[Editorial] Experiencia comparada

Por: Fotografía: Víctor Orellana 11:00 AM 2017-01-20

No cometer los mismos errores y replicar experiencias exitosas de cómo otras regiones enfrentaron problemas que también tendrá Ñuble en su instalación como unidad territorial independiente es un camino inteligente, abreviado e incluso conveniente a nuestra realidad. 

En días recientes y con el proyecto que crea la nueva Región de Ñuble radicado en la Cámara de Diputados, Arica y Valdivia, las últimas dos regiones creadas en 2007, volvieron a aparecer como referencias positivas del impacto que crea la transformación político-administrativa, echando por tierra uno de los principales argumentos de quienes se oponen al proyecto local: la supuesta fallida experiencia comparada. 

Y fueron los propios parlamentarios de Arica y Valdivia, quienes el martes, en la primera sesión de la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara, se encargaron de dejar las cosas en claro. 

Vlado Mirosevic, diputado por Arica y Parinacota, confirmó que los beneficios sociales, de mejor acceso a servicios públicos por parte de la población y los económicos, asociados a mayor inversión y dinamismo de la actividad, son evidentes. Arica pasó de tener un desempleo por sobre el promedio nacional, a uno bajo esa cifra y de $7 mil millones de inversión pública a $40 mil millones. Pero el parlamentario del Partido Liberal también advirtió sobre la importancia de tener una institucionalidad fuerte, tanto para una eficiente instalación de la nueva región, como para aprovechar los recursos públicos. 

En consecuencia, las dos principales lecciones que nos deja Arica es no renegar de la planificación y, tal como hemos venido insistiendo desde estas páginas, contar con una estrategia de desarrollo -que ya debería estar en construcción- y por otra parte, preocuparse del capital humano, sobre todo en las comunas más pequeñas, de modo que sus municipios sean capaces de presentar proyectos que sorteen exitosamente la burocracia estatal.  

Otro que compartió su experiencia fue el diputado por Valdivia, Bernardo Berger. Hasta 2007, antes de convertirse en región, la inversión del FNDR en la Provincia de Valdivia no pasaba los $7 mil millones. Hoy son más de $50 mil millones. Lo mismo ocurrió con los fondos sectoriales. “Nos ha ido bastante bien, solo deben preocuparse de que la distribución al interior de la nueva región sea equitativa”, concluyó el legislador de RN. 

Berger da en el clavo en este último punto, pues otro aprendizaje a considerar es la forma de concebir el desarrollo intrarregional, que debe terminar con la reproducción de inequidades en la inversión pública y acceso a servicios de calidad que hoy vemos en Ñube, en su versión intraprovincial. Para quienes advierten esta realidad, la creación de la nueva Región es una oportunidad para minimizar ese desequilibrio, no obstante, aquello no ocurrirá si no se sustituye el enfoque tradicional del desarrollo (centralizado, vertical, autoritario) por un enfoque sistémico y territorial, que implica entender que el desarrollo humano y productivo no se produce en el vacío, sino que en un espacio territorial.

Seguir con atención las acciones, decisiones y liderazgos que han sido capaces de resolver problemas comunes, es una buena receta para conseguir lo mismo. Identificar los errores para no cometerlos e imitar y transformar lo que dio resultado, es una forma inteligente de encarar los desafíos que conlleva el cambio de estatus político y administrativo y el mejor camino para lograr mejores resultados de desarrollo social y económico, en menos tiempo, para más personas y, lo más importante, en todas las comunas de la futura Región de Ñuble.

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