jueves 30 de octubre del 2014

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Desigualdad de ingresos

Pensar en la desigualdad como un asunto de acceso a oportunidades, no sólo de trabajo, sino que de generar negocios, implica necesariamente cuestionar el sistema económico imperante y sus imperfecciones.

Que √Ďuble tenga menor desigualdad de ingresos que el promedio pa√≠s no es m√°s que una leve diferencia estad√≠stica, y en el fondo, s√≥lo dice que en esta provincia hay menos ricos que en Santiago, regi√≥n que exhibe la mayor desigualdad a nivel nacional.
El coeficiente de Gini, que es el indicador internacionalmente aceptado que mide la desigualdad de ingresos en una econom√≠a, le asigna a √Ďuble 48 puntos, levemente inferior a los 50 que exhibe Chile en promedio, y a los 52 de la Regi√≥n Metropolitana.
Sin embargo, el promedio de los pa√≠ses de la OCDE es de 31, es decir, tanto √Ďuble como el resto del pa√≠s est√°n muy lejos de alcanzar niveles de pa√≠ses desarrollados.
Al revisar la evoluci√≥n del coeficiente de Gini en los √ļltimos 20 a√Īos en la Provincia de √Ďuble, se observa que en dicho periodo se ha avanzado en t√©rminos de reducir la desigualdad de ingresos, pues mientras en 1990 el indicador era de 58, en 2009 hab√≠a descendido a 48.
Y es ah√≠ donde debe estar el foco de la atenci√≥n y del debate, pues hasta ahora se puede decir que gracias a pol√≠ticas p√ļblicas acertadas, a una mayor cobertura de la educaci√≥n y a una mayor participaci√≥n laboral ha sido posible reducir la pobreza, lo que determina, en parte, el grado de desigualdad de una econom√≠a.
Lamentablemente, a√ļn queda mucho por hacer, y mientras algunos expertos apuntan a la generaci√≥n de empleos como el mecanismo clave para reducir la desigualdad, otros sostienen que los empleos deben ser de calidad, por lo que se requiere educaci√≥n.
En ese sentido, es positivo que exista preocupaci√≥n sobre el tema y que haya voluntad para avanzar, sin embargo, quiz√°s no basta con enfocar los esfuerzos en los factores antes descritos ni basta con fortalecer las pol√≠ticas p√ļblicas implementadas en las √ļltimas dos d√©cadas.
Pensar en la desigualdad como un asunto de acceso a oportunidades, no s√≥lo de trabajo, sino que de generar negocios, implica necesariamente cuestionar el sistema econ√≥mico imperante y sus imperfecciones, puesto que bajo las actuales condiciones, los due√Īos del capital financiero son muy pocos y seguir√°n siendo pocos en la medida que se mantengan las actuales reglas del juego.
¬ŅPero est√° preparado Chile para iniciar un debate de este tipo? A la luz del tenor de discusiones como el proyecto de reforma tributaria, en que no se observan grandes consensos, sino que m√°s bien negociaciones que apuntan a maquillar el sistema tributario, aparentemente no est√° preparado.
Chile es un país desigual, no sólo en la distribución de los ingresos. Es desigual porque están los que discriminan y los discriminados, los que heredan fortunas y los que trabajan duro cada día para no perder la casa, los que tienen vínculos y los desprotegidos, los que roban y los que nunca supieron que fueron robados, los cómodos con el establishment y los que critican el sistema. En fin, debatir sobre desigualdad de ingresos es tan complejo como revisar los escenarios de desigualdad que son causa o consecuencia de ésta.
Chile debe responderse a s√≠ mismo: ¬Ņpor qu√© el agua tiene due√Īos? ¬Ņpor qu√© las instituciones financieras se aprovechan de las asimetr√≠as del mercado? ¬Ņpor qu√© el Estado no puede desarrollar emprendimientos? ¬Ņo por qu√© ciertos oligopolios se comportan como mafias sin ser sancionados por la autoridad?
El empoderamiento ciudadano y la emergencia de movimientos sociales son, quiz√°s, la √ļnica esperanza de avanzar hacia una econom√≠a m√°s justa, con m√°s oportunidades, y donde el capital financiero no sea el √ļnico valorado, sino que tambi√©n capitales sean las ideas, el esfuerzo y el conocimiento.

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