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Educación

Educación (114)

Martes, 10 Febrero 2015 16:33

Macbeth en el Ministerio de Educación

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Como es conocido por todos, el ministro de Educación comunicó que los egresados de Pedagogía deberían rendir una prueba habilitante para poder ejercer su profesión, pero siguiendo la errática narrativa que han instalado las autoridades en la incierta reforma escolar, al día siguiente la subsecretaria del ramo negó la sentencia del ministro, afirmando lo contrario. 
Hablar un idioma extranjero es una habilidad altamente deseable; pero a diferencia de otras, como por ejemplo, tocar un instrumento musical, generalmente es percibida como inalcanzable, o de muy largo aliento. Además, no es infrecuente escuchar ciertas creencias erróneas respecto del bilingüismo. Como por ejemplo: que hablar un segundo idioma no se justifica si una persona exhibe un dominio pobre de la lengua materna Otro prejuicio del que he sido testigo, es la afirmación que aprender otro idioma en la niñez, retrasa la adquisición y el desarrollo de la lecto-escritura en el idioma materno. La realidad es que ser bilingüe no acarrea ninguna desventaja, y por el contrario aporta beneficios que abarcan más allá de las posibilidades del intercambio intercultural que permite el hablar otro idioma. Diversos estudios científicos, han aportado datos sorprendentes sobre los beneficios cognitivos que implica incorporar un nuevo set lingüístico en nuestros cerebros. Por ejemplo: Klein et al (2009) demostró que aprender un segundo idioma a una edad temprana, después de haber alcanzado proficiencia en el idioma materno (6 años), incide proporcionalmente en la cantidad de materia gris del cerebro. No ocurre lo mismo con un adulto que aprenda un segundo idioma; de ahí la importancia de aprender idiomas cuando se es pequeño. En los adultos, el bilingüismo retrasa a lo menos en 5 años, la aparición de Alzheimer, en aquellas personas susceptibles de contraer la enfermedad (Craik, 2010). Es decir, el bilingüismo no solo potencia habilidades mentales, sino que también previene el natural desgaste cognitivo que viene con el envejecimiento. Un estudio desarrollado por la Universidad de Nueva York, demostró que los sujetos bilingües exhibían una mayor capacidad de concentración y habilidad para concluir tareas exitosamente. Investigadores de la Universidad de Pompea lograron demostrar que aquellos que hablan dos o más idiomas, desarrollan una mayor agudeza mental para captar los estímulos del medioambiente, lo cual significa que su habilidad para monitorear y procesar factores externos se incrementa junto con las habilidades verbales. No obstante, se ha descubierto que los sujetos bilingües presentan una cierta dificultad lingüística que se asocian a la rapidez con que son capaces de nombrar objetos, el balance entre los pros y los cons se inclina, definitivamente, hacia lo positivo que resulta manejar dos o más idiomas. Los idiomas son una creación humana por excelencia: entre las teorías sobre el origen de las lenguas, la más plausible hace referencia a que la evolución del cerebro humano generó, lo que los lingüistas denominan una “herramienta de adquisición de idioma”. Lo concreto, es que los idiomas como sistema, son solo posibles en el cerebro humano. De ahí que no sea tan descabellado pensar que hablar dos o más idiomas, debe ser natural, ingénito a nuestra condición esencial. Las personas bilingües someten a su cerebro a un entrenamiento cognitivo potente. Si el aprendizaje de un segundo idioma fuera concebido como un entrenamiento mental, entonces se daría una mayor importancia a lograr esta habilidad, que generalmente queda supeditada a otras disciplinas, en el ámbito escolar y en la educación superior en Chile.
Lunes, 26 Enero 2015 17:16

2015 D.C. el año de las Reformas

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Independiente de la línea de tiempo donde estemos, cada realidad (objetiva o no) es capaz de yuxtaponerse a otra. Creo que solo se diferencian en un elemento: su contexto. 
La Real Academia de la Lengua ofrece dos acepciones para el concepto zombi. El primero lo define como “Persona que se supone muerta y que ha sido reanimada por arte de brujería, con el fin de dominar su voluntad.” La segunda definición apunta más bien a una cualidad, indicando que quien la posee actúa de una manera atontada y se comporta como un autómata. 
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