Esperando un milagro

Por: Rodrigo Oses 2016-03-21
Rodrigo Oses

Ñublense cayó al undécimo lugar de la tabla de posiciones de la Primera B con 12 puntos y está a cuatro puntos del último elenco que está clasificando a la liguilla por el ascenso.

El problema es que antes que el equipo de Chillán, hay cinco equipos mejor posicionados en puntaje y diferencia de goles para meterse en postemporada restando solo cinco fechas.

De estos juegos, el cuadro de Fernando Díaz jugará tres de local y dos de visita.

Sin embargo, a la luz de lo que está mostrando en cancha, es poco probable que logre el milagro.

Es que ayer quedó refrendado que Ñublense ya no adquirió el ritmo, la velocidad, la intensidad de juego que se necesita para marcar diferencias en esta categoría.

Sus jugadores aportan buena posesión, pero sus transiciones son lentas, anunciadas, sin sorpresa.

En ataque ayer no hubo un referente de área de jerarquía, ni en la capacidad para aguantar balones, como para marcar presencia y definir. Sin Varas el equipo pierde mucho peso ofensivo, aunque Flores haya luchado con movilidad. Con eso no basta.

La decepcionante actuación de la defensa confirmó que este equipo no sabe defender.

La organización defensiva cuando pierde la pelota, es frágil, porque hay jugadores extremadamente lentos en el retroceso y la recuperación, como Carlos López y Carlos Herrera.

Y otros, sin conocimiento mutuo, como Rojas con Pedreira, terminaron por dar todas las facilidades para que Concepción entrara como Pedro por su casa.

Ñublense ha mostrado un decepcionante nivel de juego en la recta final. Y como los sistemas pasan por los jugadores, es hora de afirmar que el panorama no cambiará mucho porque no existen en este plantel variantes que le permitan ser a este equipo más agresivo, veloz e intenso. Es lo que hay. Y parece que no alcanzará. A no ser que solo un milagro se produzca en el camino.

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