“La ruta costera es el antes y el después del Itata”

Por: Roberto Fernández Fotografía: Guillermo Escares 2017-01-12

Para Jaime Tohá, coordinador nacional del Programa de gestión territorial de zonas rezagadas, durante el año 2016 “hubo avances muy significativos en cada uno de los territorios. Se ha consolidado una manera de trabajar donde es la sociedad civil organizada la que hizo el diagnóstico y las propuestas, y ahora están trabajando con esos proyectos que surgieron de ahí”.

Tohá encabezó el martes y miércoles el encuentro nacional de zonas rezagadas, en Quillón, que congregó a actores de los cinco territorios donde funciona el programa: Arauco, Cauquenes y Empedrado, Limarí y Choapa, Provincia del Ranco y Valle del Itata. En la cita, se hizo un balance de lo avanzado y de los desafíos pendientes, así como una proyección para 2017 y los años siguientes.

En ese sentido, uno los aportes que más destacó Tohá del programa es que “la institucionalidad pública comienza a entender lo que sociedad chilena pide y exigen que es ser escuchada. La institucionalidad está para servir a la gente y no para informarle lo que sucederá en los próximos años lo que tiene que ver con su vida diaria”. Por ello, planteó que “estamos construyendo una política pública que marca una inspección en la relación del gobierno con la sociedad civil”, enfatizó.

Desafíos logrados
“Cuando partimos, teníamos varios desafíos. Uno era que la gente fuera la que hiciera el diagnóstico y planteara las soluciones, a diferencia de lo que ocurre siempre, en que el diagnóstico lo hacen externos; el segundo desafío era lograr que los numerosos instrumentos de fomento de distintas entidades del Estado se adaptaran a la gente y no al revés, en eso nos falta camino por recorrer; también lograr que las instituciones públicas pudieran conversar entre sí, porque todas trabajan en el territorio, desde sus respectivos ámbitos, pero es necesario una mayor coordinación y cooperación; y el último desafío era la generación de instrumentos diferenciadores para las zonas de rezago, que contaran con la venia de Hacienda”.

Al respecto, Tohá sostuvo que uno de los grandes logros fue la exención de la exigencia de rentabilidad social para los proyectos que se ejecuten en zonas de rezago, vale decir, que las iniciativas en estos territorios no deben cumplir con el requisito de contar con la recomendación favorable que entrega el Ministerio de Desarrollo Social, lo que calificó como “una llave mágica” para el financiamiento de proyectos. 

El ex ministro de Obras Públicas y ex intendente del Bío Bío recordó que en el Valle del Itata ya se han comenzado a observar algunos cambios, como el sello del destino turístico Valle del Itata, y además, comentó que hay señalética que ya está instalada; dijo que se están desarrollando estudios sobre desarrollo turístico para identificar los elementos faltantes, “con lo que se debiera ver una mejoría paulatina de la calidad de la oferta turística”; expuso que también se está viendo un desarrollo de la vitivinicultura, “donde finalmente se ha entendido que lo más importante no es el precio de la uva, sino la calidad del vino, y ahí hay un ejemplo de trabajo público-privado con el grupo Arauco, más lo que estamos haciendo nosotros y el Ministerio de Agricultura, con los centros de venta”.

Otro hito importante fue la política de compras públicas para zonas de rezago, que exige a los proveedores del programa de alimentación escolar de Junaeb, que destinen al menos un 10% de los montos de adquisición de insumos en compras en zonas de rezago del país. En la práctica, esto se concretará en la próxima licitación prevista para agosto.

Ruta costera y puente mecano
Mencionó, además, que el estudio de la Ruta Costera Cobquecura-Dichato que está ejecutando el MOP no se habría logrado si no fuera por estar en zona de rezago. “Ése proyecto es el antes y el después, porque unido Pelluhue con Dichato a ese territorio le entra una corriente de oxígeno”.

Sin embargo, lamentó que el intendente Rodrigo Díaz no optara por la instalación del mecano en la desembocadura del Itata. “Lo del puente mecano fue una pena. Todo mi respeto y cariño por el intendente, pero yo habría tomado otra decisión. No sé los detalles de cómo y por qué se tomó esa decisión, lo que sí yo sé, y con propiedad, es que en materia de obras públicas, primero es lo estructurante, después lo habilitante, y en último grado, la solución de pequeños problemas, ahora, se decidió que el puente fuera a resolver pequeños problemas, es una opción, yo habría tomado otra. Es que éste es el sueño de Chile de los años 2000, y cuando se toman esas decisiones estratégicas hay que seguirlas”.

Añadió que se perdió la oportunidad de amarrar la concreción del proyecto y acelerar su ejecución: “puesto el puente, se hubiese acelerado el proyecto. Si no fuera por nuestro programa, ese proyecto no se podría estudiar porque no tiene flujos, y qué flujos va a haber, sino hay camino, no hay puente”, analizó.

De igual manera, enfatizó en la necesidad de potenciar el desarrollo turístico: “espero que la decisión de quienes deban tomarla sea que esa costa de Cobquecura se defienda como un destino turístico, tengo mucho temor por el desarrollo de la acuicultura”. 

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