Antigua lesión de Minor López le impedirá jugar varias fechas

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Fernando Villa 2017-01-12

Nadie de Ñublense se refiere al tema con claridad, pero la filtración despeja la nebulosa.

“Minor López llegó arrastrando un antiguo desgarro que le impidió entrenar con normalidad. No le hicieron el chequeo médico antes de firmar contrato, seguramente se confió en el representante Fernando Lazcano”, confirma una fuente que conoce la realidad del centrodelantero guatemalteco.

El espigado atacante, según versiones de quienes conocen la interna del Rojo, llegó con el fantasma de una antigua lesión y al primer entrenamiento evidenció molestias.

Desde entonces el cuerpo médico, liderado por el kinesiólogo Roberto Vergara, confirmó la secuela de un “importante” desgarro antiguo que debe tratarse con trabajo diferenciado para evitar que la cicatriz se reabra.

Vergara procedió a realizar un “trabajo de fortalecimiento”, por lo que el delantero se perderá las primeras fechas.

La información no trascendió a los medios de comunicación ya que fue el propio jugador quien en conferencia de prensa aclaró que la antigua dolencia que lo privó de jugar varios partidos en Guatemala “ya es cosa del pasado”.

Lo cierto es que el delantero no fue sometido a una exhaustiva revisión médica previo a su firma, y solo cuando entrenó quiso evidenciar que se había lesionado en la práctica. No obstante Vergara habría comprobado que la lesión había dejado alguna secuela, aunque se suponía estaba recuperada hace tiempo.

Otros casos
No es primera vez en este año que un jugador extranjero llega averiado a Ñublense.

El caso del volante colombiano Estiven Rivera, proveniente del América de Cali, no trascendió a la prensa, pero es similar.

“Llegó con una dolencia a la rodilla porque no jugaba hace tiempo en el América de Cali y acá se resintió y no jugó ningún partido”, comenta otra fuente ligada al Rojo.

En la historia reciente del club otros episodios de jugadores lesionados que firman contrato forman parte de los errores.

El 2005 Ñublense presentó con bombos y platillos a Francis Ferrero, pero después se le desechó porque tenía una de sus rodillas dañada.

Y el año 2010 Ñublense contrató al zaguero argentino Mathías Manrique, que arrastraba una lesión crónica en una de sus rodillas y fue finiquitado tras protagonizar un caso de racismo.

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