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          lunes 06 de julio del 2015

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          Monseñor Carlos Pellegrin

          Monseñor Carlos Pellegrin

          Entró a la S.V.D y desde 1978 hasta 1980 realizó estudios de Filosofía, como miembro de la Congregación del Verbo Divino, en el Seminario Pontificio Mayor de Santiago. Entre los años 1981 y 1985 hizo estudios teológicos en el Instituto de Misiones de Londres, anexo de la Universidad de Lovaina.

          El 25 de marzo de 2006 el Santo Padre Benedicto XVI lo nombró Obispo de San Bartolomé de Chillán, para suceder a Monseñor Alberto Jara Franzoy que había presentado su renuncia por razones de edad.

          Monseñor Carlos Pellegrin asume la Diócesis de Chillán a los 47 años, el sábado 29 de abril de 2006, con el deseo de servir a esta Iglesia Diocesana con todo el corazón, en el espíritu de Jesucristo nuestro Señor y fiel a las enseñanzas de la Santa Iglesia.
          El Obispo de Chillán, monseñor Carlos Pellegrin Barrera el año 2007 fue electo presidente del Área de Educación y miembro de la Comisión Pastoral (COP) de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh). Asimismo, fue electo Presidente de la Organización Internacional de la Educación Católica (OIEC).

          Lunes, 06 Abril 2015 12:14

          Pascua: un paso de la muerte a la vida

          Los cristianos, en todo el mundo, celebramos hoy la resurrección de Jesucristo, es la festividad de la pascua, el paso de la muerte a la vida, de quien en su Buena Nueva invita a un estilo de existencia en que el amor es la norma principal. Este año, vivimos la pascua solidarizando con el dolor y la tristeza que embarga a muchos hermanos y hermanas del norte del país, tantos que han sufrido la muerte sorpresiva de seres queridos, la pérdida de sueños y sacrificio, sepultados bajo toneladas de barro, lo que lleva al menoscabo a la dignidad humana, por la que Cristo dio su vida.
          Para la mayoría, en un ambiente familiar, hemos comenzado un nuevo año con optimismo y esperanza. Agradecidos, notamos que Chile ha avanzado enormemente en la promoción de la justicia, la transparencia, la búsqueda de consensos para la paz, y la protección de los más débiles, dando importantes pasos para alcanzar la calidad de vida plena, que es derecho de todos los chilenos y chilenas. Sin embargo, aunque, como cristianos, nos gustaría siempre ser positivos frente a las iniciativas gubernamentales que, todos suponemos, se orientan a mejorar la vida de todos, la verdad habla por sí sola y nos lleva a asumir que proyectos como la legalización del aborto quiere hacernos creer, contra toda ley natural, que el que está por nacer no es sujeto de protección jurídica. La reciente renuncia de la Ministra de Salud ha puesto en lugar preponderante el debate sobre el proyecto de ley de aborto, y ha motivado publicaciones y programas de TV en torno al tema. Hace solamente unos días, en un medio de la televisión chilena, entrevistaron a una mujer que declaraba haber pagado en una “clínica cuica” para que le practicaran un aborto, después de haber tenido a su primer hijo en el año 1998. Lo hizo sin poner en riesgo su salud, y parece que tampoco su conciencia. Ese niño tendría hoy 16 años. Me pregunto qué pensará el hermano mayor sobre sus padres, que hicieron matar a su hermano. No fue un extraño quien mató a su hermano, sino sus propios padres. La mujer quiere que todas las mujeres de Chile puedan imitarla y aun más que el Estado de Chile financie esas muertes. Para los que defendemos los derechos humanos no es posible discriminar ni establecer divisiones arbitrarias entre seres humanos de primera o de segunda categoría. Desde el momento de la concepción, en el seno de su madre, hasta su muerte natural, por un imperativo moral, las personas deben ser objeto de protección por parte del Estado. El reconocimiento del respeto que merece la persona que está por nacer, que no puede ni gritar ni defenderse de un agresor que les arrebata la vida, es para los creyentes siempre un principio a defender, pues se trata del derecho humano fundamental a la vida, que existe antes que el Estado, el que debe reconocerlo y protegerlo. Promover el valor de la dignidad de personas adultas no parece crear diferencias de opinión de peso, pero si sucede cuando se habla del embrión humano, que desde el primer momento de su existencia, es un nuevo genoma humano (ADN), con los mismos derechos de un humano adulto. Paradojalmente, es en la fase inicial del desarrollo del embrión humano cuando más indefenso se encuentra el derecho a la vida, que con justa razón defendemos. Los derechos humanos son anteriores al Estado, por lo que toda ley que atenta contra ese derecho fundamental a la vida es injusta, privada de auténtica validez jurídica y, como tal, permite una legítima objeción de conciencia. Aceptar la diversidad, escuchar a las minorías, y promover los encuentros y el diálogo, son imperativos en el mundo de hoy, y es el camino para construir un Chile más justo y feliz. Algo muy diferente es callar y aceptar lo que va contra la ley natural y atenta contra la vida. Los que podemos hablar hoy, prestemos nuestra voz a los que no pueden defenderse desde el seno de sus madres, salgamos del aletargamiento y, con respeto y valentía, digamos no al aborto.
          Martes, 09 Diciembre 2014 16:07

          Amistad cívica, encuentro, diálogo y Navidad

          Los resultados de las encuestas CEP y Adimark, que castigan, sin precedente histórico, al gobierno de la Presidenta Bachelet, sitúan en el escenario político las posiciones más extremas, unos para justificar errores evidentes y otros para “hacer leña del árbol caído”. Como tantas veces en nuestra historia patria reciente, esta vez muy cerca de la Navidad, verificamos un ambiente polarizado que nos aleja de la amistad cívica, el encuentro y el diálogo.
          Mucho se habla del Sínodo de la Familia, que ha generado reacciones y expectativas de cambio, sin entender lo que este tipo de asambleas eclesiales son, significan, y tienen por tarea.
          Llegó octubre, inestable en su clima, pero con mejores temperaturas que nos adelantan el verano y nos deleitan con la exuberante belleza de la naturaleza, que recobra vida y color.
          Agosto está marcado por la celebración de San Alberto Hurtado, ejemplo de solidaridad y modelo a seguir. Su vida es un auténtico testimonio de fidelidad a Dios, en la oración y en la acción, para generar las condiciones que hagan de Chile una verdadera tierra de hermanos, donde el evangelio ilumine cada rincón y la justicia sea su fruto. La huella de su obra y su pensamiento, marcado por su carisma, iluminan la vida de la nación en áreas tan complicadas como lo es la política, la economía, la empresa, la vivienda y las organizaciones de los trabajadores. Su esfuerzo por favorecer la formación de jóvenes, a todo nivel y de una forma particular en la Universidad y en la cultura, podemos leerlo como adelantado a su tiempo y una tarea aún pendiente de alcanzar.
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          JA Teline IV
          JA Teline IV
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