lunes 30 de marzo del 2015

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Política

Política (80)

Jueves, 28 Noviembre 2013 17:33

Liderazgo con sabor penquista

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A raíz de la reciente elección de senadores, una verdadera “lucha de titanes” se ha desatado entre Jacqueline Van Rysselberghe y Alejandro Navarro, dos líderes emblemáticos con un capital electoral a toda prueba.
Este domingo 17 de noviembre la ciudadanía nuevamente concurre a las urnas y más allá del proceso electoral mismo, esta elección tiene que ser leída y proyectada en clave política e ideológica.
Lunes, 11 Noviembre 2013 11:30

Votar por el Chile que soñamos

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A pocos días de las elecciones, que renovarán el Ejecutivo, el Congreso y los consejos regionales, nos hace bien mirar con objetividad a la patria, reconocer los logros, identificar las tareas pendientes y unirnos en torno a un gran proyecto que trascienda las aspiraciones partidistas, evitando la tentación del individualismo y la fragmentación, recuperando el sentido de pertenencia e identidad.
El 11 de septiembre de 1973 no sólo cambiaría la historia política y social de nuestro país, el sistema económico también sufriría uno de los cambios más brutales de su historia, la cual sin pérdida de generalidad la podríamos agrupar en tres etapas.
Miércoles, 11 Septiembre 2013 13:53

A los 40 años del Golpe Militar

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Hoy recordamos los 40 años del golpe de Estado, un momento doloroso de la historia chilena cuyas heridas no han terminado de cicatrizar, y que todavía nos divide como chilenos.
El miércoles 28, me correspondió presentar el libro intitulado “La Democracia Cristiana y el crepúsculo del Chile popular”, del sociólogo Rodolfo Fortunatti. El texto de 116 páginas está conformado por 5 capítulos y tiene como eje central la relación que tuvo la DC con el Gobierno de Salvador Allende, específicamente a contar de la elección parlamentaria de marzo de 1973 hasta el golpe de Estado.¿Por qué centrar el análisis en aquel momento? Básicamente, porque durante esos meses se desencadenaron o precipitaron una serie de acontecimientos de real significación para comprender el accionar que tuvo la falange ante el Gobierno de la Unidad Popular, siendo la pregunta de fondo ¿cuánto de verdad y mito existe sobre el rol jugado por la DC en el golpe de Estado de 1973?Los primeros tres capítulos se concentran en el “ambiente revolucionario” que se vive en el país hacia la elección de marzo de 1973, “el ajuste estratégico” de la DC post elecciones parlamentarias, especialmente ante el fracaso de la oposición por no alcanzar los 2/3 en el Parlamento para acusar constitucionalmente a Allende. Punto significativo fue la elección, en mayo de aquel año, de Patricio Aylwin como presidente del partido, quien tiene (junto con Frei) una posición de mayor crítica hacia el Gobierno, al punto “de no dejarle pasar ni una”; en contraposición a la postura de Renán Fuentealba (Tomic y Leighton), partidaria del denominado “consenso mínimo” con Allende.Los últimos dos capítulos nos hablan de la “Agonía del Chile popular” y de “El fin”. En medio de aquella “agonía” se dio la reunión de Aylwin con Allende, la cual contó con el respaldo del cardenal Raúl Silva Henríquez. Sin embargo, el diálogo fracasó, lo cual obligó al Presidente Allende a recurrir nuevamente a los militares para formar un gabinete cívico-militar. La respuesta de la DC fue solicitar el retiro de las FF.AA. del gabinete ya que veía que el Gobierno las estaba instrumentalizando, sin embargo, el autor comenta que con esto “la Democracia Cristiana privaba al Ejecutivo de una herramienta indispensable para controlar la crisis, cuando, simultáneamente, le negaba los canales de diálogo. La consecuencia de una política semejante no podía ser otra que la de un gobierno atado de manos y a merced de quienes exaltaban la autonomía de funciones de las Fuerzas Armadas”.El histórico acuerdo de la Cámara de Diputados del 22 de agosto, fue un llamado y un respaldo a las Fuerzas Armadas para que intervinieran. Aquel acuerdo contó con el beneplácito de la DC.Hacia el 11 de septiembre, el Consejo Nacional “acordaba impulsar una acusación constitucional contra todos los ministros responsables de los desbordes institucionales”, además, promover “una reforma que facultara al Congreso para convocar a plebiscito”. Con esto se daba por enterrado la posibilidad del “consenso mínimo” para salir del trance institucional.Finalmente, llegó el golpe de Estado y mientras la directiva nacional expresaba su respaldo a la Junta Militar, un grupo de democratacristianos, sin ambigüedades y eufemismos, emitió una declaración pública repudiando el golpe de Estado.En consecuencia, el 11 de septiembre exteriorizó aquella tensión que vivió la DC los últimos meses del “Chile Popular”, Una, la de Eduardo Frei, Patricio Aylwin y Juan Hamilton. Otra, las de Radomiro Tomic, Bernardo Leighton y Renán Fuentealba.
La Corporación para la Regionalización del Bío Bío, Corbiobío, celebró su 29º aniversario y en dicha ceremonia, con gran ímpetu y un notable marco de público, se lanzó oficialmente la convocatoria para iniciar el proceso de recepción de las propuestas de los diversos sectores productivos, gremiales y universitarios, que serán presentadas a los candidatos presidenciales, con el propósito que suscriban compromisos que incluyan proyectos estratégicos que den solución a diversas problemáticas de las cuatro provincias de la Región del Bío Bío. Estas acciones están orientadas a enfrentar las múltiples desigualdades y la grave concentración económica que registra Chile y también para avanzar en las exigencias que plantea la OCDE, que señala que en la medida que las regiones tengan un mayor protagonismo en la toma de decisiones, se invertirá en actividades innovadoras que cambien la deficiente geografía económica regional.Esta interpelación que han realizado en Corbiobío a los presidenciables es parte del triste diagnóstico que nos revela que nuestra Región viene perdiendo sistemáticamente peso en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional, ubicándonos en 8,4%, cuando hace 7 años representábamos un 9,5% del total país y con un potencial de llegar al 12%. Otras cifras dan cuenta que la inversión en la Región Metropolitana es 2,8 veces mayor que en la Región del Bío Bío. Además, Santiago concentra 44% de la industria, 41,3% de la construcción, 54,4% del transporte/comunicaciones, 54,6% de la propiedad de las viviendas, 64,4% del comercio, 76,6% de los servicios financieros y empresariales y el 81,9% de las imputaciones financieras. Los países desarrollados no son centralizados y en Chile llevamos varias décadas de rezago, por tanto, el desafío descentralizador es hoy y seguirá siendo una cuenta pendiente de nuestros estadistas y gobernantes.No cabe ninguna duda que el crecimiento económico, el desarrollo y la generación de empleo deben venir de la mano de un incentivo a la generación de nuevas empresas, disminuyendo las trabas legales y administrativas para su constitución, como también para su cierre y el fomento del emprendimiento. Se debe apoyar el nacimiento y desarrollo de nuevos sectores industriales, como el turismo, el diseño, biotecnología, las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC’s). No es sostenible desde el punto de vista del desarrollo económico de la región, que el 30% de nuestro PIB se explique por lo que suceda en sólo 7 rubros. Sectores de que por lo demás están siendo abiertamente cuestionados por su real capacidad de innovar y generar riqueza local. Vale la pena preguntarnos entonces ¿qué pasará en las próximas décadas con la actividad forestal, pesquera, siderúrgica, agrícola y portuaria? Otras de las propuestas contemplan la inversión en obras de riego para las provincias de Ñuble, Bío Bío y Arauco, un aeropuerto de carácter realmente internacional, atracción de nuevas inversiones extranjeras, incentivos para los sectores agropecuario y manufacturero, además de infraestructura vial, ferroviaria y portuaria moderna.Así como en nuestra región, pero en enero del año 1818, se suscribió el acta de proclamación de la Independencia de Chile, refrendada por el propio Bernardo O’Higgins, veremos en la medida que avancen las respectivas campañas políticas, cuántos candidatos estarán dispuestos a comprometerse, convencidamente, con estas propuestas de desarrollo regional y declarar nuevamente desde nuestros territorios una nueva independencia, pero esta vez frente al centralismo.
Miércoles, 10 Julio 2013 10:30

Bajas por fuego amigo

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Hurgando en la historia de los grandes acuerdos para la descentralización de las regiones del país, llama poderosamente la atención la convicción y audacia con la cual el Comité Ejecutivo Pro Universidad y Hospital Clínico resolvió la creación de la Universidad de Concepción a principios de 1919. En la celebración del décimo aniversario de la Universidad (1929), don Enrique Molina recordaba el convencimiento que primaba en el Comité Ejecutivo “de que el Gobierno no crearía quien sabe en cuánto tiempo la Universidad. No eran sólo penurias financieras que lo impedían, habían también de por medio rivalidades, temores políticos y sectarios y no faltaba tampoco la menguada entrega de alguna pequeñez humana”.
En estos días, de tanto revuelo político, nos hace bien recordar que el ejercicio de la política está en el ámbito del servicio a la comunidad para bien de todos. La verdadera y profunda tarea de la política es promover el desarrollo integral de las personas, creando las condiciones que permite a todos, sin discriminación, llegar a la plenitud de vida.
Que duda cabe que la energía se está transformando en una piedra en el zapato de nuestras autoridades, instituciones y de la sociedad, es uno de los pocos temas que preocupan transversalmente a todos los sectores políticos, donde a pesar de sus diferencias ideológicas, reconocen que existe un “cuello de botella” al no haber un pacto social que permita un adecuado equilibrio entre las necesidades energéticas y el resguardo medioambiental. Hoy la brecha entre estos escenarios ha dado espacio a que muchos de los proyectos energéticos se resuelvan en los tribunales de justicia, o que sea un argumento usual en retóricas populistas o amenazas sobre el riesgo de nuestras proyecciones de desarrollo.
JA Teline IV
JA Teline IV
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