Allamand dio en el clavo

Por: Claudio Martínez Cerda 2017-01-12
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

Con emoción de ñúblensino en la diáspora seguí el debate en el que el Senado de la República, uno a uno la mayoría de los senadores fueron aprobando el proyecto de la creación de la Región del Ñuble. En las argumentaciones se fueron instalando una serie de argumentos que van desde las ventajas económicas a la expectativas de una mejor gestión. Eso, hasta que tomó la palabra Andrés Allamand y cual potente rugbista que es, fue directo al grano. Simplemente en dos minutos afirmo que “la región donde nació o vivieron O´Higgins, Pedro Lagos Marchantt, Marta Bruner, Gonzalo Rojas, Arrau, Ramón Vinay, Violeta Parra, Victor Jara, Arturo Prat, Marta Colvin y un largo etcétera de personajes… tiene que ser Región” 

Así de simple y claro. Y uno a uno quienes le sucedieron en la palabra, se sumaron a este argumento central. Esto es que Ñuble es la región con la identidad cultural más nítida y potente del país. 

En efecto, Ñuble merece ser región porque tiene cultura e identidad propia, lo hemos afirmado muchas veces y es la hora que nos hagamos cargo de ello. De manera estructural, con una línea continua que emerja desde la educación en los primeros años de vida de nuestros niños y jóvenes, hasta alcanzar a la además a las organizaciones civiles, a la comunidad organizada y a todos los ciudadanos sin excepción. Y por cierto, a nuestras autoridades políticas. 

Lo central es la cultura, la historia y nuestro patrimonio, eso es lo que justifica, por sobre cualquier otra consideración, la creación de la Región de Ñuble. 

La experiencia internacional lo ratifica: es posible, a partir de una identidad cultural tan poderosa como la de Ñuble, alcanzar niveles superlativos de desarrollo y bienestar para las personas. 

Para ello es necesario crear las instancias que aporten inteligencia, creatividad e innovación al proceso de instalación de la Región de Ñuble. No más improvisación, no somos la capital del deporte, ni tampoco una ciudad universitaria, como alguna vez se trató de instalar. Somos la región de Chile más importante desde el punto de vista de la cultura y el patrimonio tangible e intangible. 

Y desde esa identidad seremos capaces de construir los sueños de los núblensinos. Desde cosas tan simples como la señalética, hasta más sofisticadas como la creación de relatos que conecten a la cultura con la industria, con la  gastronomía y el paisaje, entre otros tantos factores que construyen identidad, y que también debe ser asumida por el ciudadano de pie. Por ejemplo, el estacionador de automóviles, que se vincula directamente con el visitante, o el garzón del restaurant o la vendedora de una tienda, deben apropiarse de esta identidad y transmitirla.  

Tenemos que entender que mientras más profunda sea nuestra identidad y conocimiento colectivo de nuestra historia y nuestra cultura, todos seremos beneficiados, y no necesariamente y exclusivamente en nuestro orgullo, sino en desarrollos concretos, como es el emprendimiento, las inversiones y la creación de empleo. 

Al poner en valor estos elementos que fueron destacados casi unánimemente por los senadores de la República, Allamand dio en el clavo. 

¡Viva Ñuble,  la región cultural de Chile! 

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