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viernes 28 de agosto del 2015

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Política

Política (87)

Lunes, 10 Agosto 2015 11:47

Cónclaves… ¿Con claves?

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Cuenta la tradición católica que cuando falleció el Papa Clemente IV (siglo XI), los cardenales en Viterbo (Italia) fueron encerrados por el gobernador y liberados únicamente si llegaban a acuerdo en el nombre del próximo Pontífice. El Papa Gregorio X promulgó como Ley Canónica dicho mecanismo, ergo, se mantiene hasta nuestros días.  
El capitalismo es un concepto muy vapuleado últimamente. Puede ser para algunos incluso una especie de tabú. Pero se debe decir que ni una economía de libre mercado, ni una economía centralizada son malas o buenas per-sé. Lo que sucede es que ambos mecanismos requieren de un equipo humano que construya y supervise las reglas del juego. Y sucede que estas personas suelen estar sujetas a carencias morales que ensucian, cualesquiera sean, las doctrinas económicas en régimen.
Lunes, 16 Febrero 2015 10:32

Yo discrepo

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La sospecha de una relación incestuosa entre la política y el dinero ha sido un tema de conversación recurrente. Lo mismo ha ocurrido con el supuesto tráfico de influencias, entre grupos de poder, para sesgar las decisiones de agentes políticos y económicos relevantes. Sin embargo, los últimos acontecimientos conocidos por la opinión pública nacional, han superado con creces las peores sospechas. Los casos Penta (fraude tributario y financiamiento electoral ilegal) y Dávalos (uso de influencias y posición privilegiada) han dejado al descubierto el uso de poderosas redes de tráfico de influencias que gobiernan la relación entre la política y la economía.
Miércoles, 21 Enero 2015 17:37

Acción política en la reforma educacional

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La reforma escolar está entrando al tiempo en que los legisladores deben definir los términos de la misma, lo que tiene contento a algunos, alterados a otros y a unos cuantos los tiene francamente desmoralizados.   Ahora bien, por la poco inteligente forma en que se está arribando a la fundamental matriz legal, en la que sobresale por una parte, la ausencia de la sana práctica política de avanzar paso a paso en torno a objetivos claros y reflexionados por todos, y por otra parte en la que se advierte una inexistencia de compromisos activos por parte de los principales afectados, no creemos equivocarnos al estimar que esta reforma verá la luz con una preocupante fragilidad.    En efecto, se observa que el Poder Ejecutivo y los legisladores que le dan un mayoritario soporte en el Legislativo han procedido desatendiendo las prevenciones, objeciones, e incluso muchas alternativas que han planteado una parte importante de lo actores involucrados o genuinamente interesados en comenzar un cambio en nuestro sistema educacional, especialmente en lo que se refiere a la salvación de la educación pública.  Han actuado también en base a unas cuantas reuniones breves con seleccionados invitados pretendido dar de esa forma, una señal de que han observado una pauta democrática en la confección de sus planes. Por otra parte, los legisladores de la oposición han dicho públicamente que adoptaron el criterio de defender sus convicciones y propuestas no en el actual trámite legislativo, sino que lo harán en la próxima campaña presidencial, evitando de esa forma, desgastarse en una discusión que ellos ven como un monólogo.   El problema es grave, pues las consecuencias de instalar una reforma social al modo de un proyecto de ingeniería social no solo parecen predecibles, sino que inevitables. Y es que todo ello no puede sino “producir”  un sistema escolar frágil, enfermo y efímero. Más aún, la forma en que están operando los legisladores en su conjunto, unos motivados por un ideologismo obtuso y otros guiados por una desidia pragmática, hará inevitable un modelo social decadente al modo en que lo advirtió Kojève, el polémico filósofo de inicios del siglo XX, quién señaló que el totalitarismo aparece cuando una fracción de los ciudadanos impone a todos los demás sus propias ideas y acciones, sin ponerse de acuerdo con ellos, sin tratar  de lograr un compromiso con ellos, y sin tomar en cuenta sus ideas y deseos.   Ese es el horizonte que tendrá Chile en el corto plazo a menos que el curso de acción cambie. Específicamente, a menos que los legisladores tomen conciencia y empiecen a actuar con mayor responsabilidad moral. Ellos no pueden eludir su tarea de generar compromisos activos en la ciudadanía para dar larga y sana vida al profundo cambio que nuestro sistema educacional requiere y con ello, fortalecer nuestra democracia.  En pocas palabras, es imprescindible que los legisladores incorporen en su ejercicio, cordura, racionalidad, apertura, visión de largo plazo y, fundamentalmente, amor por el país antes que seguir por la senda orientada por ideologismos o  pragmatismos circunstanciales.
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JA Teline IV
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