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Miércoles, 04 Julio 2012 18:07

Delincuencia Infantil: No basta con lamentarse….

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La imagen de niños menores de 14 años iniciándose en la carrera delictiva causa temor y genera escándalo. Temor por la violencia y audacia de muchas de sus acciones, a veces influenciados por el alcohol o la droga. Escándalo por el fracaso social que significa que niños estén en la calle delinquiendo en vez de estar estudiando y divirtiéndose. El caso emblemático de Cristobal (“Cisarro”) es un llamado de atención sobre la urgencia de pasar del lamento a la acción.


Hoy existen muchos programas innovativos impulsados por comunas y ONGs con este objeto. Lamentamos que el presupuesto 2012 del gobierno disminuya partidas fundamentales para una política efectiva contra la delincuencia infantil.
Mientra algunos insisten en más mano dura, muchos creemos (en base a principios y evidencia) que un adecuado trabajo de prevención temprana es el único camino efectivo de largo plazo. No se trata de sólo de combatir los delitos de hoy, sino que también prevenir los de mañana. Es aquí donde un enfoque preventivo integral encuentra todo el sentido del mundo.
En mi experiencia he comprobado la importancia de trabajar en cuatro niveles de prevención de la delincuencia infantil y juvenil. El primero consiste en mejorar la cobertura y calidad educacional, desde el jardín al liceo. El segundo consiste en programas extra programáticos para fortalecer el desarrollo de niños (ej. escuelas y talleres deportivos y culturales). El tercero abarca niños con un riesgo social evidente. Aquí surgen programas como el “después de clases sí importa” (o After School), con la apertura de colegios en las tardes para apoyar y cuidar a niños solos debido al trabajo de sus padres. También incluye programas como el Sistema de Alerta Temprana de Deserción Escolar de Peñalolén, donde colegio, comunidad y Municipio se coordinan para detectar tempranamente cualquier indicio de ausencia de niños al colegio, con una estrategia de intervención al menor y su familia hasta reinsertarlo plenamente al sistema educacional. En este ámbito urgen fondos para el apoyo psicopedagógico y de salud mental para estos niños.
Finalmente está el cuarto nivel de trabajo con menores infractores primerizos y con jóvenes y niños de mayor complejidad. En el caso de los primeros, una intervención temprana permite sacar a tiempo y a bajo costo al menor de una incipiente carrera delictiva (en Peñalolén hemos logrado 98% de no re-incidencia). Eso se logra apoyando a la familia y reintegrando al joven al sistema escolar, con apoyos psicológicos, médicos y sociales. En el caso de los casos más complejos, se necesitan programas médico/sociales de intervención focalizada. Estos programas son caros y no existen, salvo ciertos pilotos en Santiago.
Por difícil que sea, creemos que el flagelo de la delincuencia infantil se puede enfrentar eficazmente. Esto, sin embargo, supone coraje y decisión política para destinar dinero a programas cuyos resultados no son inmediatos. Más allá del discurso pro prevención, el presupuesto toma medidas que van en sentido contrario.
La primera es el congelamiento de los fondos para aumento de calidad y cobertura en educación pre-escolar, sobretodo cuando se sabe que la inversión en educación temprana tiene un gran retorno social y mejora sustancialmente el rendimiento en la educación básica y media. También impacta la eliminación de cerca de 3500 millones del SENAME para programas de prevención vía centros comunitarios. Muchas de las iniciativas antes mencionadas se financiaban con estos fondos. Finalmente se recorta un 50% de los fondos destinados a la educación técnico profesional (equipamiento, perfeccionamiento y bonificación de prácticas). Más allá de su importancia para el desarrollo del país (no bastan profesionales), ésta afecta a niños y jóvenes más pobres que necesitan encontrar un trabajo calificado luego del colegio.
En la gran lucha contra la delincuencia, combatir inteligentemente aquella cometida por menores es lo más urgente, lo más rentable y lo que la ciudadanía más demanda. Es lamentablemente comprobar como la sociedad no avala con la billetera lo que declara en sus discursos. Los “cisarros” en potencia no pueden esperar. Mañana puede ser demasiado tarde

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Claudio Orrego

Abogado y político democratacristiano chileno, ex ministro de Estado del presidente Ricardo Lagos y actual alcalde de la comuna de Peñalolén.

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1 comentario

  • Enlace al Comentario Carmen P Miércoles, 04 Julio 2012 19:16 publicado por Carmen P

    Deberian hacerlo como e.u todos a la carcel y con cero derecho a nada, si no ponen atajo a estos cabros que va a pasar en el futuro!! cuando aumenten las poblaciones por que normalmente vienen de grupos familiares grandes y ellos hacen mas guaguitas por todas partes, eso sin mencionar el sida que es otro punto importante y aparte de considerar, ya no se ven en la mala tv. las campanas contra el sida, ni proyectos o spots adonde se incentivan a los jovenes a estudiar, solo se ocupan de la fiesta de los votos y los politicos se pelean por ver quien tiene la razon en estupideces. A nadie le interesa si son o no binominales!!!, la gente ni sabe que es eso!! a la gente le importa su seguridad! y tranquilidad! supongo que eso es mucho pedir, por que es lo unico de lo que no se ocupan aparte de charlatanear con que el pais crece. Y el sueldito que reciben poh