viernes 12 de febrero del 2016

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Déficit de educación financiera

El aumento del endeudamiento en Chillán, así como en todo Chile, se refleja particularmente en los sectores de menores ingresos, quienes han aumentado sus niveles de consumo gracias a la proliferación de las tarjetas de crédito del retail y a la progresiva bancarización, de la mano de instituciones financieras que tienen en estos segmentos su grupo objetivo.

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Dólar al alza y frenazo global

El precio del dólar volvió a cerrar ayer al alza, con lo que completó su tercera sesión consecutiva de aumentos, presionado por el retroceso en el valor del cobre, la principal exportación del país, y el fuerte descenso de las bolsas internacionales. La moneda estadounidense terminó las operaciones a $712, muy cerca del record histórico de $715 alcanzado en noviembre pasado.

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Ciudad a escala humana

El concepto de “ciudad a escala humana” se utiliza con frecuencia cuando se abordan temas de planificación urbana, así como también de transporte, medio ambiente y calidad de vida. De hecho, el recién aprobado plan regulador comunal -según el alcalde y sus asesores- se inspiraría en él, aunque a decir de los expertos que han analizado el documento, en la práctica se revela más bien como una declaración de buenas intenciones que no se plasma en medidas apropiadas. 
 
De hecho, el mencionado instrumento de planificación, a partir de la concepción del crecimiento a escala humana establece normas y límites al desarrollo en aspectos tales como la altura de los edificios y la definición de la vialidad estructurante, pero de esta forma continúa fomentando el crecimiento en extensión, obligando a los chillanejos a aumentar el uso del vehículo, con todas las consecuencias negativas que ello implica, y de paso, dejando de manifiesto la evidente contradicción entre la escala humana que se propende y la escala automotriz que se fomenta. 
 
Una ciudad a escala humana ofrece alternativas de transporte variados, como el traslado a pie, en bicicleta o en la locomoción colectiva, sin que ello signifique un deterioro de la calidad de vida de sus habitantes. También cuenta con ciclovías, con veredas en buen estado y con un sistema de transporte público moderno, eficiente, cómodo y expedito. Y si bien no es misión del plan regulador definir un sistema de transporte, la escasa consideración que este instrumento de planificación comunal hace para revertir la actual tendencia al crecimiento en extensión, le hace un flaco favor a la consecución del objetivo de ser una ciudad a escala humana. 
 
Uno de los factores que indican la maduración de una ciudad es su capacidad de autorregulación, para lo cual se requiere un amplio conocimiento de su esfera de actividades, en el entorno inmediato y en los escenarios futuros, de tal manera que su desarrollo tenga lugar en armonía calculada según sean las circunstancias. La contraparte de esta capacidad es el continuo sobresalto al reconocer tardíamente situaciones no contempladas que representan amenazas severas para sus proyecciones futuras.
 
En efecto, el desarrollo de Chillán requiere no solo de planificación, sino también análisis multisectorial y participación de la ciudadanía, aspectos estos últimos que hoy son tan ausentes como necesarios, advierten especialistas que fueron consultados en la Edición Domingo y que lamentan que el municipio mire el espacio territorial sin visión de conjunto, lo que estaría afectando las soluciones en ámbitos muy variados, como el uso del suelo y el desarrollo urbano, la conectividad y el transporte.  
 
Tal visión, de corto alcance, también explicaría contradicciones como la de querer fomentar el uso peatonal de la calles, pese a que paralelamente se autoriza la instalación del comercio ambulante precisamente en las veredas más angostas, obstaculizando el desplazamiento expedito de las personas. Por otra parte, cuando el comercio plantea la necesidad de aprovechar mejor el paseo peatonal y las anchas veredas que tienen algunas calles, por ejemplo, con la instalación de terrazas -tal como lo hacen las verdaderas ciudades a escala humana- la respuesta del municipio contradice todo el discurso anterior, al autorizar ferias donde es denominador común la vulgaridad y los artículos de dudosa procedencia. 
 
Lamentablemente, Chillán parece haber dejado escapar la oportunidad del nuevo plan regulador para hacer una ciudad a escala humana en un sentido genuino y amplio y ha apostado por una suma de medidas erráticas que pueden afectar seriamente la inversión inmobiliaria y sobre todo, la calidad de vida.

Certezas sobre el volcán

Tras 8 años de inactividad, el complejo volcánico Nevados de Chillán comenzó un nuevo proceso eruptivo, lo que ha obligado al gobierno a decretar alerta amarilla y, probablemente, muy pronto naranja, y a adoptar una serie de medidas para resguardar a la población, como identificar vías de evacuación, entregar mascarillas a la población y preparar recintos que sirvan de albergues.

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Empresarios y nueva región

Si bien existe un mayoritario respaldo de los empresarios locales a la idea de crear la Región de Ñuble, también existe la claridad entre ellos en cuanto a que la mera transformación administrativa no asegura la generación de más inversiones privadas y menos un desarrollo económico más dinámico. 
 
Como personas pragmáticas que son y conocedoras de los ciclos y ritmos que tienen los flujos de capital en la economía moderna, entienden bastante bien que la verdadera oportunidad para generar más inversiones, más riqueza, mayor crecimiento, y posiblemente, mayor desarrollo, está directamente relacionada con la generación de incentivos claros, como una ambiciosa política de atracción de inversiones.
 
 En ese sentido, la vinculación entre la idea de convertir a Ñuble en región y la efectiva atracción de inversiones privadas pasa necesariamente por tres cambios fundamentales que se ubican en el camino entre una y otra.
 
En primer lugar, la descentralización en la toma de decisiones, con Chillán como cabecera regional, acercará la preocupación del Estado por las demandas urgentes del territorio, pero sin replicar las inequidades observadas y que tanto se critican de Concepción. Las inversiones están cerca del poder.
 
En segundo lugar, un evidente aumento de la asignación de recursos públicos, dejando atrás la histórica postergación en la definición de presupuestos, llegando al extremo de entregar apenas el 12,1% del presupuesto regional en promedio durante los últimos tres años. La inversión pública es un factor de la inversión privada. 
 
Y en tercer lugar, pero no menos importante, la necesaria planificación del desarrollo, cuya definición no debe nacer en Santiago o entre cuatro paredes frente a la Plaza de Armas de Chillán, sino que debe recoger las demandas y aspiraciones de todos los estamentos de la provincia, haciéndose cargo de las vocaciones económicas, de la historia, de la identidad, de las capacidades de su gente y de su proyección. Un trabajo participativo que apunte hacia la elaboración de una estrategia de desarrollo para Ñuble constituye el instrumento de planificación a largo plazo clave para responder a la pregunta para qué queremos ser región.
 
La inversión requiere de certezas y de principios orientadores. Entonces, con poder, con inversión pública y con certezas orientadoras sobre el tipo de desarrollo que se quiere para Ñuble, se puede construir una política de atracción de inversiones sólida, arraigada y pragmática, que plantee incentivos concretos y competitivos respecto de otras regiones.
 
Es por lo anterior que resulta esencial la mirada que los empresarios tienen de este proceso, porque saben que la creación de la Región de Ñuble es recién el comienzo del camino, y no el fin, entendiendo que ese camino llevará a esta zona a un desarrollo integral del territorio. 
 
En ese sentido, tan importante como la opinión de los alcaldes que recoge la mesa de trabajo que lidera la gobernación, es incorporar la opinión de los empresarios locales. Ellos no pueden estar ausentes ni del diagnostico ni de la planeación. 
 
Es muy difícil generar riqueza desde la pobreza, sin embargo el trabajo previo que se está realizando para diseñar una estrategia de desarrollo para la futura región, es el primer paso para levantar la vista de la cotidianeidad y de la táctica, para concluir en una mirada renovada.
 
Ñuble reclama una nueva visión, y los empresarios locales tienen mucho qué decir.

Cuarto y quinto poder

El problema de la crisis de confianza que sufren las instituciones políticas y, en algunos casos, de larga data, no es puramente normativo, sino que se trata de un deterioro generalizado de la confianza de la población en los distintos actores políticos que -como lo vienen advirtiendo las encuestas- se arrastra por años y ha ido sumando ingredientes que van desde pequeños privilegios hasta irregularidades investigadas por la fiscalía. Frente a este retroceso en la imagen de la política, buena parte de sus protagonistas ha respondido con indiferencia o con la contratación de asesorías comunicacionales que apenas vislumbraron la profundidad de esta pérdida de respaldo entre la opinión pública.

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Caso Caval

Natalia Compagnon, nuera de la Presidenta Michelle Bachelet, enfrentó ayer la audiencia de formalización por los delitos tributarios de los que ha sido imputada en el caso Caval y quedó con las medidas cautelares de firma mensual y arraigo nacional, coronando así un año complejo no solo para ella, sino también para la familia presidencial, destapado por la compra de tres terrenos en Machalí a través de un millonario crédito de 6.500 millones de pesos otorgado por el Banco de Chile luego de una reunión en la que participó en persona su vicepresidente, Andrónico Luksic, junto a Compagnon y el hijo de la Presidenta.
 
En este escenario, se esperaba que la Presidenta estuviera muy lejos del Juzgado de Garantía de Rancagua, donde Compagnon y otras 12 personas, fueron formalizadas, pero el miércoles a última hora se informó que no viajaría al Cabo de Hornos, donde iba a participar en una actividad de la Armada, sino que se quedaría en Santiago y ayer, para sorpresa de todos, Bachelet rompió el silencio respecto a este caso y en un escueto comunicado leído desde el salón O´Higgins de La Moneda, dijo (con la voz entrecortada) que quiso hablar “porque es un caso que ha concentrado la atención de la gente, que espera que la justicia actúe sin dudas, con imparcialidad, en este y en otros casos”. En su intervención, que duró exactos 60 segundos, también comentó lo difícil que es la situación para ella y su familia, y aclaró que pese a esto, “no ha nublado ni por un minuto lo que son mis responsabilidades como Presidenta de la República y Jefa de Estado”, añadió visiblemente afectada.
 
En el oficialismo y también varios analistas, valoraron positivamente este giro de Bachelet, quien no había querido referirse al tema, pese a la insistencia de los periodistas en cada actividad pública a la que asistió en las últimas semanas. 
 
Claramente, la Mandataria –que este viernes dijo que los chilenos demandan y merecen igualdad de oportunidades y derechos y eso por cierto significa igualdad ante la ley- intenta dar una señal de prescindencia ante esta compleja coyuntura que ha minado sus relaciones familiares con el matrimonio Dávalos Compagnon y ha significado una desoladora baja en el respaldo ciudadano a su Gobierno. Incluso se creó una comisión investigadora en la Cámara de Diputados, que entre sus principales conclusiones apuntó a un eventual tráfico de influencias de la esposa del hijo de Bachelet.
 
“En Chile las instituciones funcionan” fue la frase más repetida ayer por ministros y políticos oficialistas tras la breve intervención de Bachelet. Un libreto ciertamente aprendido, pero que acierta en delimitar con claridad la independencia del Poder Judicial para llevar adelante una investigación que puede alcanzar incluso a Sebastián Dávalos, quien hasta ahora ha salido invicto judicialmente.
 
A la fecha se han podido acreditar una serie de irregularidades en torno a Caval, estableciendo que fue una empresa que en los hechos se dedicó al lobby, cuyos dueños se valieron de su cercanía con la Presidenta de la República para sacar provecho indebido, hechos que además podrían ser constitutivos de delito. Por lo mismo, es preciso que la Justicia sea implacable y no deje de impulsar todas las causas de corrupción y abuso de poder que atañen a funcionarios del Estado y sus cercanos. En el caso de Caval no se trata de revanchismo tras los escándalos de Penta y Soquimich, que mayoritariamente afectan a políticos de la oposición, sino simplemente de la aplicación de las leyes a quienes durante largo tiempo actuaron y se creyeron por encima de ellas.

El atraso salarial de Ñuble

Desde que Alfred Marshall señaló que “el capital más valioso es el invertido en los seres humanos” se han realizado numerosos trabajos destinados a estimar los beneficios económicos que obtienen las personas gracias a su educación. Esos beneficios generalmente se miden utilizando la tasa interna de rendimiento que es la que iguala los ingresos diferenciales que proporciona un cierto nivel de educación con la inversión que debe realizarse para alcanzarlo. Los ingresos se obtienen como diferencia entre los del nuevo nivel educativo comparado con los ingresos del anterior a lo largo de un período de tiempo, mientras que la inversión necesaria para obtener ese grado se mide por los costos soportados al cursar esos estudios. Como es de suponer y en nuestro país está ampliamente demostrado, las tasas de rendimiento social son muy altas para los recursos económicos aplicados a la educación y por lo tanto, si se quiere dar respuesta a cómo superar los bajos ingresos y la desigualdad, los recursos deben aplicarse a la educación.

La mala noticia es que en Ñuble, la sentencia de Marshall ha calado poco profundo y estamos a medio camino en este proceso, como lo confirma la última Encuesta Casen que sirvió de base para el estudio de la Fundación Sol titulado “Desposesión Salarial en Chile: Panorama de los Verdaderos Sueldos”, donde la baja educación (formación y conocimientos para la competitividad) de los trabajadores de Ñuble, explica por qué el 50% gana menos de $250.000 líquidos y el 70% menos de $390.000.

Igualmente, los datos sectoriales revelan una significativa brecha salarial en las dos ramas que concentran la mayor fuerza laboral, pero menor formación, como son el Comercio, donde la mitad de los trabajadores de Ñuble gana menos de $219.000, y la Agricultura, donde el 50% recibe remuneraciones inferiores a $212.000. Por otra parte, el estudio de la Fundación Sol constata que la rama que tiene las mejores remuneraciones es la Administración Pública, donde existe mayor reconocimiento y mejores incentivos para la capacitación y el 70% de los funcionarios gana, en promedio, $648.000.

Si embargo, el análisis no es completo si no se incorporan reformas e incentivos adecuados de manera de generar mayor riqueza en la zona, de la mano de emprendimientos innovadores y que representen una efectiva agregación de valor a la producción, pero a la vez, con una legislación que proteja los derechos de los trabajadores, no solo desincentivando, sino que sancionando la informalidad del empleo.

Se podrá argumentar que la rigidez de la legislación laboral tiene efectos negativos en el crecimiento, y por lo tanto, afecta al empleo, pero ciertamente deben existir ciertos pisos éticos sobre los cuales construir el desarrollo económico, y uno de ellos es la protección social.

El problema de la precariedad del empleo no solo está asociado con los bajos salarios, sino con la desprotección en materia social, ya que cuando se constata que un 26,5% de los trabajadores de Chillán no cuenta con ningún tipo de contrato, lo que queda en evidencia es que esas personas no tienen acceso a cotizaciones de salud, ni previsión, ni seguro de cesantía, y tampoco se rigen por las normas del Código del Trabajo.

Enfrentar la informalidad laboral debe ser también un pilar de la política laboral, pues solo a partir de ahí se puede avanzar en áreas como la capacitación, la productividad y las remuneraciones.

Visión estratégica compartida

La proximidad física e interacción inmediata entre los actores públicos y privados, en el caso de los municipios -más que en los ámbitos nacional o regional- vuelve necesaria la complementariedad, dándole a este vínculo una especial relevancia y un potencial considerable para crear alternativas de inversión y crecimiento económico local. Esto conduce a pensar que los gobiernos locales podrían manejar información acerca de quién desearía vivir y trabajar en su ciudad, bajo qué condiciones y con qué expectativas, de modo de poder ofrecer al sector privado un espacio territorial propicio para habitar, invertir y crecer. 
 
En la actualidad, pocos municipios de la provincia pueden articular una visión estratégica de lo que se proponen ser en los próximos diez o quince años. Todos desean industrias prósperas, elevar los ingresos reales y trabajos de más calidad, pero no logran implementar un plan de acción. Además, no todos se encuentran en las mismas condiciones. Algunas economías locales, como la de Chillán, logran cierta diversificación productiva, mientras que otras, la gran mayoría, están dominadas por un par de actividades o negocios, generalmente asociados a la agricultura y a la industria forestal. 
 
Así, en un momento una localidad puede ser próspera, dinámica, bien posicionada para el crecimiento y para un mayor desarrollo, y en el siguiente momento perder empleos, negocios y residentes. Desde esta perspectiva, los gobiernos locales tendrían una alternativa posible: interactuar con los demás actores estratégicos promoviendo la construcción de un espacio territorial competitivo que favorezca el desarrollo local a largo plazo. 
 
En esa dirección -que de manera incipiente se aprecia en Chillán Viejo con el desarrollo de su parque industrial- los gobiernos locales podrían facilitar a las empresas el acceso a una serie de servicios e insumos que fortalezcan su posición en los mercados, mejorando su productividad y competitividad. 
 
Por ello, la acción conjunta entre sector público y sector privado resulta clave. El sector privado puede contribuir no sólo con capital, sino también con conocimiento especializado, información o habilidades, mientras que los municipios podrían ofrecer exenciones de algunos impuestos y sobre todo asegurar la zonificación y permisos para garantizar que los proyectos se lleven a cabo. 
 
Es importante, destacar que para implementar esta alternativa se necesita mucho más que un recurso o un atractivo por parte de una localidad. En tal sentido, la ineficiencia y el alto déficit de gestión de no pocas municipalidades son viejos problemas que parecen lejos de resolverse y una de las principales barreras para este objetivo de sinergia público-privada. 
 
Parte de la explicación puede atribuirse a criterios de contratación de funcionarios que, en lugar de privilegiar la alta calificación de sus miembros, han hecho del pago de favores políticos y una mal entendida lealtad partidaria verdaderos emblemas. Lo concreto es que la necesidad de profesionalizar la gestión municipal, se advierte con cada vez más fuerza.
 
En definitiva, la atracción de inversiones y la posibilidad que éstas incidan positivamente en los niveles de bienestar de los habitantes de Ñuble, requiere de una visión estratégica y de autoridades y funcionarios competentes que hoy, en muchas comunas de la provincia, brillan por su ausencia.

Trabajo femenino informal

En los últimos 22 años, la participación de la mujer en la fuerza de trabajo ha crecido notoriamente, pasando de un 24 a un 48,6 por ciento, al mismo tiempo que la economía y la sociedad han ido abriendo puertas para la incorporación femenina al mercado laboral.

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Convencidos de innovar

Nadie podría hoy rebatir la idea que el conocimiento es un factor capaz de aumentar la riqueza económica, lo mismo que potenciar el capital humano con que cuenta una sociedad. 
 
Las naciones llamadas emergentes y algunos de los países más ricos del mundo han sido capaces de comprender esta dinámica y han invertido grandes recursos en promover la ciencia, la investigación y fomentar la innovación y el emprendimiento. 
 
Primero, hay que tener presente que, contrariamente a lo que suele pensarse, no se requieren 50 años para avanzar sustancialmente en este tema. En la medida que exista voluntad, recursos y personas dispuestas a correr riesgos y a atreverse, esto es posible siempre que existan las instancias para que esos proyectos puedan desarrollarse. 
 
Lo primero que hay que tener presente es que no se puede avanzar en estas ideas sin que existan también los recursos destinados a promoverlas y más concretamente, corregir la valoración sobre pequeñas y medianas empresas, cuya participación en el PIB local ha ido decayendo y podrían encontrar aquí una oportunidad de frenar este comportamiento negativo, cuya expresión más sensible es la pérdida de empleos. 
 
Como en muchas cosas, para que todo cuaje, es necesario el trabajo conjunto, especialmente del mundo empresarial y académico. Sobre este punto, se advierte escasa cultura, incluso entre las casas de estudio donde rara vez se ve cooperación. Buscando las causas y las soluciones de este problema conviene ir más atrás y preguntarse qué se hace para educar desde la infancia en habilidades y valores como la responsabilidad, perseverancia, creatividad y paciencia, todas aptitudes que son necesarias para emprender e investigar. 
 
Lamentablemente, la educación escolar está más enfocada a los resultados que a los procesos, los jóvenes buscan obtener la mejor calificación más que aprender del procedimiento para lograr la meta y subvalora e incluso castiga los errores que ocurren en el camino, no obstante el yerro es un factor clave de la cultura del emprendimiento y la innovación. Por último, los medios de comunicación, ahora ampliados hasta límites insospechados por las nuevas tecnologías, están en las condiciones casi ideales para traducir la ciencia a la comprensión de la gente. 
 
Esta nueva responsabilidad debe ser asumida, como siempre, con el mismo nivel de excelencia y de honestidad intelectual que cualquier otro tema, en la convicción de que este tipo de información es -probablemente, mucho más que otras que diariamente se vuelcan a la corriente general de noticias- vital para los tiempos que vivimos, y más aún para los que sobrevendrán. Este es el siglo del conocimiento y en él -y con sus reglas- la futura Región de Ñuble deberá competir apostando a su vocación agroalimentaria, donde hay un potencial enorme y pruebas fehacientes de apego a la innovación y capacidad creativa.
 
De hecho, el agro ñublensino ha duplicado el número de tierras cultivadas y ha mejorado su productividad, con rubros que han penetrado en los mercados más exigentes del mundo. Además, tímidamente ha incorporado tecnología avanzada para la producción, y si no lo ha hecho aún en la medida en que lo hacen otras regiones, es porque en el arrebato individualista se han ignorado las bondades de la asociatividad y la generación de economías de escala. 
 
El diagnóstico es claro. La duda es cuánta convicción existe para transitar el camino de la innovación y no quedarse sólo en buenas intenciones o rimbombantes discursos.

146 años del diario de Ñuble

LA DISCUSIÓN se fundó un 5 de febrero de 1870, cuando Chillán, gracias a la agricultura productora de granos, se perfilaba como una de las ciudades más prósperas del país, pero que necesitaba para completar su desarrollo de un diario que promoviera el debate y ayudara a pensar y a entender el futuro que tenía por delante. Así lo entendió el abogado, banquero y hombre de espíritu público, Juan Ignacio Montenegro y así comienza a escribirse una historia de tres siglos que nos sitúa como el segundo diario más antiguo de Chile y el tercero de Sudamérica. 
 
Hoy las circunstancias son diferentes: la prosperidad de Chillán y Ñuble se vieron interrumpidas por cambios en la economía y el megasismo de 1939, no obstante aquel mensaje inicial sigue vigente. 
 
El aniversario de hoy invita precisamente a reafirmar esa vocación con vistas al porvenir y por la esperanza de que siga contribuyendo al demorado desarrollo económico y social de la futura región, un anhelo que Ñuble y su gente merecen alcanzar y sobre el cual hemos trazado una línea de pensamiento que le confirma a nuestro diario la identidad en la que se reconocen tanto seguidores como sus críticos.
 
Nuestro nombre establece con claridad cuál es la intención que nos anima: dar lugar al más amplio abanico de opiniones e ideas -siempre y cuando se expresen con respeto y no incurran en agravios- y analizar e interpretar la realidad desde una mirada objetiva y profesional, sin segundas intenciones ni otro interés que el meramente periodístico.
 
Ciertamente, las ideas que LA DISCUSIÓN ha expresado en 146 años como parte de su visión de Chillán y Ñuble no siempre han encontrado correlato con el sentir mayoritario de la sociedad de la que es y se siente parte, lo sabemos, pero un diario con inequívoca noción de sus responsabilidades sociales, culturales y políticas no está para congraciarse con nadie en particular; si fuera necesario, debe sostener su mirada editorial aún en la soledad y la incomprensión. 
 
La nuestra es también una misión docente, en la que a veces se puede cometer errores, pero que siempre ha sido honesta con sus postulados y su historia y, por lo tanto, sin pagar el precio de transar la independencia, objetividad y responsabilidad para informar, interpretar y opinar sobre los hechos de interés público que ocurren cotidianamente en Chillán y Ñuble.
 
No cabe duda que estamos inmersos en un nuevo escenario, extremadamente dinámico, donde la incerteza es la única certeza, pero ante el cual nuestro diario seguirá manifestándose según los criterios que le han dado desde antiguo una personalidad única e indiscutible. En ese sentido, seguiremos esforzándonos para estar siempre en sintonía con los procesos que vienen transformando las comunicaciones desde las últimas décadas y que nos permiten alcanzar y consolidar nuevas audiencias a través de los más modernos instrumentos de la tecnología. Lo haremos con el mismo vigor con que hemos sabido adaptarnos, sin pausas, a los cambios registrados durante tres siglos de evolución de la industria editorial.
 
Gracias, una vez más, a nuestros lectores, a nuestros anunciantes y a todos los que hacen posible llegar con nuestros ejemplares hasta los más recónditos lugares de Ñuble y la Región del Bío Bío. Gracias a la lealtad de generaciones de colaboradores que confirieron a LA DISCUSIÓN el estatus periodístico y la personalidad que hoy se le reconocen y que nos hacen sentirnos orgullosos continuadores de un legado que nació hace 146 años. 

Orientación vocacional

La forma en que los nuevos alumnos distribuyen sus inscripciones en las carreras universitarias constituye un dato valioso para conocer hacia dónde se orienta la juventud para construir su futuro. 

Diversas motivaciones pueden gravitar en el proceso de decisión, sea que se trate de vocaciones definidas tempranamente, sea que influyan especialmente la tradición o el consejo familiar, sea que prevalezca la atracción de nuevas propuestas profesionales presentadas en el menú que ofrecen las casas de estudios.

Un criterio básico de la orientación vocacional es que la definición nazca de la personalidad juvenil, pues de esa manera se da un paso fundamental en el camino de su madurez y, por otra parte, el futuro profesional asume por sí mismo la responsabilidad del esfuerzo que los estudios exigen. Ese planteo no inhibe la demanda lógica de información o asesoramiento a proveer al interesado en un trance de esta significación.

En un momento del país como el actual, ciertos hechos al alcance de muchos pueden estimular una elección. El complejo escenario que enfrenta el negocio minero o las demandas del sector salud parecen relacionarse con la disminución de estudiantes de geología, ingeniería en minas o de otras ramas de la ingeniería, lo mismo que con el aumento de las postulaciones a enfermería y kinesiología. No obstante, el efecto de las últimas novedades con respecto al estado actual de una carrera antes que determinantes de una elección puede constituir solamente el refuerzo de una decisión positiva o negativa.

Por otra parte, al elegir qué estudiar, dónde estudiar o -quizás más importante- por qué estudiar determinada carrera, la decisión debe pasar por la necesaria reflexión de que la carrera elegida supone una definición de vida y que tal trascendencia impone optar por una institución que garantice una formación de excelencia y allí ni los ofertones de smartphones o computadores de última generación ni los descuentos de dinero son precisamente aval de aquello.

La palabra clave en este sentido es “información”. De la calidad de la casa de estudios y su acreditación, de la preparación de sus docentes, de la oferta formativa integral que entrega el plantel, de la capacidad de disponer de campos reales para el ejercicio profesional.
Debe confiarse en la seriedad de los procedimientos elegidos por quienes están a cargo de estos procesos y en su capacidad para producir resultados que den informaciones confiables a la comunidad, en un complejo territorio donde lo subjetivo puede llegar a pesar más allá de lo conveniente.

Así como es deseable que los jóvenes que iniciarán este año su carrera hayan elegido en función de una deliberación reflexiva, también es fundamental señalarles la importancia de que se mantengan informados acerca de la evolución que siguen las carreras elegidas, pues las innovaciones son constantes dentro de una sociedad en la cual crecen incesantemente conocimientos y recursos tecnológicos, en tanto que el mercado laboral se torna más exigente y reclama mayor formación. Por ello, el porvenir de los jóvenes requiere ir unido a un esfuerzo de perfeccionamiento continuo.

Es atinado insistir, por lo tanto, en la necesidad de que se realice en la enseñanza media un proceso orientador por el cual los adolescentes vayan tomando conocimiento del complejo panorama del trabajo y la profesión en tiempos de una economía que ha tomado dimensiones globales y en la cual las innovaciones científicas y tecnológicas obligan a una actualización continua y a ganar en capacidades adicionales para satisfacer las futuras demandas. Ese es un aporte que el sistema educativo no puede desatender, pero que, contrariamente, es cada vez más ausente en nuestra educación secundaria.

Rutas olvidadas de Ñuble

Vergonzoso es un adjetivo que refleja muy bien la situación de la infraestructura vial de la provincia. Un 17 por ciento de rutas pavimentadas es una cifra tan miserable en comparación con otras zonas del país, que el análisis no hace sino confirmar la permanente postergación de esta provincia por parte de las autoridades nacionales y regionales, así como también un preocupante desinterés de los representantes locales. 
 
Cuando se estudian los factores que determinan la pobreza, el escaso desarrollo económico, la mala calidad de los empleos, la baja industrialización, la casi inexistencia de grandes empresas, la alta tasa de fracasos de emprendimientos y los problemas de competitividad de los productos de Ñuble, entre las causas que más se repiten están el alto costo de la energía, la deficiente calificación del capital humano, el reducido nivel de inversión y la precaria infraestructura vial. 
 
En otras palabras, si las cosas están tan mal en términos de desarrollo productivo en Ñuble, es, en parte, porque los gobiernos no han tenido la voluntad de pavimentar caminos y construir puentes. Así de simple. 
 
Pese a ello, salvo algunos alcaldes y parlamentarios, a las autoridades locales no les produce la misma sensación de injusticia el estado de la rutas, de lo contrario, habrían presentado proyectos en busca de financiamiento del Ministerio de Obras Públicas. 
 
No se trata sólo de un tema de capacidades intelectuales limitadas y visión cortoplacista de algunas autoridades elegidas o de escaso compromiso con la zona de parte de las autoridades designadas, sino que también existe una estructura centralista y vertical en el aparato público, similar a un camino de tierra, que hace difícil transitar hacia la fuente de financiamiento para desarrollar proyectos. 
 
Esta semana conocimos una forma de supera ese esquema. Se trata de un plan piloto ideado por la Asociación de Municipios del Laja Diguillín, que consiste en financiar estudios de diseño en forma conjunta, para optar así a recursos regionales o sectoriales. En esta puesta en marcha, por ejemplo, los municipios aportarán $21 millones para el desarrollo de proyectos que permitirán obtener $500 millones para obras de pavimentación de caminos secundarios que no están enrolados por el Ministerio de Obras Públicas. Destaca en esta iniciativa el rol de los alcaldes de Bulnes y de Pinto, que contrasta con la actitud de varios de sus colegas cuyas prioridades son entregar canastas familiares y materiales de construcción a sus vecinos para que no se olviden de votar por su reelección. Para esa mirada, miope e ineficiente, lo que importa son los proyectos que se ejecutan rápido y tienen harta visibilidad, no así el trabajo asociativo y la planificación a mediano y largo plazo, que finalmente es lo que más necesita la comunidad. 
 
Una ruta pavimentada es sinónimo de reducción de costos de transporte, de mejor calidad del producto transportado, de mayor estándar de vida en el entorno y de potenciación de atractivos turísticos. Es, finalmente, sinónimo de riqueza. Por eso, en la medida que no se asuman inversiones en serio en la materia y nos conformemos con pavimentar 60 kilómetros al año, de un total de 4.672 que aún son de tierra o ripio, no se podrá avanzar hacia el desarrollo productivo y turístico de esta zona, y menos soñar con ser una región potencia agroalimentaria.

Economía solidaria

Las cada vez más frecuentes crisis financieras de alcance global, lo mismo que las imperfecciones del modelo neoliberal en la producción de bienes y servicios, han traído al primer plano varios conceptos: comercio justo, desarrollo sustentable, responsabilidad social empresarial y cuidado del medio ambiente, que aunque son bien conocidos no habían logrado movilizar a los agentes económicos y se mantenían en un cerrado círculo de agrupaciones ambientalistas y antisistema.

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¿Ciudad universitaria?

El rápido crecimiento que ha tenido Chillán en los últimos años ha estado relacionado con su condición de ciudad prestadora de servicios, pues como capital provincial recibe un flujo de personas que demandan salud, comercio, servicios financieros, públicos y educacionales. Es por ello que el número de establecimientos para satisfacer dicha creciente demanda, que hoy representa a una población de casi 500 mil habitantes, también se ha ido incrementando, así como también toda la infraestructura necesaria para dar respuesta a ella. 
 
La expansión de casas de estudios de enseñanza superior en Chillán ha seguido la línea de lo que está ocurriendo en las principales ciudades del país, debido al aumento de la demanda. En efecto, actualmente, la oferta académica que ofrece la capital de Ñuble es amplia, entre universidades, institutos y centros de formación técnica. Entre todos, aportan una matrícula que llega 23.603 estudiantes, equivalente al 13% de la población total de la capital provincial. 
 
Lo anterior, sin embargo, no es argumento suficiente para creer que nos hemos transformado en una ciudad universitaria, como plantean algunas autoridades con una mirada demasiado voluntarista acerca del impacto local de esta dinámica. Pese a ello, debe admitirse que existen condiciones para pensar que sí podemos llegar a serlo. De hecho, basta analizar la evolución de la matrícula en los últimos 10 años y su proyección de crecimiento para entender que Chillán tiene en la enseñanza terciaria una oportunidad de desarrollo, que exige adaptarse para recibir este flujo de personas con necesidades múltiples, además de la educación, como alojamiento, alimentación, transporte y entretención. 
 
Lamentablemente, la capital de Ñuble dista mucho de ofrecer servicios de alta calidad, y sin embargo, los precios no están aparejados con dicha calidad, puesto que el mercado opera sobre la base de la ley de oferta y demanda, y dado que esta última ha crecido más rápido que la primera, ha presionado los precios al alza. En el caso de casas y departamentos, por ejemplo, se constata un incremento sostenido en el valor de los arriendos. En consecuencia, lo que otrora fue una virtud de Chillán, que era el bajo costo de la vida, se ha ido diluyendo. 
 
En otro ámbito, el transporte está lejos de ser eficiente y moderno. Hoy, la locomoción colectiva y la infraestructura vial son antiguas y no permiten optimizar los tiempos de viaje. En la práctica, abordar un taxibús o un taxi colectivo supone la necesidad de armarse de paciencia para soportar largos viajes, intrincados recorridos, calles en mal estado con abundantes baches, reiteradas detenciones por mala sincronización de semáforos y por la informalidad en las paradas de pasajeros; y como corolario, vehículos incómodos, antiguos y en mal estado. Y si el pasajero prefiere desplazarse en bicicleta, como lo hacen muchos universitarios, se encuentra con la imprudencia de conductores y peatones en las calles, y con la ausencia de ciclovías, lo que transforma su viaje en una experiencia de turismo aventura. 
 
Y así es posible encontrar abundantes deficiencias en otros sectores, como la entretención y la alimentación, razón por la que es necesario que Chillán comprenda que debe mejorar los niveles de calidad de sus servicios, si de verdad aspira a ser una ciudad universitaria. De otro modo, sólo será una ciudad con universitarios.
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