• Home
  • Ciudad
  • País
  • Política
  • Mundo
  • Blogs
  • Opinión
  • Economía
  • Deportes
  • Vida y Cultura

sábado 06 de febrero del 2016

Última carga07:32:16

Error
  • Usuario no encontrado
Monseñor Carlos Pellegrin

Monseñor Carlos Pellegrin

Entró a la S.V.D y desde 1978 hasta 1980 realizó estudios de Filosofía, como miembro de la Congregación del Verbo Divino, en el Seminario Pontificio Mayor de Santiago. Entre los años 1981 y 1985 hizo estudios teológicos en el Instituto de Misiones de Londres, anexo de la Universidad de Lovaina.

El 25 de marzo de 2006 el Santo Padre Benedicto XVI lo nombró Obispo de San Bartolomé de Chillán, para suceder a Monseñor Alberto Jara Franzoy que había presentado su renuncia por razones de edad.

Monseñor Carlos Pellegrin asume la Diócesis de Chillán a los 47 años, el sábado 29 de abril de 2006, con el deseo de servir a esta Iglesia Diocesana con todo el corazón, en el espíritu de Jesucristo nuestro Señor y fiel a las enseñanzas de la Santa Iglesia.
El Obispo de Chillán, monseñor Carlos Pellegrin Barrera el año 2007 fue electo presidente del Área de Educación y miembro de la Comisión Pastoral (COP) de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh). Asimismo, fue electo Presidente de la Organización Internacional de la Educación Católica (OIEC).

La evaluación del año 2015, que se nos ha ido, no ha sido positiva según lo constatan la mayoría de las evaluaciones de los medios de comunicación. Ciertamente fue un año complicado, con signos de muerte que han traído desesperanza y desconfianza a todo nivel.    Ninguna institución del Estado ha estado libre de escándalos, incluyendo a la misma Iglesia, que nos avergüenzan y desafían a ser humildes, reconocer los errores y recuperar las confianzas perdidas de cara a nuestro pueblo.   El Papa Francisco, en su mensaje para la reciente Jornada Mundial por la Paz, y teniendo presente al mundo entero, nos dice que “las guerras y los atentados terroristas, con sus trágicas consecuencias, los secuestros de personas, las persecuciones por motivos étnicos o religiosos, las prevaricaciones, han marcado de hecho el año pasado, de principio a fin, multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podría llamar una ‘tercera guerra mundial en fases’.”    Los archiconocidos resultados de las encuestas CEP y Adimark, que castigan, sin precedente histórico, al gobierno de la Presidenta Bachelet, junto a los recientes acontecimientos de tensión y desconfianza en el corazón del gobierno, sitúan en el escenario político las posiciones más extremas, unos para justificar errores evidentes y mala gestión, mientras otros para “hacer leña del árbol caído”. Como tantas veces en nuestra historia de patria reciente, al comenzar un nuevo año, confrontamos un ambiente polarizado que nos aleja de la amistad cívica, el encuentro y el diálogo. En este contexto nos hace bien recordar que las naciones que avanzan son las que han entendido que el verdadero progreso se construye  en torno a grandes acuerdos que benefician a todos los ciudadanos, y que el ejercicio de la política es un servicio a la comunidad, procurando siempre el bien del otro antes que el propio. De lo que al fin se trata es de acoger el mensaje que Jesucristo nos trajo, hace más de dos mil años, que requiere un cambio de corazón hacia actitudes donde “hay más gozo en dar que en recibir”.   El Papa nos ayuda a entender que el mal está presente siempre, amenazando su estabilidad y la vida humana, y que es nuestra tarea realizar los cambios de corazón que generen las condiciones de un mejor futuro para todos. El Papa, en el mensaje que convoca a trabajar por un mundo más justo y solidario, agrega palabras que nos deberían llenar de esperanza, cuando nos dice, en primera persona que “algunos acontecimientos de los años pasados y del año apenas concluido me invitan, en la perspectiva del nuevo año, a renovar la exhortación a no perder la esperanza en la capacidad del hombre de superar el mal, con la gracia de Dios, y a no caer en la resignación y en la indiferencia.”   Comencemos el 2016 con actos concretos que nos ayuden diariamente a romper el cascarón que nos atrapa a un cinismo insensible y contrariado. Liberémonos de la comodidad de nuestras seguridades, ideas y certezas, y abrámonos al entusiasmo esperanzador de las actitudes que permitan limpiar el aire enrarecido, respirar la novedad de nacer a la paz, con un corazón convertido.
Domingo, 06 Diciembre 2015 16:29

Lecciones del Medio Oriente

Corría el mes de marzo del año 1995 cuando el obispo del lugar y mi superior religioso, me informaban que debería dejar el país, donde había trabajado como misionero por nueve felices años. Fue un golpe tan fuerte que me tomó más de un año reconciliarme interiormente con aquellos que, con la mejor de las intenciones, me pidieron cambiar de misión para salvar mi vida amenazada por la guerra tribal que afectaba a la zona norte de Ghana, en África occidental.    “Le abre los ojos a esta gente”, me gritaban a mí y a los demás misioneros cristianos los musulmanes del lugar. No estaban lejos de la verdad, pues la acción misionera de la Iglesia Católica, con su acento en el desarrollo social de la gente del lugar con sus escuelas, postas de salud, proyectos de desarrollo agrícola, prevención médica, y alfabetización, creaba las condiciones favorables para una nueva conciencia de una dignidad y derechos, no asumidos anteriormente por pequeñas tribus postergadas y abusadas, desde la época del dominio colonial británico a la fecha, en la nueva estructura de república.    Los criminales atentados en París, la toma de rehenes en el Hotel Radison de Mali, que se reivindican como islamistas, vuelven a mi memoria esta historia personal, que erróneamente podría llevarnos a identificar el Islam con el terrorismo. Lejos de ello, como lo dice el Corán, el libro de los musulmanes, el Islam es una religión de paz y misericordia.    Así se lee en el verso 151, donde Dios instruye a los musulmanes a “no matar la vida humana, que Alá ha declarado sagrada”. Si bien hay otros lugares en el Corán donde se incita a eliminar a los no creyentes, la gran mayoría de los musulmanes hoy rechazan y condenan la acción terrorista del mal llamado “estado islámico”, que tiene al mundo en estado de emergencia permanente.    El problema del terrorismo en el Medio Oriente no encuentra su origen en la noble religión del Corán, sino en la necesidad de realizar profundas reformas para hacer más participativos y democráticos los gobiernos de la región. Como en tantas otras zonas del mundo la solución no pasa por la vía armada y la acción militar de otras naciones que, aunque pueden brindar una pausa forzada de tranquilidad, nunca reemplazarán al diálogo que genera consensos y garantiza la superación de la marginación social y económica que está a la raíz de sus causas.   Coincidiendo con la comunidad internacional de que el “estado islámico”, también llamado “ISIS”, debe ser derrotado por el bien de la humanidad, debemos preguntarnos qué podemos aprender, como chilenos, de esta dolorosa y complicada situación.    Es vital asumir que las ideologías extremas, que llegan también a usar la religión para alcanzar sus fines, jamás conducen a buen fin, y potencian los más oscuros sentimientos destructivos del ser humano. Es urgente identificar en Chile posibles situaciones de peligro presente y futuro, entre ellas, primera en la lista está la carencia de una efectiva solución al conflicto mapuche. Pues, no hay que olvidar que las injusticias, la falta de oportunidades, el sentido de cansancio de la gente, son germen de irracionalidad y extremismo político. 
El mes de octubre en la Iglesia Católica está marcado por una reflexión especial en torno a la importancia de la familia como pilar de la sociedad y fundamento de la formación de generaciones. Este año 2015, de manera especial se destaca por la realización en estos días del Sínodo de la Familia, convocado por el Papa Francisco, y que sigue a la Asamblea Sinodal extraordinaria del 2014. Dicha Asamblea extraordinaria ha dado como fruto líneas matrices que iluminan la reflexión de fe, con un atento oído para escuchar a toda la comunidad, que tuvo la posibilidad de participar con sus contribuciones en la que fue la primera etapa en un camino eclesial definido como Sínodo.
Lunes, 07 Septiembre 2015 11:06

Unamos las manos para abrazar a Chile

Ha llegado septiembre, el mes de la patria, en que recordamos, entre celebraciones y una memoria agradecida, un ayer que pasó, lleno de eventos patrióticos que nos colman de orgullo nacional, que nos hablan de sacrificios y testimonios de entrega total y generosa de tantos protagonistas en la construcción de Chile.
Lunes, 06 Abril 2015 12:14

Pascua: un paso de la muerte a la vida

Los cristianos, en todo el mundo, celebramos hoy la resurrección de Jesucristo, es la festividad de la pascua, el paso de la muerte a la vida, de quien en su Buena Nueva invita a un estilo de existencia en que el amor es la norma principal. Este año, vivimos la pascua solidarizando con el dolor y la tristeza que embarga a muchos hermanos y hermanas del norte del país, tantos que han sufrido la muerte sorpresiva de seres queridos, la pérdida de sueños y sacrificio, sepultados bajo toneladas de barro, lo que lleva al menoscabo a la dignidad humana, por la que Cristo dio su vida.
Para la mayoría, en un ambiente familiar, hemos comenzado un nuevo año con optimismo y esperanza. Agradecidos, notamos que Chile ha avanzado enormemente en la promoción de la justicia, la transparencia, la búsqueda de consensos para la paz, y la protección de los más débiles, dando importantes pasos para alcanzar la calidad de vida plena, que es derecho de todos los chilenos y chilenas. Sin embargo, aunque, como cristianos, nos gustaría siempre ser positivos frente a las iniciativas gubernamentales que, todos suponemos, se orientan a mejorar la vida de todos, la verdad habla por sí sola y nos lleva a asumir que proyectos como la legalización del aborto quiere hacernos creer, contra toda ley natural, que el que está por nacer no es sujeto de protección jurídica. La reciente renuncia de la Ministra de Salud ha puesto en lugar preponderante el debate sobre el proyecto de ley de aborto, y ha motivado publicaciones y programas de TV en torno al tema. Hace solamente unos días, en un medio de la televisión chilena, entrevistaron a una mujer que declaraba haber pagado en una “clínica cuica” para que le practicaran un aborto, después de haber tenido a su primer hijo en el año 1998. Lo hizo sin poner en riesgo su salud, y parece que tampoco su conciencia. Ese niño tendría hoy 16 años. Me pregunto qué pensará el hermano mayor sobre sus padres, que hicieron matar a su hermano. No fue un extraño quien mató a su hermano, sino sus propios padres. La mujer quiere que todas las mujeres de Chile puedan imitarla y aun más que el Estado de Chile financie esas muertes. Para los que defendemos los derechos humanos no es posible discriminar ni establecer divisiones arbitrarias entre seres humanos de primera o de segunda categoría. Desde el momento de la concepción, en el seno de su madre, hasta su muerte natural, por un imperativo moral, las personas deben ser objeto de protección por parte del Estado. El reconocimiento del respeto que merece la persona que está por nacer, que no puede ni gritar ni defenderse de un agresor que les arrebata la vida, es para los creyentes siempre un principio a defender, pues se trata del derecho humano fundamental a la vida, que existe antes que el Estado, el que debe reconocerlo y protegerlo. Promover el valor de la dignidad de personas adultas no parece crear diferencias de opinión de peso, pero si sucede cuando se habla del embrión humano, que desde el primer momento de su existencia, es un nuevo genoma humano (ADN), con los mismos derechos de un humano adulto. Paradojalmente, es en la fase inicial del desarrollo del embrión humano cuando más indefenso se encuentra el derecho a la vida, que con justa razón defendemos. Los derechos humanos son anteriores al Estado, por lo que toda ley que atenta contra ese derecho fundamental a la vida es injusta, privada de auténtica validez jurídica y, como tal, permite una legítima objeción de conciencia. Aceptar la diversidad, escuchar a las minorías, y promover los encuentros y el diálogo, son imperativos en el mundo de hoy, y es el camino para construir un Chile más justo y feliz. Algo muy diferente es callar y aceptar lo que va contra la ley natural y atenta contra la vida. Los que podemos hablar hoy, prestemos nuestra voz a los que no pueden defenderse desde el seno de sus madres, salgamos del aletargamiento y, con respeto y valentía, digamos no al aborto.
Página 1 de 5
JA Teline IV
JA Teline IV
JA Teline IV
ediciones