ya prepara nuevas acciones para reforzar la red asistencial ante la menor disponibilidad de camas críticas.

Actualmente son 12 monitores Covid distribuidos en dos grupos, que tienen turnos de 8 a 14 y de 15 a 18 horas. Principalmente recorren las calles de Chillán por ser la comuna que encabeza los contagios en la región. Ellos utilizan la casaquilla roja y son los responsables de evitar aglomeraciones, solicitar respeto de la distancia y exigir el uso de la mascarilla, además de recordar constantemente a la población todas las medidas sanitarias vigentes.

A Mauricio García y Gabriel San Juan los une la enseñanza. Ambos son profesores de Educación Física y la pandemia puso en pausa su actividad, debido al cierre de gimnasios y a la suspensión temporal de los talleres deportivos. Sin embargo, la misma contingencia los llevó a obtener un trabajo en terreno, donde aplican algunas de las herramientas que les entregaron en la universidad para trabajar con sus estudiantes.

“Nosotros, como profesores, tenemos que tratar con muchas personas, con alumnos en espacios abiertos, donde tenemos que sacar la voz, gritar un poco a veces, por lo tanto, ya tenemos esa experiencia de por medio”, destacó Mauricio.

A lo largo de la pandemia ellos han sido observadores del comportamiento de los ñublensinos en el centro de Chillán, donde existe la mayor probabilidad de contagio producto de las aglomeraciones. Deben intervenir en puntos críticos y custodiar los puntos sanitarios establecidos.

Comportamiento

En torno a las experiencias que han vivido los monitores Covid, surgen interrogantes. ¿Cómo reaccionan los chillanejos cuando son abordados? ¿Respetan las medidas preventivas?

En palabras de Mauricio García (28), existe un comportamiento irregular a la hora de aplicar las normas de higiene en la población, a pesar de las lecciones que ha dejado la pandemia a lo largo del tiempo.

“Hay un porcentaje dividido. Hay gente que se quiere cuidar y otras que no. Nosotros lidiamos casi todos los días con personas que no utilizan la mascarilla o que la usan incorrectamente. (…) En sectores críticos, como notarías, hay gente que a veces está toda la mañana esperando su turno y se vuelven “quisquillosos”. Ahí es donde debemos insistir en el uso de la mascarilla, en mantener la distancia. A veces no es solo una vez, sino hasta cuatro veces. En realidad, es cosa de tiempo, la gente no tiene mucha paciencia en estas circunstancias, muchas veces se arrebatan en contra de nosotros ante la insistencia. Es una labor dura”, sostuvo.

Mauricio García

Evaluación que comparte su colega, Gabriel San Juan (27), quien expresó que en el presente con las actuales condiciones climáticas no es fácil abordar a las personas, ya que, a 10 meses de la crisis sanitaria, es esperable que exista agobio, cansancio y estrés ante un repetitivo mensaje preventivo, que hoy se torna indispensable en el actual escenario epidemiológico.

“Lamentablemente, ha crecido el número de contagios, pero eso nos motiva y nos llama a seguir insistiendo en el rol que debemos cumplir. (…) Uno tiene que ser muy criterioso al momento de acudir a las calles y en la forma de expresarnos, no hay que “perder los estribos” como se dice vulgarmente. A veces, también recibimos malas palabras. Hay que ser empático, porque a veces las personas tienen problemas, cada uno tiene una realidad. Hay gente que tiene largas esperas, uno sabe ponerse en el lugar del otro al momento de intervenir”, manifestó.

En medio de una pandemia galopante, Gabriel recalcó que hoy la función que desempeñan sus colegas se torna aún más necesaria, ya que es la base para impulsar un cambio de actitud en la gente, que los conduzca a vivir en un modo Covid.

“Es una labor ingrata, en el sentido que las diversas reacciones que puede tener la población, pero también yo definiría como primordial. Es positivo que haya siempre gente en terreno, que esté constantemente educando a la gente. A pesar de que ya llevamos 10 meses de pandemia, falta mucho por aprender, por combatir”, enfatizó.

Gabriel San Juan

Según el “mapa de calor” de la seremi de Salud, el sector de las cuatro avenidas es el que concentró la mayor probabilidad de contagios y casos positivos. Pese a que tienen que desempeñarse en un contexto de riesgo, ambos jóvenes hasta el momento no se han contagiado. La toma frecuente del examen PCR y los resguardos les han permitido trabajar con mayor tranquilidad frente a esta amenaza invisible.

“Creo que todos sentimos temor, sobre todo la gente que trabaja en el sector céntrico, a exponerse a personas que son asintomáticas que no se han hecho el examen PCR, que pueden tener el virus y transitan libremente por el centro. Por eso tomamos las medidas preventivas, hay un punto de lavado y de recambio de mascarilla, nosotros cambiamos cada tres horas o antes. Cuando hay puntos estratégicos en la ciudad me hago el examen PCR”, dijo Mauricio.

Por su parte, Gabriel reconoció que siente miedo al contagio, pero sobre todo, de llevar el virus hasta su hogar en Villa Olímpica.

“Claro que hay cierto temor y mucho respeto al virus, convivo con alguien que tiene factores de riesgo. Pensar que aún hay gente que no cree en el virus, aún es llamativo y chocante salir al centro y ver a todos con mascarilla, pero el autocuidado es fundamental. Cuando podemos nos hacemos el examen PCR correspondiente”, indicó.

Cuadrilla sanitaria

La Cuadrilla Sanitaria está conformada por cerca de 16 jóvenes que transitan en la región de Ñuble, llegando incluso a sectores apartados, donde en ocasiones no hay una señal de Internet y el alcance a la información sobre el estado de la pandemia no es el esperado.

Hasta esos lugares y otros como Chillán han llegado diversos profesionales, cuyo accionar se centra en la educación de las medidas preventivas para evitar contagios de Covid-19. No solo educan, sino también escuchan a la ciudadanía para saber sus dudas, aprehensiones y las necesidades de cada vecino en relación con la situación sanitaria.

Uno de ellos es Constanza Vergnano (24), egresada de Enfermería, quien siempre se ha sentido atraída por el trabajo en comunidades, siendo una de sus aspiraciones a futuro la Atención Primaria. Por ello, decidió ser parte del equipo y enfocar su acción a un cambio de actitud de la gente.

Los equipos trabajan en un sistema de turnos 2×2 para cubrir jornada desde las 8.30 a las 20.30 horas.

“A mí, siempre me ha gustado trabajar con gente desde antes de elegir mi profesión. Siempre he creído que cada uno puede aportar un poquito dentro de nuestro conocimiento y sobre todo, en estos tiempos que son difíciles. Somos distintos profesionales que tratamos de ayudarnos entre nosotros para de esa manera ayudar a los demás, el ver que podemos aportar a un cambio o a un avance durante la pandemia”, señaló.

Constanza Vergnano

Tras varios meses al frente de la pandemia, la enfermera comentó cómo ha sido la respuesta de la comunidad frente al trabajo que han desempeñado.

“Hemos tenido de todo. Es entendible que fue un año súper difícil, con harto estrés y obviamente que la gente dice que se siente aburrida de la pandemia, pero hay otras personas que están muy agradecidas de la labor, no solo nuestra, sino de los distintos equipos y de las distintas estrategias, porque ven que es la forma de salir de esto y participan mucho. Hay otros que no escuchan y se resisten a recibir algún tipo de información, y cuando vemos ese tipo de actitudes preferimos darle las gracias y continuar”, detalló.

Alfonso Millar, quien es profesor de Educación Física y Salud, reveló que ha sido gratificante la experiencia no solo en lo personal, al explorar un área distinta a su rubro que suma a su currículum, sino también en ayudar a las personas a tener una mejor calidad de vida en tiempos de pandemia, principalmente entregando rutinas de ejercicios a los adultos mayores, que viven en confinamiento.

“El tema de ser un profesor en el colegio, ya que uno debe tener tolerancia. Con 30 niños, uno debe tener harta paciencia. Acá la gente agradece que les recuerde el uso de mascarilla y el lavado de manos, sobre todo, en el sector rural, que tienen poco conocimiento en redes sociales y es gratificante aportar”, valoró.

Respecto a la labor en terreno y a la recepción que ha tenido su mensaje en la comunidad, sostuvo que “se pueden encontrar distintos tipos de personalidades, él que te responde bien y te da las gracias, hasta él que te dice que no cree en el coronavirus. Entonces, ahí uno igual tiene que ser tolerante y la idea es no responder y seguir con el que viene”.

Alfonso Millar

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