Lo que faltaba

Por: Rodrigo Oses 2017-01-23
Rodrigo Oses

El éxito de un sistema táctico pasa, definitivamente, por la calidad individual de sus intérpretes.

Si no hay capacidad para cumplir funciones, todo se derrumba.

Por eso el sábado vimos una versión mejorada de Ñublense.

No hay otra explicación. Simplemente porque el técnico Pablo Abraham tuvo en cancha a mejores intérpretes en zonas donde el desequilibrio es vital para marcar diferencia.

Los tres refuerzos extranjeros respondieron, y aunque van recién dos partidos, ya marcaron su sello.

Uno que se echaba de menos en el armado de un equipo, que careció la primera rueda de jugadores con caudal técnico para construir y calidad individual para desequilibrar en el mano a mano.

Con el argentino José Loncón, Ñublense ahora tiene una variante que penó. El remate de distancia y también el pase habilitador entre líneas, filtrado o el pase largo con precisión. Es decir, ahora tiene un armador que le permitirá matizar el ataque directo con el construido.

En el ataque, quizás el más influyente en el juego del sábado, Gaspar Páez, también argentino, demostró que está vigente.

Jugador veloz y pensante. Inteligente a la hora de encarar en velocidad y para asociarse. Es un gran asistente que por los costados puede causar estragos,pero también enganchándose para ser fuente de desahogo y generación de fútbol.

Minor López tiene que marcar una diferencia brutal en el juego aéreo y arrastrar marcas, pero cuando alcance su mejor plenitud física y ritmo. Y ni hablar de Sebastián Páez. Con su retorno al equipo titular, Ñublense recuperó al hombre que pone el equilibrio, al socio de todos en la zona media. A la prolongación del técnico en la cancha. Ñublense mejoró, pero tiene que ratificarlo partido a partido en el duro derrotero de la Primera B.

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