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El camino de San Fabián y la UdeC para relevar la obra de Luz Montecinos

Durante el último año, los habitantes de la región han podido conocer y reconocer la figura de Luz Montecinos, una mujer que vivió entre Chillán y San Fabián de Alico, que fue poeta, escultora, y que murió hace cuarenta años dejando un legado cultural de incalculable valor, representado en cartas, poemas, cuentos . Su familia se ha preocupado de recuperar este material y ponerlo a disposición de la comunidad.

A esta cruzada se unieron la Municipalidad de San Fabián de Alico y también la Universidad de Concepción, casa de estudios que está apoyando la edición del primer libro sobre el personaje. Hace algunos días, estas organizaciones realizaron un conversatorio en el marco de la conmemoración de las cuatro décadas desde que Luz falleciera. En esta actividad, César Palavecino, director de Desarrollo Comunitario de San Fabián, adelantó que desde ahora, Luz tendrá un lugar de privilegio en la comuna, al igual que otros artistas como Nicanor Parra. “Esto como Municipalidad nos llena de orgullo; dentro del Plan de Desarrollo Comunal y el Plan de Cultura, que fue actualizado en el 2019, está la relevancia que tiene Luz Montecinos para nuestra comuna. Debiésemos tener alguna vez también alguna escultura o emblema de la importante obra de esta poeta y escultora”, expresó.

Sergio Gacitúa Montecinos, hijo de Carlos Gacitúa y Luz, señaló a través de un video que “mi madre de pequeña tuvo afición por la pintura y poesía, algo que profundizó en la Escuela Normal, cuando estudió para ser profesora. Ella fue contemporánea a figuras como Gabriela Mistral y Pablo Neruda, Chillán no era una ciudad que tuviera mucha cultura, era difícil comprar libros así es que los encargaba a Santiago. A veces, viajaba con mi padre y ahí me llevaban. En el fondo los viajes eran para abastecerse de libros. Sabía enseñar, motiva, despertar las inquietudes de mis hijos. Les hizo clases a las señoras de la sociedad de Chillán, les daba talleres de cultura general, de historia. Escribía poemas que le publicaban todos los jueves en el Diario La Discusión. A veces llegaba el secretario del diario a pedirle el poema para diagramarlo porque vivíamos al frente del matutino. Ella lo escribía en un dos por tres en un papel porque a veces se le olvidaba. Ella tiene un peso, un lugar en la intelectualidad chilena”, dijo.

El proyecto

Juan Carlos Gacitúa, nieto de Luz, está encabezando las labores de esta edición. En el conversatorio, agradeció tanto a la Municipalidad de San Fabián de Alico y a la Universidad de Concepción por hacer realidad este libro. “Este es un viaje que cmenzó hace cuarenta años. Tengo vivo el recuerdo de haber estado en clases, en primer básico, cuando llegaron mis padres a buscarme. Nos subimos al auto en un día bien caluroso porque había que ir al funeral de la abuela. Ha sido un viaje muy interesante, cada cosa que hemos ido descubriendo de ella ha sido sorprendente por la belleza de su escritura, de su obra. El eje transversal de todo eso es la belleza”, dijo.

“Desde que murió mi abuela, siempre supimos que ella había sido un personaje, que había tenido contacto con célebres artistas de la cultura, que escribía y que había dejado algunos cuadernos que de manera muy sabia, mi madre guardó en una maleta que apareció hace poco. Con esto, ella evitó que cinco niños hubieran estropeado el material”, recordó.

Juan Carlos también contó que la amistad de Luz con Mistral se dio en 1938, cuando la poetisa vino a Chillán para estar dos días en la ciudad. Montecinos estuvo a cargo de algunos aspectos de la organización y fue así como se conocieron. Luz había esculpido en madera de encino de más de cien años, dos cabezas idénticas de Cristo unidas por la parte posterior. Luz partió las dos cabezas y le dio una a Mistral. En los años cuarenta, Gabriela Mistral le escribió a Luz para contarle que la obra la acompañaba siempre. “Una pieza está en manos de la familia y la otra parte queremos recuperarla para poder unirlas. Pero también se escribieron para otros hechos históricos. Luz le mandó fotografías del terremoto de 1939 y Mistral se lamentó por cómo quedó la ciudad.

Su relación con La Discusión

Juan Carlos también relató la relación de Luz con el matutino. “Alfonso Lagos Villar era el dueño del diario durante la década del 30 hasta su muerte. Ellos se hicieron amigos u la animó a escribir para el diario. Alfonso junto a su mujer y su hija, se convirtieron en amigos, viajaron con mucha frecuencia al fundo Los Castaños de mi familia. Ambos matrimonios movían y concentraban mucha amistad desde el punto de vista cultural. Hoy, la casa de Alfonso Lagos, es Cecal UdeC. Ahí compartieron muchos momentos”, explica recordando que la casa de Luz en Chillán estaba en calle El Roble 525.

Por esas casas pasaron Marta Colvin, Ramón Vinay, Margot Loyola, Pablo Neruda, Walterio Millar, David Alfaro Siqueiros, Alejandro Flores, entre muchos otros. A pesar de una vasta serie de piezas esculpidas por ella, casi no expuso sus obras. Hay registros de una muestra en San Carlos, y en la Escuela de Verano de la UdeC del año 60 en donde coincidió con Nemesio Antúnez y Violeta Parra.

Además del libro que será editado por la UdeC, se espera un documental con la obra de la artista que está en la mente de Florencia Doray, documentalista.

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