Destino costero

Por: 03:35 PM 2017-01-14

El reconocimiento que días atrás hizo el prestigioso  periódico inglés The Guardian a Cobquecura y Buchupureo, como uno de los 10 lugares “desconocidos” de Chile que todo turista debe conocer, no hace sino confirmar el gran potencial de desarrollo que tiene el litoral de Ñuble, por reunir diversos atractivos turísticos que son muy codiciados hoy por los visitantes nacionales y extranjeros. 

Cobquecura, una localidad con una arquitectura típica de gran valor patrimonial, ha entendido que éste es uno de sus atributos y elemento diferenciador frente a otros balnearios de Chile central, razón por la cual, una de las preocupaciones de sus autoridades debe ser, precisamente, respetar y preservar el diseño original de sus casas, como también promover el cuidado de sus atractivos naturales, como La Lobería, y las extensas playas y paisajes que combinan la vida del campo con formaciones rocosas que se funden con las olas. 

De igual forma, Buchupureo ha exhibido un rápido crecimiento de su oferta hotelera y gastronómica, apuntando a un grupo objetivo de altos ingresos. 

Parte del boom que se registra en Buchupureo se explica por la pavimentación de la ruta costera entre Cobquecura y Pullay, que se concluyó a comienzos de 2010; aunque tampoco se puede desmerecer el entorno natural privilegiado, la calidad de las olas para la práctica de deportes náuticos y el concepto de desarrollo sustentable que ponen en práctica los empresarios turísticos, en que, por ejemplo, se privilegia la producción agropecuaria local en la elaboración de platos. 

Hacia el Sur de Cobquecura, el mayor desarrollo inmobiliario turístico se ha observado en Taucú y Rinconada, pese a que la conexión vial es una ruta de bajo estándar sin pavimento. De hecho, el crecimiento de esta zona se basa principalmente en el mercado de segunda vivienda más que en la instalación de cabañas y hoteles, y ello ha sido posible gracias a que la distancia con Cobquecura es menor, de no más de 6 kilómetros. 

Sin embargo, aún existe una gran riqueza turística sin explotar en el litoral de Ñuble, entre Rinconada y Mela, con localidades rurales como Colmuyao y Montezorro, además de Mela, que aún conservan costumbres del siglo pasado, con una actividad agropecuaria de subsistencia, y con playas desconocidas que lentamente han despertado el interés de algunos afuerinos que han levantado en dichas zonas sus casas de descanso.

Basados en la experiencia de Buchupureo y de otras localidades de Chile, la pavimentación de la ruta costera, entre Cobquecura y Dichato -postergada en 1998 por el MOP y en reestudio a partir de 2013-, cobra la mayor relevancia, puesto que cuando se concrete, se convertirá en la mayor palanca de desarrollo para el litoral de la futura Región de Ñuble, generando una visibilización de lugares de gran valor natural, incentivando la construcción de viviendas de veraneo y favoreciendo el desarrollo local, como lo reconoció en la edición de ayer el coordinador nacional de la Zona de Rezago, Jaime Tohá, al referirse a las prioridades del Valle del Itata. 

Lamentablemente, la decisión del intendente Rodrigo Díaz de fraccionar el puente mecano que unía Concepción con San Pedro y que debió ser destinado a la desembocadura del Itata, frustró una importante oportunidad de avanzar en este proyecto, que depende en gran medida del MOP, pero también -a no olvidarlo- de la capacidad de alcaldes y parlamentarios de esta zona para exigir su concreción. 

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