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Martes, 13 Diciembre 2011 23:16

¿Dónde vamos?

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Aquel día que la prensa se informaba que un diputado presentó un proyecto de ley para prohibir en Chile la venta de “andadores para niños”, imaginé que ello respondía a algún requerimiento de la Sociedad de Traumatología y Ortopedia Infantil. Sin embargo, había algo más.

Llamaba la atención  que se hubiese presentado este proyecto de ley y que la Secretaría de la Cámara de Diputados lo haya acogido para tramitación, en circunstancias que  los “andadores infantiles”, aquellas pequeñas sillas con ruedas, terror de los adultos porque pasaban a llevar cuanto muebles se encontraba a su paso, incluyendo floreros y otros adminículos hogareños, si hacían daño en la conformación del pie en el niño, simplemente se comunicaba por la autoridad sanitaria correspondiente y punto. No tengo información que la ley se haya discutido, pero si tengo claro que las sillitas en cuestión, desaparecieron.
¿Mérito del diputado que reclamó, en este caso, vía proyecto de ley, ante la autoridad sanitaria en un asunto que en realidad  le estaba haciendo daño a los infantes? No sé, pero lo que tengo claro es que se abrieron las puertas del Parlamento para que los honorables presentaran cientos de proyectos de ley, algunos difíciles de calificar, con el único y final objetivo de aparecer, frente a los ojos de sus electores, como “eximios legisladores”, o más delicado aún, recoger los fundamentos que dieron origen en la Edad Media a la instalación de la “Santa Inquisición”. Y esto último, es lo que se pretende para nuestros días.
Como el asunto de las “sillitas andadoras”, aparentemente, dieron resultado, ahora había que caminar hacia el “Premio Gordo”: Hacer callar a cuantos ciudadano pretende recordar, investigar, saludar la historia reciente de nuestro país, bajo penas de cárcel y otras, suficientemente dramáticas, como para no abrir la boca por ningún motivo. Es decir, “la inquisición” en versión moderna, pretende instalarse en nuestra institucionalidad, en la misma forma como ésta  castigó a Galileo Galilei. Quien recuerde al Gobierno Militar, a la cárcel, quien recuerde al Gobierno de Allende, loas y de paso algún subsidio del Estado para darle satisfacción económica a sus ímpetus históricos. Todo cuanto se denomine Augusto, los que llevan el apellido Pinochet, deberá cambiárselo, los Jaimes Guzmanes, asesinado y todo, fuera del recuerdo ciudadano, disponiéndose finalmente, que la historia de Chile se inició un día de septiembre de 1973 y que antes, no hubo nada. A su vez, quien “ose criticar el Muro de Berlín, la dictadura de la familia Castro en Cuba, o recuerde las miles de armas ingresadas a Chile por Carrizal, también tendrán cárcel”. Sin embargo las penas serán mayores si se desconoce esta calidad reciente del MIR, auto proclamada “ONG nacional”, para recibir también dineros por el camino de los exonerados políticos”. Desconocerlo, cárcel o mejor aún, a las mazmorras del desaire nacional.
Lo más curioso, es que la Secretaría de la Cámara de Diputados acogió este proyecto a tramitación. ¿Por qué el Presidente de la Cámara lo permite? ¿Será que su antecesora, las “sillitas andadoras”, crearon jurisprudencia legislativa o simplemente están de acuerdo con la instalación de una inquisición en suelo criollo?

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Mario Ríos Santander

Empresario agrícola, profesor de Filosofía, autor teatral y político chileno de Renovación Nacional. Senador del Partido Renovación Nacional por la 13ª Circunscripción Sur, Región del Bío Bío, por dos periodos consecutivos, entre 1990 y 2006. Diputado por la Decimonovena Subsecretario en el Ministerio Secretaría General de Gobierno, entre 1977 y 1979. Alcalde y regidor del Partido Nacional por Los Ángeles.

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