[Editorial] Cotrisa y precio del trigo

Por: Fotografía: Víctor Orellana 2017-01-09

Las distorsiones en el precio interno del trigo han sido una constante en los últimos años, que se ha acentuado con la importación de trigo por parte de los molinos, en un contexto de libertad de precios y liberalización de aranceles. Sin duda, los principales afectados son los agricultores, quienes han planteado la necesidad de que el Estado intervenga el mercado para mejorar el bajo precio que se les paga.

En efecto, el Estado tiene la capacidad para hacerlo, a través de Cotrisa (Comercializadora de Trigo S.A.), empresa controlada por Corfo (97,24%) y creada en 1986, que tiene por misión apoyar el funcionamiento transparente y competitivo del mercado interno de granos.

El problema es que, en la práctica, dicha entidad no ha cumplido su objetivo y los molinos han adoptado prácticas que atentan contra la libre competencia y distorsionan los precios, ya que suelen importar trigo de heterogénea calidad en la misma época de cosecha en Chile, con el objetivo de acumular stocks y presionar los precios del mercado interno, a la baja.

El escaso número de compradores (molinos y corredores) facilita una eventual colusión, la que ha sido denunciada enérgicamente por los gremios agrarios y dirigentes históricos, como el agricultor Fernando Serrano. Pese  a ello, tales denuncias no se han traducido en sanciones y correcciones por parte de la Fiscalía Nacional Económica.

De esta forma, durante enero, cuando se inicia la cosecha, y los trigueros locales quieren poner su producción en el mercado, se encuentran con que los molinos ya han comprado trigo importado (en ocasiones a un valor superior al chileno) y utilizan el argumento del sobre stock con el objetivo estratégico ya mencionado.
Ante ese escenario, los agricultores no tienen más opción que vender al bajo precio que les ofrecen, es especial los necesitados de recursos para pagar créditos y por la escasa capacidad técnica para almacenarlo hasta el invierno, en que el valor de mercado sube.

Por eso es clave el rol de Cotrisa, al menos, en la teoría, ya que al comprar a mayores precios envía una señal al mercado. En tal sentido, el pasado sábado se publicó una breve entrevista con el seremi de Agricultura, que fue,  apartir de sus dichos,  interpretada periodísticamente como una fa.lta de convicción en la necesidad de que Cotrisa entre al mercado.

Reconociendo el derecho de la autoridad a disentir y aclarar tal interpretación (como lo hace en la edición de hoy, página 2) el tema de fondo es el alcance del rol de Cotrisa –cuestión que por cierto no es responsabilidad del titular regional de Agricultura- ya que en la práctica solo alcanza a los pequeños productores beneficiarios de Indap, que corresponden a un porcentaje menor dentro del universo; y en segundo lugar, porque en los últimos años ha actuado tardíamente, restándole fuerza al efecto que se quiere generar.

Restringir la compra a los pequeños agricultores  y no considerar a los medianos, es una errada definición de la política pública, pues en nada contribuye a la sustentabilidad económica de un rubro que es estratégico para el país. 

Es por ello que se requiere modernizar Cotrisa, de manera de hacerla más eficiente, con mayores recursos (dinero que finalmente recupera con utilidades al vender lo comprado) y con un campo de acción más amplio, es decir, que abarque a un mayor número de beneficiarios.

Es de esperar que de una vez por todas, el Estado abandone su actitud purista frente al libre comercio, incluso más ortodoxa que los países que patentaron la economía de libre mercado y establecer barreras paraarancelarias con el objetivo de proteger sectores sensibles de la economía, tal como lo hace Estados Unidos y varios otros países desarrollados, que han entendido que fortalecer la agricultura, sin el impulso del Estado, es una ilusión.

 

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