Tarifa 0 en el transporte público

Por: Renato Segura 2017-01-23
Renato Segura

La propuesta del diputado Giorgio Jackson de hacer gratuito el Transporte en la red de concesionarios de buses del transporte público urbano en la Región Metropolitana, causó el inmediato rechazo de quienes sostienen que, en un sistema económico eficiente, los precios deben cumplir su rol de asignar en forma eficiente los recursos.

Sin embargo, cuando existen externalidades e imperfecciones del mercado, como ocurre en el uso de las carreteras, un modelo de tarifa 0 en el transporte público urbano de buses puede ser una alternativa eficiente. El problema, como bien señala el senador Andrés Allamand, es saber quién paga la cuenta.

Suponga un modelo de Tarifa 0 para los usuarios del transporte público urbano de buses, el cual se financia con el erario público. El Estado obtiene los recursos a través de la recaudación de un sistema urbano de tarificación vial, aplicado a los vehículos en circulación.

Para analizar la viabilidad del sistema, se necesita una foto de la operación actual del Transantiago. De acuerdo a datos disponibles en el sector, los egresos anuales del Transantiago alcanzan 1 billón de pesos. El 70% de dichos egresos, corresponden a la red de concesionarios de buses. Esto significa que, la Tarifa 0 requiere un subsidio anual de $700.000 millones.

De acuerdo a antecedentes del INE, el parque en circulación de vehículos en la Región Metropolitana suma 2,0 millones de unidades. Esto significa que el subsidio al transporte urbano de buses, equivale en promedio a $350 mil por vehículo en circulación. Suponiendo una tarificación vial promedio de $130 por kilómetro, para financiar el subsidio, se requiere que cada vehículo – en promedio – recorra un mínimo de 2.700 kilómetros por año en vías de circulación urbana de la Región Metropolitana.

Si se suma al diseño anterior, un sistema de concesiones de buses mediante licitaciones públicas con regulación tarifaria basada en un sistema de transporte eficiente y sustentable, se generan los incentivos adecuados para transitar hacia un sistema de transporte que favorece el uso de buses con bajos niveles de consumo y emisión, disminuyendo el monto anual del subsidio y, por lo tanto, los cargos en peajes a los vehículos en circulación.

Los que pagan la cuenta – vehículos que transitan por las vías urbanas – tienen la opción en dejar el vehículo en casa, utilizando en forma alternativa el transporte público con Tarifa 0. Esto tiene una fuerte implicancia en bajar el índice de congestión vehicular y disminuir, por lo tanto, la emisión de material particulado dispersado al aire por el tránsito de vehículos.

Se reduce la presión sobre la inversión en redes de transporte subterráneo, toda vez que los buses pasan a validarse como sustituto al transporte público urbano, reduciendo la sobreutilización y costo de operación del Metro de Santiago.

Finalmente, quita la presión sobre la inversión en infraestructura para hacer frente al crecimiento desmedido del parque vehicular, lo que está afectando la calidad de vida en las grandes ciudades. De paso, se generan condiciones para privilegiar el uso de sistemas de transporte alternativos que sean amigables con el ecosistema.

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