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Dudas y liderazgo

Mauricio Ulloa

La palabra incertidumbre vuelve a ser un tema obligado de los analistas económicos y a ocupar a los centros de pensamiento económico sobre el rumbo que tomará la pandemia por el covid-19.

Sin vacuna aún a la vista, nadie sabe con certeza cuándo el virus dejará de regir las decisiones más simples de la vida, como salir a la calle, comer en un restaurante o mandar a los hijos al colegio. Si esa misma falta de información se va sofisticando por capas, de manera ascendente, se tendrá que nadie sabe qué va a pasar con la economía, ni cómo evolucionará todo en el mediano plazo.

Así lo refleja la Encuesta Termómetro Social, realizada por el Centro de Microdatos de la Facultad de Economía de la U. de Chile, el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y el Núcleo Milenio en Desarollo Social (Desoc). Casi dos tercio de los consultados (56,5%) admite no saber qué ocurriré con su ingreso. En materia de endeudamiento casi la mitad cree que la situación de su hogar empeorará (49,6%).

Por otro lado, al preguntar por el impacto del actual contexto sobre el bienestar psicológico, la mitad de los participantes declara que su estado de ánimo es peor o mucho peor al estado previo a las medidas de aislamiento y cuarentena, lo cual afecta principalmente a las mujeres (56% mujeres vs 43% hombres). Los resultados también muestran que hoy la tonalidad afectiva de los chilenos está dominada por la rabia (30%), el miedo (27,4%) y la tristeza (2,83%). Al desagregar estas emociones por nivel de ingreso, notamos que en las personas que residen en hogares con ingresos por debajo de los 540 mil pesos, predomina el miedo (29%) y la tristeza (27%), mientras que en los sectores más acomodados predomina la rabia (37%).

Respecto a la incertidumbre sobre lo que ocurrirá en los próximos tres meses, el reporte del Centro de Microdatos señala que “llama la atención que, entre los consultados, poco menos del 40% no sabe o no responde respecto a la posibilidad de perder el empleo, que su jornada laboral disminuya o que quiebre la institución donde trabaja, lo que refleja el nivel de incertidumbre de los entrevistados”.

Kenneth Rogoff, profesor de la Universidad de Harvard y execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional, ha profundizado en el tema en un ensayo que se titula “La pandemia de la incertidumbre”. Allí advierte que “la economía mundial se encuentra ahora en una bifurcación en el camino. La tarea más importante de los formadores de políticas es tratar de reducir la enorme incertidumbre persistente mientras se continúa brindando socorro de emergencia a las personas y sectores económicos más afectados.”

Es claro que no hay una fórmula mágica que permita obtener de inmediato el antídoto contra el virus y tampoco contra la recesión. Pero lo que hoy se necesita, no es otra cosa que líderes que sepan conducir la crisis con tranquilidad, y transmitir esa tranquilidad a la ciudadanía. Más que al mismo coronavirus, es a la incertidumbre a la que se le debe buscar una vacuna urgente.

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