Deportes (64)
Si hay un partido de Ñublense que recuerdo con emoción en la última década, por la insolencia y espíritu combativo que cuajó en la cancha el equipo, fue ese memorable empate a tres que protagonizó ante Universidad Católica la temporada 2007.
¿Tiene derecho la hinchada de Ñublense a reaccionar molesta como lo hizo ayer?. Sí, porque el fútbol es un espectáculo y el espectador puede reclamar cuando el evento por el que pagó no responde a sus expectativas.
Con una mezcla de sorpresa e incredulidad me enteré el pasado jueves que el plantel de Ñublense había decidido vetarme.
Sí, en la era de la comunicación, del debate, de la diversidad de opiniones, de la libertad de expresión, de twitter, de facebook, un grupo de jugadores, presionados también por el entrenador, articulador silencioso de la operación, adoptó esta postura.
“Tenemos un grupo corto, Católica tiene más recambio, nosotros estamos peleando por mantener la categoría y ellos por ganar el título”.
Cien años tuvieron que pasar para que el estadio del futbol amateur fuera una realidad.
“¡No hay caso, este equipo no sabe ganar en casa!”, reclamaban unos hinchas de Ñublense, sentenciada la inesperada y dolorosa derrota del elenco chillanejo ante Huachipato en Chillán.
El deporte es en un trampolín político. Lo confirmaron Sergio Zarzar, Carlos Chandía y el otrora defensa de Audax Italiano Marcelo Zunino. Todos ellos derivaron del fútbol al descarnado mundo de la política.
Rescatar un punto en el Estadio Monumental para cualquier equipo de provincia será siempre un gran logro. Por eso Ñublense valoró la igualdad que anoche abrazó ante el aproblemado Colo Colo. Sin embargo, hay que detenerse en el análisis más profundo y no quedarse con la irracionalidad del hincha efusivo que aplaude de pie porque el Rojo salió vivo de la ruca de Pedreros.
Ñublense se sacó de encima una tremenda mochila tras vencer a Cobresal.
¿Qué es más fácil en el fútbol? ¿Defender o atacar? ¿Salir a proponer en campo rival asumiendo riegos o esperar fortalecido en defensa para salir de contragolpe?
¿Es conservador un equipo que se defiende con casi nueve hombres? ¿Es más ofensivo un equipo que ataca con tres delanteros?
El Blog de Rodrigo Oses