Definiciones del nuevo presidente del CAS

Por: José Luis Montes 2017-01-11

Christian Artnz, ex presidente de Fedecarne y actual titular del Consorcio Agrícola del Sur (CAS) completa más de 12 años como dirigente gremial y cree que hoy los gremios además de ser una contraparte vital para el Estado y el Gobierno, también están pensando en la asociatividad “para hacer cambios productivos y comerciales y eso nos ha traído nuevos bríos y más interés de gente joven por incorporarse a la actividad”.


Licenciado en Agronomía de la Universidad Austral de Chile, productor ganadero, el líder de la agricultura de  las regiones del Bío Bío, La Araucanía, de Los Lagos y Los Ríos, con unos 2.500 agricultores inscritos, reconoce que asumió en un momento complicado.


-Efectivamente es complicado, porque hay muchas cosas sobre la mesa. Generalmente los problemas uno los puede ir focalizando de a poco, pero ahora hemos visto cómo se ha complejizado todo y tenemos múltiples frentes gremiales, donde hay que buscar las mejores soluciones.


-¿Qué aspectos ve como más álgidos?
-Ni que hablar de reformas que ya han sido hechas, como la tributaria que claramente no ha surtido el efecto que se buscaba. Ha complejizado el tema, al punto que ni el Servicio de Impuestos Internos tiene claridad respecto a su aplicación. A ello se suma la reforma laboral, que está a punto de entrar en vigencia y ahora la reforma al Código de Aguas, que han traído una suerte de indefinición, inseguridad e incerteza que hoy tienen al país sumido en una crisis económica muy fuerte.


-En las crisis el gremio agrícola se ve muy unido... ¿incluye esto a la pequeña agricultura?
-De hecho cuando uno habla de agricultura siempre existe la tentación de dividir la pequeña y la mediana, pero generalmente todos estas problemáticas que suceden en la agricultura, si bien tienen matices por la escala, nos afecta a todos por igual. Cuando llueve todos nos mojamos, como se dice. Es natural que ciertos grupos de agricultores se agrupen con sus pares, pero estos problemas son para todos por igual y hemos estado comenzando en el CAS un acercamiento con la agricultura familiar campesina, en el entendido que estos problemas y estas reformas nos van a afectar a todos por igual.


-¿Qué le parece el funcionamiento de las mesas nacionales?
-Hay una crítica fuerte. Cuando me tocó asumir la presidencia de Fedecarne logramos buscar cuatro temas prioritarios de la ganadería que se trabajaron en las distintas mesas, como trazabilidad, promoción del consumo, programa de recuperación de suelos y fomento y transparencia de mercados. Se instalaron las mesas. se hicieron los diagnósticos, pero ahora tenemos que pasar a buscar soluciones y es ahí donde las mesas fallan. Mucho de lo que ahí se diagnostica tiene que ver con política pública, que a veces es lenta en su implementación. Un ejemplo. Nosotros trabajamos largamente en la trazabilidad y ésta llegó a funcionar solo a mediados del 2014, pese que el tema se comenzó a trabajar el 2004. Vemos como pasan a veces 10 años en implementarse una política pública y muchas veces el mercado, que en su momento era atractivo, con el tiempo deja de serlo. Por mala implementación de las políticas publicas no se puede abordar un mercado que Chile abrió como tantos otros. Muchas veces  el país se impone a sí mismo lentitudes, ineficiencias y no podemos exportar. Obviamente hay responsabilidad que debemos asumir los productores, pero fundamentalmente el Estado debe brindar estas herramientas y estas políticas agropecuarias, que hasta ahora han significado un freno para el sector ganadero.


-¿Afectan también estos gobiernos cortos, de 4 años?
-Lo que pasa es que las políticas agrícolas deberían trascender a los gobiernos, como primera cosa, porque van más allá de un período de 4, 5 o 6 años. Son todos temas de largo plazo. Nosotros trabajamos con la naturaleza y la naturaleza requiere de tiempos que están más allá de la ley y de los hombres, por lo que hay que adaptarse a ellos y no adaptar la naturaleza a uno. Desde ese punto de vista, lo que requerimos ahora es resultados de las mesas, esperamos que respondan a diagnósticos ya hechos, y que apunten a lo que falta y cuánto falta.


-¿Dónde deberían estar los focos?
-Una crítica súper simple. Hoy estamos preocupados de la reforma al Código de Aguas, tratando de ver cómo administramos una escasez, cuando y efectivamente tenemos que preocuparnos de la eficiencia en el uso del agua. Eso es algo permanente que debe estar instalado en cada agricultor, en cada persona que hace uso del agua, incluso domiciliariamente. Eso hay que decirlo. Chile es un país que aún tiene una pluvimometría muy importante, en gran parte, pero vemos que no se hacen las obras, ni hay una política pública de capturar esas aguas y hacer un uso y aprovechamiento de ellas. Y por otro lado, ponemos todos los esfuerzos en administrar una carencia y no en buscar como administrar una abundancia del agua que en la mayor parte del país agrícola y ganadero existe. Parece un contrasentido y allí una primera crítica. El Código es siempre perfectible, pero cuando tiene una mirada de tratar de administrar una carencia y no la abundancia de los recursos que tenemos y administrarlos de manera eficiente me parece un contrasentido.


-¿Cuáles son los temas clave para el CAS?
-Los efectos del cambio climático sobre la agricultura, yo creo que es un tema fundamental. Estamos viendo cómo algunos rubros ganan competitividad y otros pierden con esto. El tema del riego es fundamental. Después está el asunto de cómo el país mejora su competitividad en distintos rurbros y para ello el apoyo del Estado es fundamental. Ese es otro tema que debería ocuparnos. Hubo en un momento una agenda de competitividad, donde se determinaron varios ejes a seguir y eso no se ha retomado con fuerza. También creemos que es trascendental fortalecer la institucionalidad frente a las distorsiones que tienen los distintos mercados.

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