Porque sí, hasta el macho más pelúo y la hembra más intimidante se terminan revolcando por el amor perdido y pensando que “todo tiempo pasado fue mejor”.
Aunque sea lo más rosado que diré en mi vida, a veces lo encuentro sano. Caer en el lloriqueo y las canciones deArjona tienen algo de terapia, digo, como para cerrar el ciclo y dar vuelta la página nomás. Porque, ¿cuánto tiempo podemos andar en esa? Cuidado con rallarse con el temita y terminar peinando la muñeca, ¿estamos?
Cuando viví la primera pena de amor –a mis dulces 16- mi madre, con toda la sabiduría zen que la caracteriza, aplicó terapia de shock y no me quedó otra que cortar la leserita. Después de pasar días con los ojos como papas y métale limpiándome los mocos, me dijo: “Mira cabrita, enciérrate en tu pieza y sufre hasta que no te queden ganas, pero al tercer día, quiero resucites entre los muertos, ¿me escuchaste?”. Y cual historia bíblica, reviví.
Claro, sólo si se consideran hijos/hijas del rigor, les recomendaría el legado de mi madre. Porque déjenme decirles que hacer tripas corazón y pintar el mono como que una anda feliz por la vida no es nada fácil. Pero bueno, cada uno verá la forma en que logra pasar el trago amargo, ¿no?
En todo caso, hay maneras de sobrellevarlo verdaderamente preocupantes y que se tornan eternas y lateras para el resto.Ésas que se hacen amantes del drama, la casata de chocolate y las películas amorsh, son mis enemigas. ¡Cortémosla con la cursilería de 3msc, the notebook y PS I love you! Ésas son películas que jamás veré en tiempos de luto, ¡tortura china!
Entendamos, aquí nadie le va a dar un premio al que pasa más tiempo empantanado en el lloriqueo o autoflagelándosecon cucharita de palo. Por eso, admiro a las que apechugan, levantan la cabeza y salen a comerse el mundo. Yo por ésas apuesto y pongo todas mis fichas. Las invito a seguir su ejemplo.
Sáquele provecho a la juventud eterna, enchúlese, siéntase mina y métase a un karaoke de mala muerte con las amigas a cantar como la Shanaia Twain. ¡Qué más da! Realmente, aquí nadie se ha muerto y sólo usted decide cuándo sacarse el luto y esperar a que la vida la sorprenda.